Abel Hernández, periodista y escritor

"El Príncipe le dijo a don Juan que Sofía no tenía en Estoril ni para peluquería"

  • Abel Hernández (Sarnago, Soria, 1937) trabajó en periódicos que ya son historia: Informaciones, Diario 16, El Independiente, Ya, que llegó a dirigir. Estudió Filosofía Pura y Filología Inglesa y se licenció en Teología. Escribió con Adolfo Suárez el libro Fue posible la concordia. "Suárez sólo hizo el prólogo y puso a mi disposición sus discursos, conferencias y colaboradores". Una vez fue a Estoril con su mujer y llamó a la puerta de Villa Giralda. "Salió un ujier y dijo que don Juan acababa de salir". Con el rey Juan Carlos sí ha coincidido en varias ocasiones. Le envió dedicado un ejemplar de Juan y Juanito (Espasa). "He recibido una carta del jefe de la Casa Real en la que me dice que Su Majestad agradece la publicación". Abel Hernández es del Atlético de Madrid, el equipo de Alfonsito, el hermano pequeño del Rey que murió en Estoril en un trágico juego infantil. Es también el equipo del príncipe Felipe.

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-¿Es Juan Carlos un rey de sus tristezas?

-Es la cita de Shakespeare con  la que abro el libro. Conforme lo escribía, me veía sumergido en un drama. La tristeza está presente en los dos, padre e hijo. Y eso que al final don  Juan consiguió que lo enterraran en el panteón de los Reyes de El Escorial.

-Donde su hijo jugaba a Felipe II...

-Le habilitaron un cuarto muy desangelado y Franco se enterneció. Fue Carmen Polo la que gestionó con el arquitecto la rehabilitación de su vivienda en La Zarzuela.

-En su primer encuentro, Franco le pregunta al príncipe, de doce años, por la lista de los reyes godos...

-Le interesó más un ratón que había en palacio. Franco lo invitó a cazar faisanes y le enseñó intacta la habitación que había ocupado su abuela, la reina Victoria Eugenia, antes de casarse. En algunos momentos Franco hasta parecía un sentimental. Pemán describe su relación con Juan Carlos como la de un abuelo con su nieto.

-¿En la aversión de los falangistas a la Monarquía, hay paralelismo con el discurso republicano de hoy?

-Los veo muy anticuados. Lo que más favorece a la Monarquía son estos republicanos. Felipe González dijo una vez que la monarquía gozaba de buena salud porque no había un partido monárquico. Este país no está hoy para aventuras republicanas. No preocuparía esta minoría de iluminados si no fuera porque están infectando a una parte de la juventud.

-¿La ve en peligro?

-Francisco Umbral lo escribió la misma noche del 23-F: creíamos que nos merecíamos algo mejor que un rey y tenemos un rey que no nos merecemos.

-Las cacerías eran los mentideros del franquismo. Se decidía todo...

-Lo entienden muy bien cineastas como Saura y Berlanga. Y novelistas como Delibes. La más decisiva la celebran por separado padre e hijo a uno y otro lado de la frontera. Juan Carlos se cuadró ante don Juan. Fue testigo la rejoneadora Conchita Cintrón. Y el secretario de cacería de don Juan.

-Doña María de las Mercedes tuvo que pacificar la peor de las guerras: la del padre contra el hijo...

-Estuvieron varias veces al borde de la ruptura. La primera en la luna de miel, un crucero por el Mediterráneo en el que van a Roma a ver a Juan XXIII, y después a Franco. Doña Sofía intuye que para llegar a reina había que llevarse bien con Franco. Se fueron a vivir a Estoril. Unos meses, porque aquello era insostenible. Juan Carlos le dice a don Juan que con lo que les daban no tenía Sofía ni para la peluquería. En el verano del 69 tuvieron una discusión en público padre e hijo en el hotel Royal de Lausana. En el entierro de Victoria Eugenia, con la reina de cuerpo presente.

-El Rey nació en el exilio, hijo y nieto de exiliados. La Reina se convierte en pariente de exiliados tras el golpe de los coroneles en Grecia. La vuelta de los exiliados españoles (Pasionaria, Madariaga, Alberti), ¿fue más que testimonial?

-A Juan Carlos le entusiasma que vuelvan porque significa la reconciliación. Quiere ser rey de los vencedores y de los vencidos. En uno de sus primeros viajes a México va a ver a la viuda de Azaña.

-¿Cuál es la clave de la filigrana?

-La colaboración de Suárez. El entorno de don Juan era muy escéptico. Veían a su hijo como heredero de Franco, decían que iba a durar muy poco. Era un peón que se dejó manejar.

-¿Pilar de Borbón leía a Marx?

-Eso me contó. Es una infanta roja. Estuvieron a punto de echarla de la escuela de Enfermería de Lisboa. Su padre le pidió que se moderase, que estaban de prestado. Es una mujer muy liberal.

-¿Cambió Areilza al Rey o al revés?

-A Areilza no lo trato con mucha benevolencia en el libro. Había sido franquista recalcitrante, cuando Franco nombra sucesor a Juan Carlos, Areilza dice que va a traer a España a los rojos y separatistas. Y después aceptó un ministerio en el primer gobierno de la monarquía. Era un intrigante que llegó a brindar con champán cuando una agencia dio la noticia de que iba a ser presidente del Gobierno.

-El 23-F fue Shakespeare puro...

-Ese día estaba toda la familia reunida. Los hijos, los cuñados. Con un soldadito en la puerta. El Rey hablando con todos los capitanes generales y la infanta Margarita pidiendo unos huevos fritos para que lo que pasara no la cogiera con el estómago vacío.

-¿Quién es más monárquico, Juan o Juanito?

-Don Juan Carlos es un rey republicano, ¿tú no lo sabes?

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