"Ken Follett y Stephen King son muy buenos"

-¿Qué pinta Angela Merkel en su libro?

-Es doctora en Físicas y su marido es catedrático de Química. Es la única científica que hay en el poder.

-Le echa a Jane Fonda la culpa de la mala prensa de las centrales nucleares...

-Hizo la película El síndrome de China, que tuvo mucho que ver con la adscripción ideológica de la energía nuclear. Algo tan absurdo como atribuirle una ideología al transporte aéreo. En la II Guerra Mundial hicieron mucho más daño los aviones que las bombas atómicas.

-¿La derrota de Al Gore frente a Bush lo convirtió en un predicador?

-Otra manera de ideologizar la ciencia. Es muy fácil criticar el cambio climático desde un jet privado con un documental espectacular.

-Hay carteles de un Parlamento científico...

-Sería un desastre. La ciencia tiene que estar dirigida por políticos sensatos que sepan lo que están haciendo. Si quitas los bancos del Íbex 35, las empresas que cotizan son de contenido científico y tecnológico. Pero las están recortando a hachazos.

-Apple, Google, Orange... ¿Las nuevas maravillas salen de Silicon Valley?

-Es la prueba de lo que puede dar de sí una buena universidad. Fue espontáneo y muy antiguo. Es casi de principios del siglo XX. La Unión Soviética quiso imitarlo, pero no le funcionó.

-Su libro se imprimió en Barberá del Vallés, el de poemas de Pablo del Barco en San Cugat del Vallés. ¿Es españolizar Cataluña?

-Yo voy mucho por Cataluña porque mi agente literaria es Carmen Balcells. Si hay que españolizar Cataluña, hágase pero no se diga. Si los catalanes quieren la independencia, que lo hagan sin alharacas, poco a poco y de manera transparente.

-Balcells edita a premios Nobel...

-Sí señor, a García Márquez, Vargas Llosa, Cela, Miguel Ángel Asturias. Todos famosos salvo yo y alguno más.

-¿Saben de ciencia los escritores?

-En poesía José Ángel Valente intuye la materia oscura del universo. En ciencia-ficción, Ken Follett y Stephen King son muy buenos. La historia de la buena literatura está llena de best-seller. Por ejemplo, el Quijote.

-No habla muy bien usted de los molinos de viento...

-Con las energías renovables ha habido mucha subvención y poca investigación y lo primero frenó lo segunda. La eólica ha llegado a su saturación, la fotovoltaica tiene las horas contadas y la termosolar es carísima.

-¿El siglo XXI es el de los genes?

-Conseguir un genoma humano va a costar lo mismo que hacer una fotografía. Está el derecho a saber o no saber. Si quiere saber si va a tener alzhéimer o le va a resultar gravoso a la Seguridad Social. Hay que saber las consecuencias para no caer en los de siempre: los alarmistas, los religiosos, los catastrofistas y oportunistas.

-¿Un hombre, un voto y cien vatios?

-Durmiendo, picando piedras o en una maratón.

-¿El fin de la ciencia o la ciencia del Fin?

-Con los avances helenísticos y romanos se podía haber descubierto la máquina de vapor y la electricidad en el siglo V, pero Constantino hace oficial una religión y las mentes más preclaras de Europa se dedican a la teología y no a la ciencia.

-¿La culpa es de las catedrales?

-Se construyeron para adorar a Dios, pero supusieron avances tecnológicos y económicos de primer orden. Dan trabajo durante cien años y sustituyen el adobe y la madera por la piedra. El equivalente a las catedrales es la investigación en programas espaciales. Ver si hay vida en Marte o en los exoplanetas puede ser tan poco práctico como adorar a Dios, pero los medios puestos en juego pueden tener muchas ventajas para la humanidad.

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