"Habría que dejar que algunas cajas de ahorros se hundieran"

  • Boldrin sugiere modernizar la contabilidad, perfeccionar la regulación y convertir a los banqueros en accionistas para que traten con más cariño sus productos

El pendiente evidencia que Michele Boldrin (Padova, 1956) es un heterodoxo. En media hora, este catedrático de Economía y asesor de la Reserva Federal destroza los prejuicios más habituales: la economía puede explicarse con humor. Y con una jerga tan cercana como políticamente incorrecta. Por cierto, está en todas las quinielas del Nóbel.

-No me cuente las causas de la crisis. Cuénteme cómo lo arreglamos.

-Pero si sabes la causa, sabes la cura. Es muy divertido: ahora todos tienen remedios, y son los de siempre. Parecen perros de Paulov. Dicen: un poco más de gasto público, como las aspirinas, y listo. Lo de ahora es un round two de lo que ocurrió en 2000-2002 [la crisis de las puntocom]. Se ha intentado ignorar el problema y después arreglarlo con una inyección poderosa de la Reserva Federal para emborrachar el sistema.

-Rectifico. Cuénteme qué pasó.

-Hay un desfase entre las transformaciones en los mercados financieros y la regulación de los mismos. Las innovaciones financieras son útiles, no se crea toda esa mitología de los diabólicos derivados. La gente los utiliza todo el tiempo. Las apuestas son derivados. Y los seguros. Están en todas partes aunque les pongan nombres raritos en inglés. Pero hay que construir un sistema de información que permita controlarlos. Cualquiera que tuviera pasta en un banco americano la ha perdido. Es una locura que, por ejemplo, los beneficios de la banca se sigan calculando con sistemas tradicionales de contabilidad. Luego está la difícil interacción entre política-política y política monetaria. Bajar los tipos mucho y por largas temporadas da una cantidad enorme de liquidez a corto plazo a los bancos, pero no implica que vayan a usar ese dinero para actividades productivas en vez de especulativas, porque ése es su trabajo. Si la autoridad monetaria les da demasiadas balas a los bancos, dispararán.

-¿Y China?

-China e India han influido en la crisis, claro. Es bueno que hayan crecido. Millones de personas que antes no comían ahora ven la tele y se compran un coche. El problema es que la intensidad de su consumo energético ha creado una tensión muy fuerte. Vea el precio del petróleo. Ahora está a 60 dólares y nos parece barato, pero a mediados de los 80 estaba a 20. ¡Es el triple!

-¿El caso español?

-España es un milagro: 14 años de crecimiento ininterrumpido. Cuando llegué en el 92, estaba en el 65% de la renta europea. Una parte de su evolución es perfectamente legítima. No había alternativa. Sin embargo, es un país cuyo capital humano carece de un alto contenido tecnológico. Aquí es imposible un Silicon Valley. Si rellenas este mercado laboral de doctores en química y biología, no sabes dónde meterlos. El tema del ladrillo estaba plenamente justificado hasta 2004 porque llegaron cinco millones de inmigrantes que significaban más o menos dos millones de pisos. Y el Banco de España ha hecho un buen trabajo. Los bancos españoles deben quedarse sus hipotecas un número equis de años, lo que obliga al banquero a hacer suyo el riesgo y vigilar el asunto. Cuando me compré mi casa de Sant Louis, el tipo que me la vendió me confesó que en el momento de mi firma ya había endosado la hipoteca a otro banco. MAFO [Miguel Ángel Fernández Ordóñez] tampoco ha permitido operaciones off the books [aproximadamente, en dinero negro] como las del Citybank o Fortis.

-Nuestros bancos están mejor, pero se quejan de que nacionalizar en otros países empuje a la competencia desleal.

-Habría que dejar que algunas cajas se hundieran para que alguien las comprara. Es un tema difícil.

-¿Es factible perfeccionar un organismo regulador como SEC para que otro Madoff no se la cuele en el futuro?

-Estamos en España, donde siempre hay un listo. El problema es la frecuencia y el tamaño. El sistema era corrupto o ciego, no lo sé. Con el fraude Madoff había docenas de profesionales serios que pedían la revisión de sus cuentas. La clave es la contabilidad. Hay que evolucionar el banco para que el banquero sea también accionista: 200.000 euros de sueldo fijo y un variable en función del recorrido de las acciones en cinco años. Situaciones como la del Citybank son demenciales. Soy uno de los 2.000 expertos mundiales en estas cosas y sería incapaz de evaluar qué hace esa gente con mi dinero aunque dedicara meses de trabajo intensivo. Ésa es una caja mucho más negra que comprar General Motors.

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