Reapertura del curso político Zapatero tiene varios frentes abiertos

Nubarrones sobre La Moncloa

  • La vuelta del presidente a su despacho se presenta complicada como nunca con la crisis, la gripe A y la sentencia del TC sobre el 'Estatut' como inminentes retos y la negociación de los Presupuestos al fondo

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A Zapatero no le ha dado tiempo a poner un pie en La Moncloa y la lista de problemas sigue disparándose como los termómetros. El inicio del curso escolar sin las vacunas para proteger a los más pequeños contra la gripe A, la crisis y el desempleo, las acusaciones de espionaje del PP, la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatuto catalán o la negociación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) hacen que la vuelta al trabajo del presidente del Gobierno se presente peliaguda.

gripe a

Con la apertura de los colegios y la vuelta al trabajo se prevé un repunte de las infecciones por gripe A. Según anunció este viernes Zapatero, el Gobierno destinará 333 millones de euros para afrontar el coste de los recursos que se destinarán a combatir la pandemia, con el objetivo de "garantizar la tranquilidad y la salud de todos los ciudadanos". En cuanto a la vuelta al cole, se propuso retrasarla, por ser los niños un grupo de riesgo por su capacidad de contagio y su facilidad para transmitirla a los adultos. Sin embargo, las comunidades autónomas se opusieron, a excepción de Navarra, y el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, dijo que no había ninguna razón para aumentar las vacaciones de los niños. Habrá que esperar a la reunión que mantendrá este martes el ministro de Educación con los responsables de esta materia en cada comunidad para ver que se decide finalmente. Por su parte, el PP ya ha pedido al Gobierno que se vacune "a la mayoría de la población" y que nadie se quede sin vacuna por una cuestión económica.

crisis

El presidente del Gobierno anunció el viernes que comparecerá el nueve de septiembre en el Congreso para hablar de la economía y el paro. Allí, Zapatero probablemente informará sobre las últimas y polémicas propuestas de su Gobierno: un subsidio de 420 euros para las personas que hayan agotado todas las ayudas antes de agosto -un límite que va a negociarse con los sindicatos tras el alud de quejas- y la indefinida subida de los impuestos, "temporal y limitada", según el críptico anuncio del presidente del Gobierno. Unas medidas que intentan frenar el galopante desempleo. Y la mayoría de los que tienen la suerte de no estar en las listas de parados, tampoco pueden lanzar las campanas al vuelo, ya que más del 63% de los trabajadores en España gana menos de 1.100 euros al mes.

Trabajadores, empresarios y sindicatos, con los que Zapatero reabrirá el diálogo social antes del 15 de septiembre, expresan cada día su malestar, y el principal partido de la oposición no para de recriminar al Gobierno su falta de liderazgo e iniciativa para plantar cara a la recesión.

alta tensión

Las filtraciones de informaciones sobre el caso Gürtel ya encendieron los ánimos, pero lo que hizo saltar la mecha fueron las declaraciones de María Dolores de Cospedal denunciando escuchas ilegales a dirigentes del PP. La supuesta conspiración que tanto ha denunciado el PP parece una serpiente de verano, pues el PP se ha quedado solo en la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados reclamando explicaciones al Gobierno sobre esa supuesta conspiración político-judicial contra el primer partido de la oposición que sólo él mismo se cree.

PAÍS VASCO Y CATALUÑA

Zapatero tiene otros dos frentes abiertos: por un lado, en Cataluña hay inquietud ante la sentencia del TC sobre el Estatut. Un recorte esencial del texto pondría en apuros la continuidad del tripartito. Y de ello, puede depender que ERC retire su apoyo al Gobierno para aprobar los Presupuestos Generales del Estado (PGE). También el apoyo de CiU está en juego, ya que ha advertido al Gobierno que no tendrán su aprobación si incluyen la subida de impuestos que está barruntando el Ejecutivo. Y en el País Vasco, las cañas con el PP pueden afilar las lanzas del PNV. Los nacionalistas ya han digerido el pacto PSE-PP que les desbancó del poder pese a ser los más votados y se muestran conciliadores y dispuestos a facilitar la gobernabilidad en aras de la prosperidad del País Vasco. Y no renunciarán a sacar partido de las tensiones entre PP y PSOE extramuros de Euskadi, con lo que el PNV puede volver a ser una pieza clave para que Zapatero saque adelante los PGE, aunque la geometría variable esta vez le puede salir rana.

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