IX premio andaluces del futuro | certamen organizado por grupo joly y bankia9

Jóvenes que fabrican su camino

  • El galardón reconoce a un químico investigador, una cooperante sanitaria, un innovador de la publicidad, un nuevo talento del violonchelo y una jovencísima y exitosa nadadora de fondo

Alberto Martos, Guillermo Mínguez, Juan José Artero, Paula Ruiz y Marta Medina Alberto Martos, Guillermo Mínguez, Juan José Artero, Paula Ruiz y Marta Medina

Alberto Martos, Guillermo Mínguez, Juan José Artero, Paula Ruiz y Marta Medina

9la exploración de terrenos hasta ahora casi no transitados y romper con los límites o rutinas establecidas en diferentes campos son las señas de identidad de los jóvenes ganadores de la IX edición del premio Andaluces del Futuro, que concede Grupo Joly y que patrocina Bankia y cuya entrega se realizará hoy en Sevilla. El científico sevillano Guillermo Mínguez investiga nuevos materiales desde su disciplina, la química, que en el futuro podrán tener múltiples aplicaciones en la vida diaria; la cordobesa residente en Cádiz Marta Medina ha contribuido a elevar la práctica de la medicina en Madagascar a cotas desconocidas en algunas zonas de ese país; el almeriense Juan José Artero lidera una startup que se ha expandido a México y que pretende revolucionar la concepción tradicional de la publicidad y el marketing; la malagueña Paula Ruiz continúa con la gran hornada de nadadoras españolas de los últimos tiempos pero da un paso más con su exitosa carera en las carreras de fondo; y Alberto Martos, granadino, se ha labrado una prometedora carrera como solista de música clásica en un instrumento, el violonchelo, que no es ni el violín ni el piano, las dos habituales estrellas.

Guillermo Mínguez lo asegura sin dudarlo: se siente un privilegiado. Con sólo 35 años se acaba de hacer con un proyecto de primer nivel otorgado por el European Research Council. Está dotado con dos millones de euros por un periodo de cinco años, lo que permitirá a Mínguez enfocarse en lo suyo, investigar, y no preocuparse por la financiación. Además del prestigio que da la concesión -en su especialidad, química, sólo se dan 12 ó 13 al año- este científico sevillano podrá contratar personal y adquirir equipamiento en su lugar actual de trabajo, el Instituto de Ciencia Molecular de la Universidad de Valencia.

Lo suyo es la investigación básica, cuyos resultados en aplicaciones prácticas siempre son a largo plazo. En concreto, trabaja en nuevos materiales, materiales porosos de nueva generación que interactúan con elementos del exterior como gases o moléculas mediante la absorción. El material en cuestión puede absorber selectivamente el elemento exterior (por ejemplo, el dióxido de carbono y no el oxígeno, si buscamos una aplicación práctica) o actuar, por ejemplo, de sensor. También puede modificar la conductividad de dispositivos electrónicos. ¿Para qué? Eso está por ver. Mínguez alude a una anécdota de un premio Nobel que, tras descubrir cómo duplicar la longitud de onda, fue interrogado sobre el sentido de su hallazgo. No supo qué responder entonces, pero después eso se reveló como el origen del láser, y ya sabemos lo que el láser significa hoy en múltiples campos. "La investigación básica da cuenta de un fenómeno nuevo y luego todo el mundo conjuntamente va haciendo aportaciones", afirma. Mínguez reivindica el nivel de los jóvenes investigadores españoles, "del que están muy contentos en Europa", y lamenta que en España no se invierta y tampoco se valore su trabajo. Reivindica, en este sentido, una agencia nacional que gestione los proyectos, con una base presupuestaria anual y ajena al Gobierno. Y un pacto político por la ciencia para que ésta pase a ser una prioridad.

Lo que hace Marta Medina sí que tiene una aplicación inmediata y en forma de solidaridad. Oftalmóloga de Córdoba, aunque trabaja en el Hospital Universitario de Puerto Real (Cádiz), preside la Asociación Andaluza de Cooperación Sanitaria desde octubre de 2016, momento en el que su fundador, el doctor Julio Rodríguez de la Rúa, le cedió el testigo. La asociación surgió hace 10 años en torno a un proyecto en la ciudad de Farafangana, en Madagascar. Varios médicos se pusieron en contacto con monjas que regentaban una leprosería y, gracias a su presencia anual y a su trabajo, ésta se transformó en un hospital. Su método de funcionamiento es el siguiente: allí permanecen todo el año dos médicos locales con enfermeras, que recopilan información sobre las dolencias y afecciones de la población, y todos los meses de octubre llegan los especialistas y enfermeros españoles con el equipamiento para los tratamientos más específicos y las operaciones quirúrgicas. Marta Medina lleva seis años viajando y opera de cataratas, una afección muy común que en los países poco desarrollados es causa de ceguera. "Recuerdo la primera vez que fui, iba a un pueblo perdido en la selva y saludaban a mi compañero oftalmólogo diciendo que Dios había venido al poblado", afirma. También le sorprendió que muchos usaban lazarillo para andar y que, tras destaparles los ojos después de la operación, se emocionaban, reían, bailaban, corrían, etcétera.

