Mar Blanco renuncia al escaño que le cedía el PP

  • La candidata popular por Álava considera injusto "desplazar" a sus compañeros de lista para renovar su acta de diputada

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La candidata del PP por Álava, Mari Mar Blanco, renunció ayer a ser parlamentaria en la Cámara Vasca y decidió centrarse en su trabajo en la Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT), cuya presidencia asumió hace una semana concretamente.

La hermana del concejal de Ermua asesinado por ETA en 1997, Miguel Ángel Blanco, no resultó elegida para revalidar su escaño en las elecciones vascas del 21 de octubre, ya que ocupaba el sexto puesto de la candidatura en Álava y el PP logró cinco escaños.

Aunque los cinco parlamentarios electos mostraron su disposición a cederle su acta de diputado para que pudiera seguir en el Parlamento, Blanco aseguró ayer a Efe que "desde el minuto uno" decidió renunciar a esta posibilidad.

"No me parece justo desplazar a ninguno de mis compañeros", afirmó la dirigente popular, que en todo caso valoró un gesto "que les honra" y que le hace sentir "orgullosa" de haber compartido con ellos cuatro años de trabajo en el Parlamento.

Blanco mostró su agradecimiento a todos sus compañeros de partido, a los cinco electos de Álava y, de manera especial, al presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, por "todos los esfuerzos" que hizo para que pudiera seguir en la Cámara autonómica y a quien mostró su "apoyo y colaboración al respecto".

Reconoció que le hubiera gustado estar presente en el nuevo Parlamento y que "lo que más le motivaba" era el regreso de la izquierda abertzale porque "era importante" la presencia de una víctima de ETA como ella "para que nadie pretenda desnaturalizar la verdadera memoria de las víctimas del terrorismo".

Aunque, a su juicio, EH Bildu tratará de "hacer un lavado de cara y blanquear la historia de terror de ETA", está "tranquila" porque los parlamentarios populares "van a defender la voz de las víctimas frente a la mentira, que es lo que va a presentar la izquierda abertzale".

Además expresó su "pena" por el hecho de que la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento -que ella presidió en la legislatura recién concluida- pueda "dar voz a personas y colectivos que aplaudieron o callaron ante atentados terroristas, que no reconocen a las víctimas y que no han pedido perdón".

Recordó que mientras ella presidió esa comisión "se vetó" la comparecencia de personas "que con sus hechos, sus palabras o su silencio hubieran vulnerado los derechos humanos".

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