Covite se queja al Vaticano por la presencia del arzobispo de Bolonia en el desarme de ETA

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha remitido una carta al secretario general del Vaticano, Pietro Parolin, para mostrarle su "indignación" por la presencia del arzobispo de Bolonia, Mateo Zuppi, en los actos de desarme de ETA el 8 de abril en Bayona (Francia).

En su misiva, firmada por la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, la asociación de víctimas lamenta que Zuppi se prestara a "actuar como parapeto de ETA sin exigir la condena del terrorismo".

Ordóñez considera que el "acto de ETA" en Bayona "debió estar presidido por la vergüenza y la catarsis, no por los focos" y opina que las únicas instituciones "legitimadas" para acudir eran las Fuerzas de Seguridad.

"Como bien sabe, los exámenes de conciencia no tienen que ser públicos ni multitudinarios e implican el reconocimiento de principios tan básicos como que matar está mal", recuerda Ordóñez, quien reprocha que el arzobispo no exigiera "arrepentimiento y rechazo del terrorismo"

La presidenta de Covite explica que las víctimas están "indignadas" por la participación de Zuppi y lamenta que "ahora que por fin la Iglesia vasca parecía dar pasos para acercarse a las víctimas, sean las altas instancias de la Iglesia quienes dan carta de naturaleza a unos terroristas orgullosos de su pasado".

La presencia del arzobispo de Bolonia causó malestar también entre los obispos vascos, que no habían sido informados de su participación, que fue, tal y como afirmó el prelado de San Sebastián, José Ignacio Munilla, "por su cuenta y riesgo".

La Comunidad de San Egidio, a la que pertenece Zuppi, explicó el martes que el arzobispo acudió a Bayona como "testigo moral" y "conocido por haber participado en varios procesos internacionales de reconciliación", mientras que el Vaticano aclaró que su actuación fue "a título personal y no en representación de la Santa Sede".

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