El BCE reafirma que la inflación a medio plazo será moderada

  • Su presidente, Trichet, añade que derivado de ello no subirán los tipos de interés y define la tasa cercana al 2%.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, reafirmó su previsión de que la inflación a medio plazo será moderada y que por eso el organismo emisor no subirá los tipos de interés, pese a que existen presiones a corto plazo.

Trichet consideró que es adecuada la tasa rectora del 1 %, un nivel históricamente bajo en el que permanece desde mayo de 2009, después de que el BCE decidiera en su sesión de mantener los tipos inalterados.

El presidente del BCE pronosticó que "las tasas de inflación (de la zona del euro) subirán más de forma temporal y es posible que se sitúen algo por encima del 2 % la mayor parte de 2011".

El consejo de gobierno del BCE considera que esto no ha modificado su evaluación de que hay una estabilidad de precios a medio plazo, pero reconoce que debe permanecer "alerta" y asegura que hará todo lo necesario para garantizar la estabilidad de precios. "Trichet enfatizó más de lo habitual la diferencia entre presiones sobre los precios a corto plazo, que se sitúan al alza por las materias primas, y a medio plazo, que están en línea con la estabilidad de precios", consideró el economista jefe de la Eurozona del banco UniCredit, Marco Valli.

En enero, la inflación de la zona del euro subió dos décimas hasta el 2,4 % por el alza de los precios de la energía y de las materias primas. "Hemos visto estas tensiones en los precios del petróleo y de las materias primas antes de las tensiones geopolíticas en Egipto y permanecemos alerta", afirmó Trichet, quien descartó que las protestas y disturbios en el país norteafricano hayan tenido de momento un efecto en los precios.

El BCE define la estabilidad de precios como una tasa de inflación a medio plazo cercana al 2 % pero siempre por debajo de este nivel. El euro cayó con fuerza tras las declaraciones de Trichet y se depreció un 1,4 %, hasta 1,3616 dólares, por la cautela de los comentarios de Trichet respecto a la política monetaria de la entidad.

Los mercados habían previsto que Trichet empleara un tono mucho más agresivo para alertar de la inflación pero el presidente del BCE pareció ignorar la última subida de los precios en la zona del euro. Trichet sorprendió a los mercados tras la reunión del consejo de gobierno en enero al alertar de la inflación y advertir de que subiría los tipos en caso de que fuera necesario como ya lo hizo en julio de 2008 pese a la crisis financiera. Estos comentarios despertaron fantasías de una nueva subida del precio del dinero en la zona del euro y dispararon al euro desde los 1,31 hasta casi 1,39 dólares en las últimas dos semanas.

Pero la situación en 2011 es diferente a la de 2008, cuando el BCE subió los tipos de interés pese a la crisis financiera. "El BCE se acerca a la política y tiene consideración especial de los países periféricos con su política sobre los tipos de interés", considera el economista jefe de Commerzbank, Jörg Krämer.

Commerzbank espera una primera subida de las tasas este año sólo si las expectativas de inflación dejan de estar ancladas en la estabilidad de precios. La crisis de endeudamiento soberano de la zona del euro no está superada y apartará al BCE de subir el precio del dinero este año.

Además, en 2008 la subidas salariales por convenio colectivo se habían incrementado hasta el 3 %, mientras que ahora los incrementos salariales se han ralentizado hasta el 1,5 %. El débil crecimiento de la zona del euro, a excepción de Alemania, también ha impedido que mejore el empleo, según Commerzbank.

Trichet consideró que "el mercado de dinero parece dar señales de funcionar mejor". Añadió que "el volumen de negociación del Eonia (el mercado de dinero intradía) ha subido pero todavía hay complejas peticiones de liquidez de los bancos comerciales". Trichet hizo hincapié en que "algunos mercados no funcionan con normalidad" y ello justifica que el BCE mantenga las medidas no convencionales adoptadas para afrontar la crisis financiera, como la adjudicación plena de liquidez en las operaciones principales de refinanciación y la compra de deuda pública.

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