Un Gobierno sin doberman... por ahora

Dicen que el temido y bello doberman debe su nombre a un recaudador de impuestos alemán bastante harto de los atracadores. Un cruce genético en busca de la fiereza perfecta fue su método para blindar el bolsillo público de la avidez privada. Y funcionó. El Gobierno no necesita por ahora perros para proteger sus recursos, aunque ya piensa en fórmulas para redoblarlos ante la virulencia de la crisis y la necesidad de ampliar la protección a los parados, un colectivo creciente y sobre todo acongojado.

El primer y hasta ahora único movimiento se produjo en junio. Planteamiento: más impuestos para las rentas altas, progresividad en la deducción de los 400 euros y el cheque bebé, revisión de la ley Beckham que permite a los trabajadores foráneos tributar al 24% en el IRPF. Duración de la idea: seis horas. Motivos: CiU aún pesa más que IU en el Congreso. Reacción: subida de los Impuestos Especiales sobre carburantes y tabaco.

Un segundo debate se produjo en el marco del diálogo social, cuya salud hoy nadie sabe bien cómo describir. La patronal sugería al Ejecutivo que compensara una rebaja de las cuotas empresariales a la Seguridad Social con un leve aumento del IVA. El consumo como baza recaudatoria, sí, con una gran salvedad: el gasto de las familias marcará un mínimo histórico a cierre de 2009.

Tras el telón, una de las grandes contradicciones del Estado autonómico, donde la financiación de las comunidades ha restado músculo inversor a la Administración central, más devaluada aún tras la llegada de Zapatero y el último pacto alcanzado. Los tramos correspondientes a las CCAA absorben ya el 50% de IVA e IRPF y el 58% en los Impuestos Especiales, sin contar los fondos extra con los que el Gobierno debe compensar los desequilibrios territoriales y, a veces, las reivindicaciones de algunos de los más pudientes.

La "reflexión personal" de José Blanco no deja de ser un debate recurrente en el socialismo. Suecia ha sido durante años un buen paradigma: la protección social, las becas, los subsidios exigen un aparato impositivo poderoso. Aunque reste votos.

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