El campo pide medidas de ahorro ante la subida del gasóleo

  • El combustible se dispara un 72% desde 2005 · Asociaciones agrarias abogan por auditorías internas y energías verdes

Agricultores y ganaderos reconocen que, con la situación económica y el mercado internacional de la energía, poco se puede hacer para lograr bajar el precio del gasóleo B, pero piden al Gobierno políticas de ahorro y eficiencia energética para minimizar su impacto en la cuenta de resultados.

El gasóleo B o agrícola empezó el año rompiendo la barrera del euro por litro, cotización en la que se ha instalado a lo largo de los primeros diez meses del año.

Hasta octubre, la media mensual de este combustible durante 2012 ha sido de 1,03 euros por litro, según se desprende de las estadísticas facilitadas por Cooperativas Agro-alimentarias. Tanto en septiembre como en octubre ha registrado una media de 1,08 euros, si bien en muchas gasolineras el precio es todavía mayor.

Desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) apuntan que desde el último acuerdo sobre el gasóleo, en 2005, su precio se ha disparado un 72%, mientras que la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) calcula que la subida en diez años ha sido del 130 %.

Según el citado estudio, los costes de producción alcanzaron en 2011 los 20.046 millones de euros en términos corrientes (+12,2%) y uno de los capítulos de gasto que más se incrementó fue el de energía y lubricantes (+17,7%), partida que supone casi el 10% del total y de ella el 90% se debe al gasóleo agrícola.

El técnico de suministros de Cooperativas Agro-alimentarias, Francisco García, ha reconocido a Efeagro la gran dificultad de que bajen estas cotizaciones y abogan por un uso más racional de la energía y más eficiente del gasóleo, porque aunque el sector ya está poniendo en práctica los resultados de investigaciones sobre esta cuestión, aún "es posible minimizar el uso (del gasóleo) sin que afecte a la producción".

Cuando sube el gasóleo, termina repercutiendo en los fertilizantes, dos inputs "muy relevantes" que "complican los resultados de las explotaciones", según Javier Alejandre (UPA), que también insiste en que es necesario buscar alternativas. Felipe Medina (COAG) asegura que una de las opciones más viables es que las explotaciones sean "más sostenibles", y para ello aboga por la reconversión a energías renovables y que los productores generen la energía que consumen y se puedan desligar así de "los vaivenes" de los precios de la energía. Señala que se precisa una visión "más a medio y largo plazo, no solo por el ahorro de combustibles, sino para disminuir el impacto de la huella de carbono" e ir hacia producciones más sostenibles, y recuerda que programas como el plan Renove (de maquinaria agrícola) se han quedado casi sin fondos.

Apuestan por "auditorías energéticas, que han dado buenos resultados", según Medina. El técnico de UPA explica que el consumo medio por hectárea oscila entre 80 y 90 litros, por lo que bajar ese consumo a 60 "es un paso importante y posible".

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