Internet y la prensa europea convierten al defraudador de SG en estrella mediática

  • Kerviel es, para muchos, un héroe que merece el Nobel, un ejemplo de malicia o la prueba de que el sistema no funciona

Las reacciones al fraude de 4.900 millones de euros sufrido por Société Générale a manos de uno de sus propios empleados no se han hecho esperar. Y es que en tan sólo 24 horas, Jerome Kerviel, el artífice de tan enorme agujero, ha pasado de ser un joven broker reservado y aparentemente poco brillante a ocupar las primeras páginas de toda la prensa europea. Entre los medios que abrieron ayer su edición con la foto de este treintañero con cara de ejecutivo serio y responsable estaban el británico The Times y, por supuesto, el francés Le Figaro.

El primero recogía las declaraciones de los compañeros de Kerviel, del que dicen que "no era una de las estrellas de Société Générale". De hecho, le definen como un tipo "frágil", que pasaba totalmente desapercibido y sufría problemas familiares. Al parecer, entró a trabajar en el banco en 2000 y cobraba 100.000 euros brutos anuales. Desde su puesto creó una empresa paralela sin que ningún control interno lo detectara y comenzó a invertir por su cuenta en los mercados de futuros entre febrero de 2007 y mediados de enero de 2008. Durante los primeros meses, sus apuestas fraudulentas tuvieron beneficios, pero la situación empeoró con la caída de los mercados, y llegaron las pérdidas. Este corredor, que no se embolsó ni un céntimo, pudo colocar en el mercado un total de 50.000 millones de euros.

La semana pasada, un error técnico hizo que toda esta estructura fantasma se descubriera y que el banco detectara el engaño, aunque ya era demasiado tarde. Según los expertos, esta estafa, conocida antes del jueves en círculos internos, contribuyó de alguna manera al desplome bursátil registrado esta semana. Para el presidente de Société Générale, Daniel Bouton, el corredor actuó "de mala fe", aunque, sin duda, no sabía todos los riesgos que corría. El empleado, que es objeto de una denuncia y de una exhaustiva investigación, admitió los hechos ante sus superiores y desapareció misteriosamente de la empresa.

La investigación en curso aclarará también si este joven es sólo un chivo expiatorio de Société Générale, que disimularía tras su desgraciada aventura otras pérdidas sufridas, por ejemplo, con la crisis de las hipotecas subprime. De momento, la abogada del acusado, Elisabeth Meyer, insistió ayer en que su defendido no ha huido y que está dispuesto a colobarorar. "Société Générale, le comunicó verbalmente el 20 de enero que había sido despedido y le pidió que no se presentara a su puesto de trabajo el día 21", precisó Meyer.

El caso es que este joven es ya toda una estrella: en Google aparecían ayer más de 31.400 referencias con su nombre. Por si fuera poco, se ha hecho un hueco en la enciclopedia electrónica Wikipedia, y los foros virtuales que comentan su hazaña se multiplican. En las últimas 24 horas ha sido el más buscado en internet. Para muchos, el osado Jerome Kerviel es un héroe que merecería el Nobel de Economía, un ejemplo de malicia o simplemente la prueba de que el sistema bancario no funciona.

Nacido en Bretaña en enero de 1977, este economista estudió en Lyon y realizó un máster de Operaciones de Mercado en esa misma ciudad. Apasionado del judo y la vela, sus vecinos y parientes lo tildan de chico "trabajador, serio, reservado, inteligente y honrado", que ha sido "manipulado" por sus jefes. En la página personal que el broker tiene en el portal Facebook, sus 11 amigos han ido desapareciendo desde que saltó el escándalo.

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