alicia sornosa Periodista y viajera

"La mejor vida es la del que es dueño de lo que hace y piensa"

"La mejor vida es la del que es dueño de lo que hace y piensa" "La mejor vida es la del que es dueño de lo que hace y piensa"

"La mejor vida es la del que es dueño de lo que hace y piensa" / lourdes de vicente

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-¿Dedicarse a ir sobre dos ruedas fue algo dentro de lo previsto o en casa de herrero, cuchara de palo?

-Hombre, en casa se hablaba de coches de competición y de circuitos, así que no resultó tan extraño. Sí es verdad que me saqué el carné de ciclomotor pronto, con 14 años, con el ansia de conocer cosas nuevas. Pero no fue hasta 2008, cuando me fui a vivir fuera de Madrid y necesitaba un transporte efectivo y rápido, cuando me saqué el carné de moto.

-Y de repente, en 2011, llega la oportunidad de dar la vuelta al mundo. ¿Qué le hizo decir sí?

-Que llegó en unas circunstancias en las que no tenía nada que perder. Pero creo que si me lo volvieran a decir ahora también diría: ¡Sí! ¿Cuándo, ya? Desde luego, no me planteé en absoluto temas como "la primera española que da la vuelta al mundo en moto", etcétera, sino, simplemente, lo emocionante que parecía. ¡Un viaje en el que no vas restando los días que te quedan, sino en el que todo es sumar!

-Y, desde entonces, un cambio de vida.

-Un cambio de vida y de forma de pensar de 360 grados: no es un círculo exacto, no vuelves adonde empezaste, pero sí que te da la vuelta completamente.

-¿Qué es distinto tras una experiencia así?

-Necesito tres veces menos para vivir: cosas como la moda o lo último me dan completamente igual. También me considero una persona más feliz y muy afortunada por haber nacido en esta parte del mundo. He perdido muchísimos prejuicios y noto que estoy más contenta durante más tiempo. Creo que también soy más paciente: la experiencia con otras culturas y la propia dinámica de los viajes te enseñan a dejar que el tiempo siga su curso, a no agobiarte. También se te quita el miedo al otro: compruebas que, en general, todos somos iguales, y el mundo no está precisamente lleno de gente perversa.

-Dicho así, parece que somos un puñado de neuróticos...

-Creo que tenemos mucho miedo a elegir, a afrontar las cosas, y por eso nos llenamos de estímulos que no son reales, que nos impiden ser personas completas. Tu forma de vida, por mucho que te lo hayan dicho, no es la mejor: la mejor vida es la de aquel que es dueño de lo que hace y lo que piensa.

-Y, ¿cómo va la descompresión al regresar?

-Siempre hay un shock al volver y, aunque no suele ser muy largo, cuesta adaptarse. Durante días, soy impuntual, se me olvidan las cosas, todo va a un ritmo más acelerado y me pregunto qué cuernos estoy haciendo aquí. Me siento como un león en una jaula antes de que le abran la puerta.

-No creo que se haga la dorsal americana o España-Japón sin un rasguño...

-Experiencias así te hacen forzar mucho los límites, que nunca están donde tu creerías. He cometido muchos errores, algún accidente, pero siempre ves que te puedes valer por ti mismo. Un momento especialmente duro fue al principio del viaje, en Kenia, por un camino horrible con muy poca comida, dando tumbos, donde tardé muchísimo tiempo en avanzar muy poco, me dolía todo el cuerpo... y lloraba, horas llorando sobre la moto y diciéndome: "¿Qué necesidad tengo de estar haciendo esto?".

-Desde ese primer viaje, viaja sola.

-Sola y, cuando puedo, con mi pareja. Desde luego, mejor sola que mal acompañada. También ocurre que muchas veces vas sola y terminas encontrando a gente local que te acompaña parte del viaje. Y bueno, al fin y al cabo, en la moto siempre vas solo.

-¿Por qué una Ducati?

-Una Ducati Scramble. Es una moto ligera, tiene poca capacidad de carga, un motor potente y es fácil de manejar. Es elección por experiencia porque al principio comencé con otra moto, más pesada y con más espacio para equipaje, porque salí cargadísima...

-Acaba de publicar 360 grados. Una mujer, una moto y el mundo.

-Otro reto, para mí: escribir una novela y volcar muchas de las experiencias que he tenido. Ha supuesto dos años de escritura y creo que ha sido el trabajo más duro del mundo.

-No me lo puedo creer...

-Sí, sí, en serio, y eso que soy periodista. Pero es muy distinto escribir a corto plazo y con longitud asumible.

-Ha comentado alguna vez que hay mujeres que se comprarían una moto pero que quizá no lo hacen por condicionamiento social.

-Aún las hay, y muchas. Sobre todo, ese discurso de no vas a poder, te va a pasar algo, ten cuidado... El lenguaje que usamos encorseta y no nos damos cuenta, y es importante porque se transmite de una generación a otra. Además, las mujeres siguen siendo las que cargan con su vida y con la de su familia, y es más difícil sacar tiempo. Pero somos perfectamente válidas y más fuertes, y tenemos a tipos maravillosos que nos ayudan a estar a su lado. Yo cada vez que puedo, lo digo: "Chicos, ayudadnos a pasar de atrás a adelante".

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