A la refundación

  • Al Jalifa o Infantino abren una nueva era en la FIFA

Nieva en Zúrich, pero los mejores hoteles de la ciudad son un hervidero de reuniones y conversaciones sotto voce en las horas previas al congreso de la FIFA. Después del seísmo provocado hace apenas nueve meses por el FBI, el ente rector del fútbol mundial pretende iniciar una etapa de reconstrucción con la elección de un nuevo presidente y la aprobación de profundas reformas.

Cinco son los candidatos que aspiran al trono, aunque sólo dos tienen opciones reales de victoria: el jeque Salman bin Ibrahim al Jalifa, jefe de la Confederación Asiática, y el suizo Gianni Infantino, secretario general de la UEFA. Uno de los dos será hoy el ganador de las elecciones más cruciales de la historia de la organización, que atraviesa una profunda crisis de credibilidad por la corrupción que amenaza con dinamitar no sólo la confianza de los fans, sino también la de los millonarios patrocinadores. Varios son ya los esponsors que dijeron adiós a la FIFA en medio del escándalo. Por primera vez en años se espera que el ente, que se jacta de tener 1.400 millones de euros en el banco, presente pérdidas. Más de 30 dirigentes están detenidos en el marco del FIFAGate. Por eso el congreso votará también un amplio paquete de reformas para la gobernabilidad. Un profundo lavado de imagen que incluye una reforma del comité ejecutivo y una limitación de los mandatos y el poder del presidente, que sólo podrá estar 12 años en el cargo. En ese escenario acuden Al Jalifa e Infantino a las urnas. Los dos se presentan como garantes de un nuevo comienzo, pero los dos son también hombres del antiguo régimen.

El jeque fue siempre un hombre cercano a Blatter, el presidente caído en desgracia e inhabilitado por seis años por sospechas de corrupción. A sus 50 años, Al Jalifa, miembro de la familia real de Bahréin, cree que ha llegado la hora de que un asiático presida la FIFA. Cuenta con la ayuda del influyente jeque kuwaití Ahmad al Sabah, miembro del comité ejecutivo de la FIFA y jefe del Consejo Olímpico de Asia. El hombre que, dicen en Zúrich, tiene el poder de mover cien votos no podrá, paradójicamente, participar hoy en las elecciones, ya que la federación de Kuwait está suspendida junto a la de Indonesia. Así pues, si el congreso no lo remedia en el último momento, sólo votarán 207 de las 209 federaciones miembro.

Con el apoyo de Asia y África, que suman casi la mitad de los sufragios, Al Jalifa está en la pole. Su problema podría llegar cuando tenga que enfrentar las cuestiones sobre derechos humanos. El jeque es acusado de dirigir una comisión para identificar deportistas entre los manifestantes que en 2011 protestaron contra el régimen autocrático de Bahréin. Muchos fueron encarcelados y torturados.

Infantino es candidato únicamente porque su jefe y mentor, el francés Michel Platini, cayó junto a Blatter. La UEFA buscó una alternativa y allí apareció el suizo de 45 años, un políglota abogado de origen humilde, hijo de inmigrantes italianos. Propone ampliar el Mundial de 32 a 40 equipos y repartir más dinero entre las federaciones. El apoyo de los europeos es seguro, pero resta saber si los latinoamericanos que le prometieron fidelidad mantienen su palabra.

La presencia de otros tres candidatos sin opciones -el francés Jerome Champagne, el jordano Ali bin Al Hussein y el sudafricano Tokyo Sexwale- podría dar a los indecisos una escapatoria: primero voto a uno de estos tres y así veo el apoyo real que tienen los favoritos.

En primera ronda se necesitan dos tercios de los votos, así que es casi seguro que habrá una segunda vuelta, donde ya sólo se precisa mayoría absoluta. Con el primer resultado, es más fácil acertar con el lado ganador.

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