Un año para olvidar

  • 2008 ha sido un ejercicio con récords negativos en los mercados · Sólo medidas muy fuertes y continuadas podrán convencerles para que regrese su confianza

El ejercicio que ahora se cierra no va a pasar inadvertido. Nunca ha habido ni habrá un año fácil hablando de inversiones, pero el 2008 se sale de todos los patrones. Pocas ocasiones como ésta, los inversores han sufrido tanto y durante tanto tiempo. Tanto que muchos de los pilares de la economía se han tambaleado hasta poner en peligro la viabilidad del propio sistema financiero.

Ha desaparecido la confianza y la liquidez ha cobrado la importancia que no ha tenido antes, por ejemplo en otras crisis de la historia moderna. En paralelo, el escenario económico se ha ido enturbiando poco a poco. La crisis financiera se ha ido trasladando al sector real y los datos macro no han hecho sino constatar un proceso de desaceleración económico progresivo.

Es, por tanto, el año de los récords que se han batido, especialmente en el mercado financiero. El primero, la volatilidad. El VIX, un índice que refleja la estimación futura de la volatilidad del S&P500, ha marcado un máximo histórico por encima de niveles de 90 a mediados de octubre. Desde 1990, la fecha de creación de este índice, nunca se había superado el 30/40 ni en la crisis asiática, ni en la quiebra del LTCM, en la crisis de las divisas latinoamericanas o en la explosión de las "punto com".

Una volatilidad que ha afectado a toda la tipología de activos. Por ejemplo, las divisas. El dólar, en su cruce con el euro, ha tenido variaciones nada más y nada menos que de un 53% de junio a octubre. Por no hablar de la volatilidad de los tipos en el corto plazo, que no se había visto nunca.

En las mismas fechas, el índice europeo EuroStoxx 50 registra cotas de variación intradía del 13%. El análisis de la volatilidad en un solo mes, el de octubre, muestra que se han alcanzado registros épicos. El S&P500 ha tenido el peor mes en 21 años desde el crash del 87 con un -17 %. El tecnológico Nasdaq se ha dejado más de un 18% y el Dow Jones ha caído un 14%.

El bajón mensual de octubre del S&P500, es el noveno mayor de la historia desde 1930. Por tanto, octubre 2008 ha sido uno los más volátiles de los últimos 80 años, y además con las mayores caídas intradiarias desde agosto de 1973.

Es difícil intentar ver la luz, aunque sea algo, al final de este largo túnel. Cuando la liquidez deje de tener tanto valor como activo, en sí mismo, las cosas volverán a su ser. Las valoraciones se harán con parámetros más razonables y aunque la vuelta del mercado pueda no ser igual tan rápida como en anteriores crisis, los precios que hoy pone el mercado a muchos negocios no obedecen tampoco a ninguna racionalidad, sólo al pánico.

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