Arenas se aplica en la técnica del desgaste

  • El líder del PP emprende una estrategia más incisiva contra su oponente, inédita en campaña · La intención: mellar la credibilidad de "quien ya no tiene crédito para gobernar"

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En aparente calma, Javier Arenas intentó desde el primer minuto mellar la credibilidad de su oponente. Más de diez acusaciones lanzó al otro lado de la mesa, aunque también tuvo que esquivar los reveses del adversario.

Las previsiones se cumplieron y la "moderación" en campaña del popular dejó paso a un tono más incisivo, ideado con premeditación desde el aparato del partido. Tras presentarse como la alternativa a los 25 años de gobierno socialista, Arenas preguntó a Chaves por su cuenta corriente, los 3.000 euros en el banco que protagonizaron otro espacio televisivo.

El rifirrafe antecedió a la temática del primer bloque, la economía. Arenas combinó las propuestas de su programa con las críticas a la gestión del socialista y sólo admitió una coincidencia entre los candidatos: ambos fueron ministros de Trabajo.

Con una visión catastrofista, el candidato del PP apeló a la "micropolítica", las dificultades de las familias para llegar a fin de mes. La estrategia del popular pasaba por llevar el peso del debate, formulando una pregunta en cada cierre, pero después se le olvidó. Sí le preguntó directamente a Chaves por la promesa de eliminar los impuestos a 700.000 andaluces que cobraran menos de 12.000 euros. Y la acompañó con una acusación: "Usted no acepta las críticas, a eso lo llamo régimen, como si fuera mal andaluz el que no es socialista". Devolvió el ataque de "señorito andaluz", acusando a su oponente de condicionar la libertad de los ciudadanos y de los periodistas.

Arenas siguió y sumó. A un "incumplimiento" del PSOE, un reproche. Tras el bloque de políticas sociales, en el que le recomendó preocuparse "no sólo de la familia de uno sino de todas las familias", la pausa. Y a la vuelta, Arenas regresó con una fotocopia de la promesa incumplida de Chaves para las amas de casa. Habló de infraestructuras y acusó de "corruptelas" en la construcción de la A-92. Arenas metió por primera vez en campaña la corrupción en Marbella, de la que hizo responsable a la Junta por "mirar hacia otro lado".

La sumisión a Rodríguez Zapatero, despilfarro y abuso en el gasto público, el apego a los nacionalismos o el "tremendo error" de sentar a periodistas en los banquillos completaron la terna de reproches para desgastar al candidato del PSOE. Frente a ello, Arenas propuso la "regeneración democrática" y volvió a un tono moderado para finalizar su participación. "Sólo hay dos opciones: o seguir como hasta ahora, como estos 30 años, o cambiar a mejor", finalizó.

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