Otra recesión y un paro superior al 21%, hipótesis para la banca española en los nuevos test de estrés europeos

  • En el resto de Europa, la situación económica que deberán ser capaces de resistir las entidades financieras será menos halagüeña aún, con caídas de la economía hasta del 1% en 2016.

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La banca española tendrá que hacer frente a un hipotético escenario en el que el PIB avance este año un 0,6%, entre en recesión en 2017 con una caída del 0,8%, y apenas crezca en 2018, cuando subiría un 0,2%, mientras la tasa de paro se situará en los tres ejercicios por encima del 21%. Además, el coste de financiación de la economía española se dispararía y el interés medio de la deuda a diez años rondaría el 3% este año y los dos próximos, muy lejos en cualquier caso de los máximos por encima del 7,6% que alcanzó a finales de 2012.

Éstas son las hipótesis que sirven de partida para que la Autoridad Bancaria Europea (EBA) mida los niveles de capital y la solvencia de los bancos españoles en los próximos test de estrés del sector europeo. En el resto de Europa, la situación económica que deberán ser capaces de resistir las entidades financieras será menos halagüeña aún, puesto que en el escenario más estresado prevé que la economía de la zona del euro caiga un 1% en 2016 y un 1,3% en 2017, mientras que en 2018 avanzaría un 0,6%.

En el caso de la Unión Europea, la hipótesis más adversa de los test de estrés prevé una contracción del 1,2% este año y del 1,3% en 2017, aunque en 2018 se produciría, en el peor de los casos, una subida de la economía del 0,7%. Otra de las variables a tener en cuenta a la hora de medir la capacidad de resistencia de los bancos españoles y del resto de sus grandes competidores europeos será la evolución del mercado inmobiliario, que viviría nuevas turbulencias.

En el caso de la vivienda, los precios se hundirían en España un 23,8% en el acumulado desde 2018, ya que aunque ese año se esperaría, en el peor de los casos, una subida del 0,6%, en 2016 caerían de media un 5,5% y en 2017, un 0,7%. En cuanto a la inflación, las previsiones más pesimistas indican que los precios en España caerían un 1,9% este año, subirían un 0,5% en 2017 y un 1% en 2017. El mercado de renta variable también sufriría en este escenario adverso y la bolsa española caería un 26% este año, un 24,9% en 2017 y un 16,6% en 2018, un batacazo en toda regla aunque muy similar a la media de la zona del euro.

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