Un punto más, una jornada menos

  • La pelea, el trabajo y el sacrificio le dan un punto al Guadalcacín ante un Ceuta que acaba con diez

El Guadalcacín encara las siete últimas jornadas cuatro puntos por encima del descenso, un punto más y una jornada menos tras el empate sin goles de ayer ante el Ceuta, que llegaba embalado al Fernández Marchán -doce jornadas sin perder- pero que se vio frenado por la lucha y la capacidad de sacrificio que exhibió el equipo de Alberto Vázquez, que a falta de clarividencia en los metros finales derrochó pelea y trabajo para hacer frente a un rival ambicioso pero que tuvo que conformarse con el punto, sobre todo cuando se quedó en inferioridad tras la roja a Jaime en el minuto 72.

Al igual que contra el Arcos, Algeciras o Écija, otros aspirantes a la fase de ascenso que pasaron por el Fernández Marchán sin poder cantar victoria, el Guada salió dispuesto a sufrir, consciente de que tenía que suplir la inferioridad técnica con presión y pelea para incomodar a un Ceuta al que, a priori, no le valía el empate. Tampoco de inicio le servía al Guada, que encaraba la jornada a tres puntos de la zona de descenso: al final, ambos dieron por bueno el punto viendo cómo se desarrolló un partido en el que las mejores ocasiones fueron para el Ceuta, que acabó con diez jugadores, ante un Guadalcacín que en superioridad numérica quiso pero no pudo.

4Puntos. El Guadalcacín cierra la jornada con un punto más sobre el descenso y ya está a cuatro

Sin Fran Jiménez en la foto inicial de los locales, fue Juan Rosillo el encargado de pelearse con los centrales visitantes, con Rober y un incisivo Chiqui en las bandas y Rodri junto a Luis Castillo, con Adrián Martín con libertad de movimientos. Pero el Ceuta salió más enchufado, con Ernesto buscando a Chakir en la banda izquierda y Adil percutiendo con Diego Galiano y Juan Laynez, de nuevo sobresaliente atrás. Al Guada le costó combinar y los caballas inclinaron el partido hacia terreno local, aunque sin forzar ocasiones de peligro ante Lebrón. Lo cierto es que en el partido hubo pocas ocasiones porque la pelea estuvo en el centro del campo, donde la presión de unos y otros propiciaba robos, despejes, intercambio de acoso y una intensidad mantenida por unos y otros de principio a fin.

Un gol anulado al Ceuta -el árbitro pitó mucho antes del remate de Adil- al cuarto de hora por sacar una falta mucho más adelantada de donde se produjo la infracción parecía animar las ofensivas y poco después (19') llegaba la mejor ocasión de la primera mitad, una contra visitante que acabó en Chakir, escorado a la izquierda. El fino atacante caballa recortó hacia dentro y soltó un derechazo que se envenenó desviado por Juan Laynez, que se tiró a ras de hierba para tapar huecos, y el balón fue bombeado hacia la portería local aunque Lebrón anduvo rápido de reflejos y se estiró a una mano para desviar el balón a córner.

Poco a poco el Ceuta perdió el dominio del juego y es que el Guadalcacín supo reaccionar y fue a más, tapando la salida de los visitantes a las bandas, recuperando con Luis Castillo y Rodri muy entonados, y tratando de buscar a Adrián Martín en campo contrario. Cuando el canario aparecía era sinónimo de peligro aunque fue Luis Castillo el que metió el balón a la espalda de la defensa pero Rober, en vez de golpear de primera, trató de controlar y el balón murió en saque de puerta.

Poco después, otra jugada calcada pero esta vez centrada habilitaba a Juan Rosillo, que rodaba dentro del área tras una carga de Jaime que el árbitro apreció legal con el consiguiente enfado de la grada. Por entonces, el Guada tocaba bien y se le veía más a gusto que el Ceuta, al que el partido se le hacía cada vez más incómodo. Atentos en defensa a las caídas, rechaces y segundas jugadas, a los azules se les veía más cómodos con este fútbol de zapa y brega mientras los visitantes querían pero no podían. Lo cierto es que ninguno pudo crear situaciones de gol y ni Lebrón ni Pablo Antón fueron exigidos: los ataques llegaban a las inmediaciones del área rival, pero ahí se imponían las defensas, llegándose al descanso con todo por decidir.

La segunda mitad mantuvo el guión de la primera: arranca mejor el Ceuta, que se adueña del balón, recupera rápido y se lanza hacia Lebrón, quizás animado por la magnífica ocasión que tienen Nabil a los dos minutos, en un pelotazo que prolonga Adil y que el exterior ceutí gana en la carrera a Joselito, Lebrón reacciona algo tarde y se queda a media salida aunque la vaselina del visitante, demasiado fuerte, se marcha muy arriba. Luego, Adil pone en jaque a la zaga azul y Pablo tiene que meter el pie para despejar a córner cuando iba a rematar dentro del área el centrodelantero visitante, que en el siguiente saque de esquina cabecea en el primer palo aunque el remate se marcha desviado, muy arriba.

Después de un par de faltas que amenazan con hacer que el partido se vuelva bronco -lo que no llegó a suceder pese a la cascada de amarillas mostrada por un árbitro que no tuvo su mejor día-, pasa lo que en la primera mitad: el Guada -con Juanjo en lugar de Adrián Martín- reacciona y le toma el pulso al duelo, se entona y responde al Ceuta hasta equilibrar la contienda, que avanza sin ocasiones -acercamientos bien controlados por los defensas contrarios y poco más- hasta que se desequilibra con la segunda amarilla a Jaime, por desequilibrar a Juan Rosillo en una carrera por la banda izquierda en la que el jerezano cogió ventaja.

Juan Ramón, que ya había hecho los tres cambios metiendo toda la carne en el asador -Perita, Prieto e Ismael, titulares habituales-, tuvo que retrasar a Ernesto a la defensa y el Ceuta cedió metros tratando de aprovechar alguna contra con Ismael muy incisivo por la derecha.

Pero ahora las mejores llegadas son del Guada, como en una falta directa esquinada que Pablo Antón, bien colocado, se saca de encima a un córner que Galiano toca de tacón en el vértice del área pequeña sin encontrar rematador, atrapando el portero caballa el balón, o como en otro saque de esquina que Fran Jiménez, libre de marca, cabecea a placer pero muy desviado de la portería visitante.

El partido muere con el Guada en campo del Ceuta pero sin zafarrancho de combate, consciente de la peligrosidad y calidad de los visitantes a la contra. Al final, empate sin goles y un punto para cada uno que al equipo de Alberto Vázquez le sirve para colocarse cuatro puntos por encima del descenso, lo que no es poco teniendo en cuenta lo que había enfrente...

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