"Andalucía puede perder la mitad de las ayudas de la PAC"

  • El presidente de la principal patronal agraria regional piensa que nos perjudica el retraso de un acuerdo entre la Consejería y las tres organizaciones profesionales

Comentarios 1

Asaja, UPA y COAG, llevan un año negociando con la Consejería de Agricultura una posición común sobre el futuro de la Política Agraria Común. La penúltima redacción de ese documento de trabajo ha irritado profundamente a la gran patronal agraria andaluza.

-Choca que hagan un ataque tan duro al presidente de la Junta, previo a su visita a Bruselas.

-El presidente iba a hablar de fondos estructurales y le metieron como relleno el tema agrario. Si de verdad tenía una agenda agraria, lo lógico es que hubiésemos conocido cuál era la posición que iba a llevar. Pero eso no ocurrió.

-¿Por qué dijeron que iba a hacer propaganda?

-Desde hace un año negociamos con la Junta y el resto de las opas un documento. En noviembre y diciembre mandamos cartas a la consejera advirtiéndole de la prisa por cerrar una posición común. La Junta elaboró un documento de bases, que nos mandó a primeros de diciembre. A ese borrador le hicimos observaciones. Y justo antes de que se vaya el presidente a Bruselas nos entregan una versión conflictiva.

-¿En qué sentido?

-Aparecen temas que no se habían hablado. Se mete un párrafo sobre las ayudas directas, en el que se reclama la máxima subsidiariedad posible y la flexibilidad necesaria para la aplicación del nuevo modelo. Y a la vuelta del presidente, eso se retira del borrador.

-¿Qué es lo que más le preocupa?

-Al quedar descartadas las ayudas en función de las producciones históricas, hace falta establecer un mecanismo que permita que no haya transferencia de fondos de Andalucía al resto de las comunidades autónomas. En el primer documento de la Junta, de diciembre, no hay grandes cosas de las que difiramos. Posteriormente, la consejera me cita la víspera de la partida de Griñán. Me dice que el borrador de la posición común está todavía en elaboración y no es lo que va a llevar el presidente. Que Griñán va a llevar un tema más genérico.

-¿Y usted qué responde?

-Lo importante no es que el presidente defienda en Bruselas el equilibrio justo de la cadena de valor o el mantenimiento del presupuesto. Eso más bien es función del Ministerio. Lo importante es que defienda los temas específicos que conciernen directamente a Andalucía.

-¿Como cuáles?

-Como se abandonan los criterios históricos, que se introduzcan mecanismos para que Andalucía reciba el mismo montante de ayudas que recibía antes de la reforma.

-Andalucía es la que más fondos recibe de toda España.

-Tiene la percepción más alta, por los criterios históricos. Tiene los tres cultivos que generan máximo apoyo: olivar, remolacha y algodón. Corremos un serio riesgo de que un reparto igualitario en España, nos quite la mitad de las ayudas. El olivar andaluz se lleva la mitad de los 1.600 millones de euros anuales de los fondos y tiene una ayuda media de 600 euros por hectárea. ¿Qué pasaría con ese sector si las ayudas se quedan en la mitad?

-¿Qué proponen ustedes hacer?

-En Bruselas hay que decir dos cosas. No debe haber transferencias de renta y hay que introducir criterios que permitan un reparto cualificado de las ayudas.

-¿Cómo?

-Esta es la zona de mayor producción tradicional y no puede ver menoscabadas sus ayudas. El nivel medio de las subvenciones en Andalucía es de 408 euros por hectárea. La media europea son 270 y la media española es de 240. Castilla- La Mancha tiene 120.

-Las otras comunidades autónomas ya se están pronunciando.

-Esta semana Asturias ha reivindicado que los fondos no deben considerarse inamovibles, ni en términos porcentuales ni absolutos. Otras autonomías piden un nuevo reparto y nosotros vamos con retraso en nuestra posición común.

-¿Qué le inquieta?