Como presidenta de la asociación, la principal labor de Marta es buscar financiación, y lo hace con actos benéficos y sorteos, aunque el desplazamiento a Madagascar se lo costean los cooperantes personalmente en un 80%. "No sólo por el viaje en avión, sino porque cuando llegas tienes que estar cuatro días en coche hasta llegar a tu destino". También hay otro destino: el Chad, donde están desde hace seis años y a donde van traumatólogos y cardiólogos, que son las necesidades que demanda la población local. Y la idea es llegar a más lugares. "El premio un apoyo muy importante para nuestra, ONG para seguir desarrollando nuestros proyectos y ampliarlos; queremos llegar a más zonas y aumentar el número de campañas sanitarias anuales".

El empresario almeriense Juan José Artero lidera Hitsbook, una plataforma digital de vídeos realizados por los propios usuarios y que intenta capitalizar para grandes marcas y medios esta ingente producción popular. Es lo último en publicidad, un paso adelante en el llamado consumer engagement, el indicador que mide la identificación del cliente con la marca. "La gente está harta de los impactos publicitarios, de que les intenten vender cosas que no necesitan; es mejor que la relación entre uno y otro sea lo más natural posible". El famoso villancico de Canal Sur -cantado por personas anónimas en diferentes casas y situaciones- tiene su origen en Hitsbook, que trabaja ya con grandes marcas como Coca Cola o Santander, y medios como la mexicana Televisa. La historia de este proyecto dio un vuelco en 2015, cuando fue seleccionado por la aceleradora 500 startups para que se desarrollara durante seis meses en Ciudad de México. "Nos fue tan bien, que seguimos aquí -Juan José Artero habla con el periodista desde la propia México D. F.- y ya facturamos más en este país que en España".

La firma facturó 400.000 euros en 2016 y espera llegar a 1,5 millones este año, tras haber alcanzado en abril todas las ventas del año pasado. Irá a una ronda de inversión en EEUU entre este año y el que viene y en su accionariado ya participan altos directivos de Disney, Microsoft o Youtube. Artero quiere también crear una nueva división: una televisión digital propia a partir de los contenidos de los usuarios. En la firma trabajan 16 personas, repartidas por España, México y también EEUU.

Alberto Martos es violonchelista, un instrumento cuyo sonido es "más íntimo, más dulce, que se abraza, muy de emociones". Tras el piano y el violín, los instrumentos para solistas por excelencia, el violonchelo está ahí, rezagado en tercera posición. Pero eso no ha impedido a Alberto ser reconocido ya internacionalmente a pesar de su juventud. Está apadrinado por Daniel Barenboim, perteneció a la orquesta West-Eastern-Divan y ya ha grabado dos discos con el prestigioso sello Sony Classical. Tiene hasta su vena solidaria. Un día tocaba por la mañana en la Fundación Juan March y apareció Mercedes Milá (sí, la presentadora de Gran Hermano). Hablando con ella, él y su hermano Pablo, que es violinista y suele tocar con él, le contó que solía viajar a Palestina a actuar en zonas complicadas y ella le propuso producirle un documental. De ahí surgió The healing notes, una cinta sobre el poder beneficioso de la música. Martos también tocó en hospitales infantiles en España y en cárceles para mujeres. Además, con el grupo de cámara de él y su hermano, Garnati Ensemble, al que invitan a diferentes artistas para completar la formación, ha estado en barrios de Granada en dificultades.

Paula Ruiz es la más joven y continúa con una tradición de nadadores reconocidos en los Premios Andaluces del Futuro. Pero, a diferencia del resto, ella está enfocada a la natación de fondo, tanto en piscina como en aguas abiertas. A sus 18 años ya es campeona del mundo junior de aguas abiertas, un título que obtuvo en Hooms (Holanda) el año pasado en un recorrido de 7,5 kilómetros.

Nada desde los dos años y lo combina todo, el mar y la piscina. En el mar suele ganar y en la piscina, donde compite en distancias que van de 400 a 1.500 metros, siempre está entre las mejores. "Mientras pueda llevar todo a la vez lo haré. Me gusta y me veo con fuerzas", afirma esta malagueña que ya mira al campeonato del mundo absoluto de Budapest de este año (tanto de piscina como de aguas abiertas) y tiene la mente en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. De hecho, participa en el Programa Olímpico Tokio 2020 de la Federación de Natación.

Se lo plantea como un reto, en un día a día en el que nada entre ocho y nueve horas, algo que compatibiliza con el Bachillerato semipresencial. Admite que su ritmo de estudio es más lento, pero quiere nota y de hecho se plantea ser forense. "Me llama la atención y no tengo escrúpulos". Tampoco miedo. Cuando mejor se siente en el mar es cuando hace frío y hay mucho oleaje. Es ahí, en el límite, cuando da lo mejor de sí.

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