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El presidente de Renault garantiza el futuro de la fábrica de Sevilla

  • Juan Antonio Fernández afirma que "no hay ninguna sombra en su futuro" y asegura que la planta de Tánger es "una oportunidad y no una amenaza"

El término deslocalización no entra por ahora en el vocabulario de Renault España, al menos en lo que se refiere a la fábrica de Sevilla, que produce un tercio de las cajas de cambio de la alianza Renault-Nissan. Así lo aseguró ayer el presidente de la filial española de la multinacional, Juan Antonio Fernández de Sevilla, que analizó el futuro de la industria española del automóvil en el Foro Innovatec de Cartuja 93.

"Debemos seguir como hasta ahora, porque no hay ninguna sombra para la fábrica de Sevilla a bastantes años vista", aseguró Fernández de Sevilla, que incidió en que "hay que ser optimista ya que Sevilla es la fábrica de cajas de cambio más importante de Renault a escala mundial y realiza el producto más moderno".

El máximo responsable de Renault España plasmó su optimismo anunciando que la factoría de San Jerónimo, que emplea a 1.200 trabajadores y celebrará el año que viene sus bodas de oro, alcanzó el pasado martes su récord de producción en una jornada tras ensamblar 5.086 cajas de cambio.

Estas cifras permitirán finalizar el año con un total de 970.000 cajas de cambio, 140.000 piezas más que en 2006, y cumplir además con el Contrato 2009, el ambicioso plan lanzado por el presidente de Regie Renault, Carlos Ghosn, que pretende equiparar la calidad de la marca a la de sus competidores alemanes.

Ni siquiera los planes de expansión de Renault en Marruecos, donde construirá en Tánger una factoría con capacidad para producir 400.000 vehículos, pueden oscurecer este panorama. "Esta planta está destinada a un tipo de coche para mercados emergentes que no se hace en España, por lo que no hay que tener miedo", aseguró Fernández de Sevilla.

Concretamente, Tánger ensamblará el Logan, el llamado "coche de los 5.000 euros" y que se comercializa bajo la marca rumana Dacia. "Es cierto que una vez instalada la factoría se puede reconvertir, pero es imposible en un plazo inferior a 10 años", matizó Fernández de Sevilla, que insistió en que se trata de una gran oportunidad. Este modelo podría utilizar piezas de San Jerónimo, y además, reducir el coste de la logística de las cuatro plantas del grupo en España.

"Tánger está a 14 kilómetros de la costa española, por lo que somos el país más beneficiado ya que atraerá a muchos proveedores que nos suministrarán en mejores condiciones", manifestó.

La esperada contracción del mercado español tampoco preocupa a la multinacional gala. "Las ventas acabarán con una caída del 1 por ciento, que no es mal dato tras un año histórico como 2006, y tampoco hay malas perspectivas para el año que viene", indicó Fernández de Sevilla.

La única planta cuyo futuro aún no está aclarado es la de Valladolid, que está pendiente de la adjudicación de un modelo pequeño para sustituir a medio plazo al recién lanzado Modus II. "De cuatro fábricas, es un balance más que positivo pues sólo una no lo tiene tan bonito como las demás", especificó el presidente de la filial española.

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