-Si en el documento final de la PAC no se establecen criterios de diferenciación de las ayudas, en el hipotético caso de una ayuda igual para todos, Andalucía puede bajar de los 408 a 250 euros por hectárea. Podemos perder más de 600 millones de euros al año.

-Eso es altamente improbable.

-En el calendario de la Comisión, los criterios de diferenciación debían estar acordados en enero.

-¿Estamos llegando tarde al debate interno español?

-Sí. Y eso no nos va a ayudar a ganar, sino a perder. Puede que cuando queramos establecer el debate nos digan de Bruselas que ese punto está cerrado. Así que si el presidente va a Bruselas puede decir en lo que estamos de acuerdo todos; mantener nuestro sobre y establecer los mecanismos para lograrlo.

-¿Con qué argumentos?

-El olivar tiene que estar bonificado en el reparto, porque es un cultivo que genera mucha mano de obra y fija población en el medio rural, tiene carácter ecológico, está mucho sobre pendiente. El riego tiene que estar primado, porque quienes han invertido se han endeudado para 25 años. El paro en la zona debe ser otro criterio...

-¿Por qué están en contra de la subsidiariedad?

-Por tres razones. La primera es que queremos que los fondos agrícolas vayan directamente a los agricultores. Nos preocupa que alguien quiera que le entreguen la cantidad de Andalucía, y repartir ese dinero dentro de unas normas muy amplias. Pasa ya con el desarrollo rural.

-¿Qué pasa?

-Pues que, como hemos denunciado incluso en Bruselas, se acaban construyendo tanatorios, como en Villanueva del Rosario (Málaga) o en Conil (Cádiz).

-Y el segundo argumento.

-La subsidiariedad lleva a la renacionalización de ayudas. Si a cada país se le da un sobre, tarde o temprano se hará un ajuste entre lo que contribuye al presupuesto comunitario y los retornos. La pregunta es, ¿tendría el Gobierno andaluz 1.600 millones de euros para sus agricultores? La respuesta es no.

-Y tercero.

-La renacionalización lleva al desmantelamiento de la PAC. Y España tendría más dificultades que Alemania para atender su agricultura.

-Hay quien piensa que no quieren subsidiariedad porque representan a los grandes terratenientes.

-Estamos en contra de un tope por explotación. Si cinco señores se asocian para tener una explotación en común y tener una economía de escala, ¿los penalizamos? Si se pone un tope, habrá que ver cuántos socios tiene una explotación, cuánto empleo da...

-¿Para qué cosas sí aceptarían la subsidiariedad?

-Para calidad del algodón, producción integrada de arroz u olivar. Integrada es un intermedio entre ecológica y tradicional. Si se pone una tarifa plana, determinados cultivos desaparecerán.

-Tras la nueva rectificación de la Junta, ¿estamos cerca de una posición común sobre la PAC?

-Sí y no. Ha habido una reconducción del documento, de la que me congratulo: desde la máxima hasta un cierto nivel de subsidiariedad. Hemos avanzado en los topes. Se dice que, si se establecen, no serían fijos. Pero sigue faltando que Andalucía haga valer sus argumentos ante el Ministerio para que el nuevo reparto no nos perjudique.

-En un año electoral en el que hay elecciones regionales en los demás sitios y aquí no.

-Pues claro. La tentación es dejar este tema aparcado, porque es conflictivo, hasta junio. Pero entonces será tarde.

-¿Por qué la consejera dice que las ayudas significan el 20% de la renta de los agricultores y Asaja que es el 40%?

-Eso tiene trampa. La producción final agraria son 10.000 millones y las ayudas de la PAC, 1.600. Pero si cogemos los cultivos y ganadería relacionados con la PAC estamos hablando de 4.000 millones.

-¿Cómo ha sido la relación con la actual consejera?

-Buena en el aspecto personal. Tiene un actitud dialogante.

-¿Cuál ha sido el mejor consejero en su opinión?

-De los que yo he tratado, Isaías Pérez Saldaña.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios