tENIS cONDE DE GODó

A por la undécima corona

  • Nadal, que debe ganar de nuevo en Barcelona para retener el número uno mundial, celebró la presencia de Novak Djokovic en el torneo

Nadal atiende a la prensa en vísperas de su debut en el Conde de Godó. Nadal atiende a la prensa en vísperas de su debut en el Conde de Godó.

Nadal atiende a la prensa en vísperas de su debut en el Conde de Godó. / ANDREU DALMAU / EFE

Días después de proclamarse campeón por undécima ocasión en Montecarlo, el número uno del mundo, Rafael Nadal, encara el segundo gran evento de la gira de tierra, el Trofeo Conde Godó, que empezó ayer en Barcelona con el mismo reto: levantar su título número once.

El balear se mostró satisfecho con la presencia de Novak Djokovic, que jugará por segunda vez en su carrera en la Ciudad Condal. "Es uno de los mejores de la historia y que pueda venir a jugar el Godó es una noticia muy buena para Barcelona y para el torneo en sí. Supongo que para sus rivales -entre los que se incluye- es una noticia mala, pero los espectadores y los amantes de nuestro deporte lo van a agradecer", señaló el mallorquín.

Djokovic, el único tenista del cuadro con el que Nadal tiene un balance negativo (24-26), regresa al torneo doce años después. El serbio debutó en Barcelona en 2006, a sus 18 años, pero desde entonces no ha vuelto a comparecer en el torneo. Ahora lo hace con el objetivo de relanzar su carrera tras ser operado del codo derecho a principios de este año.

Nadal admitió que esta edición del Godó, con cuatro top-ten y otros cinco jugadores entre los veinte primeros del ranking, tiene un aura especial, aunque no se sorprende. "El cuadro es muy bueno, pero no es la primera vez. Es el Open 500 de tierra más importante del mundo y un torneo con mucho prestigio", subrayó.

Lo que sí reconoció el de Manacor es que este año tendrá más espinas que de costumbre en el camino hasta la final, que calificó de "especialmente duro". Y es que disputará la parte del cuadro en la que están Nishikori, con el que se enfrentó en la final de Montecarlo, Goffin o Djokovic. Todo un reto para el español, que llega a Barcelona con el objetivo de levantar su undécimo Godó, pero no se fía. "Llegar aquí con la confianza de haber jugado bien en Montecarlo siempre es positivo, pero no garantiza absolutamente nada", advirtió el actual número uno del mundo.

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