Carlos García Espinosa. presidente de la asociación de palacios de congresos de españa

"El turista de congresos gasta hasta cinco veces más"

-¿A qué se dedica la Asociación de Palacios de Congresos de España?

-A defender los intereses de sus asociados, que son 32 palacios de congresos, entre los que están los más importantes de España, como la Fira de Barcelona, donde se celebra el Mobile World Congress, o Ifema de Madrid.

-¿Pasan por un buen momento?

-Los congresos, las jornadas y las convenciones están sometidos a la economía. Cuando se recorta, les afecta. Hemos tenido momentos mejores. También notamos la incertidumbre económica y política.

-¿Por qué les afecta la inestabilidad política?

-La Administración Pública es un cliente de congresos y eventos. En las situaciones de provisionalidad, se dejan de hacer reuniones. Influye también en otras organizaciones empresariales y profesionales que demandan mayor estabilidad.

-¿Se siguen construyendo palacios de congresos?

-La crisis ha paralizado proyectos en los últimos años. No obstante, hay varios en construcción y otros que están a la espera.

-¿Es un sector saturado?

-Hay una polémica sobre eso. En España tenemos 400 instalaciones, entre palacios de congresos y hoteles, con capacidad para reuniones de más de 500 personas. Esto no pasa en ningún otro país del mundo.

-¿Qué aconsejaría para los nuevos proyectos?

-Que sólo construyan los que tengan sentido. Deben ser instalaciones proporcionadas a la ciudad donde se ubiquen y a sus infraestructuras. Hay que tener en cuenta los hoteles, restaurantes y oferta cultural de las ciudades. En resumen, estudios rigurosos para ver la viabilidad previamente.

-¿Convendría limitar las nuevas aperturas?

-Se puede decir que ya hay suficientes palacios de congresos.

-Y algunos son inviables.

-En algún caso se han construido instalaciones que no tienen sentido. Por ejemplo, en un pueblo se construyó una sala para 700 personas, cuando su capacidad hotelera no llega a 100 habitaciones. Podría citar otros casos, alejados de la realidad.

-¿Les hacen competencia los hoteles con salas?

-No sólo hacen competencia los hoteles, también los palacios de congresos compiten entre sí. Normalmente, se cuenta con que hay rotaciones. Si un congreso profesional se organiza un año en Andalucía, el siguiente puede ser en el Norte, o al revés. Los hoteles también se benefician de nuestras actividades. En igualdad de condiciones, no nos asusta la competencia, porque somos especialistas. Pero a veces encontramos dudosa lealtad.

-¿Qué sectores se mantienen más activos?

-En general, hemos vivido de actividades vinculadas a la Administración; y dentro del sector privado las relacionadas con el sector médico-sanitario. La industria farmacéutica, que patrocinaba mucho, ha disminuido su actividad y eso repercute. Aun así sigue siendo un sector muy activo, porque necesitan formación continua y estas reuniones permiten poner en común sus experiencias.

-¿Se nota una evolución en los congresos?

-Evolucionan a más especializados y con desplazamientos más cercanos. Influye la tendencia a ahorrar costes. Hay más reuniones mixtas, en las que lo presencial se combina con oferta on line. Estas reuniones no siempre deben ser masivas. Un palacio de congresos también ofrece salas pequeñas. Incluso para una persona.

-¿Una sala unipersonal?

-En Cádiz tuvimos un congreso para una sola persona. Estaba en una sala reunido para una videoconferencia con Iberoamérica. Con buenos medios, se pueden hacer congresos a larga distancia.

-Pero les interesan más los grandes eventos internacionales.

-¡Ojalá tuviéramos muchos! En el Palacio de Congresos de Cádiz fue importantísima la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica en 2012, presidida por el rey Juan Carlos. Esos acontecimientos permiten una gran promoción para el destino y para la instalación.

-Ahora se organizan menos grandes eventos.

-Un congreso internacional deja mayor impacto económico que uno nacional. Pero el mercado mayoritario es el nacional, y en las ciudades pequeñas más todavía. Un gran congreso sólo se puede organizar en una gran ciudad. En estos días, hemos visto lo que supone Mobile en Barcelona. Tiene un enorme impacto.

-¿Andalucía aprovecha el turismo congresual?

-Es la comunidad que más aporta. En algunas provincias cuentan con más de un palacio de congresos. Con eso hay que tener cuidado, porque no se debe sobredimensionar. Pero Andalucía es un destino de primer orden y se ha avanzado en la calidad de nuestra oferta.

-¿Qué supone para el turismo andaluz?

-Sobre todo un papel desestacionalizador. Los congresos suelen coincidir con la temporada baja hotelera. Y el turista de congresos puede gastar hasta cinco veces más que el normal. Entre tres y cinco veces. Es un cliente medio-alto.

-¿Cómo debería ser un buen congreso?

-Aparte de sus contenidos científicos, debería contar con buenas salas de trabajo para estudios especializados. Es importante que tenga una buena exposición comercial y volumen gastronómico para comidas de trabajo. Un palacio de congresos debe estar preparado para todo eso, con calidad y precios competitivos.

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