El Príncipe apela a la concordia ante el proceso secesionista en Cataluña

  • Don Felipe recuerda en Caspe el acuerdo que puso la Corona de Aragón en manos de un castellano hace 600 años · El Heredero apuesta por "proteger los derechos de todos por encima de los particulares"

El Príncipe de Asturias exaltó ayer los conceptos de "consenso, concordia y compromiso" como herramientas fundamentales para salir de la crisis, una "divisa para los políticos de todos los tiempos" que comenzó a forjarse en el siglo XV cuando los pueblos de la Corona de Aragón se vieron obligados a plantearse su futuro.

Don Felipe concluyó con esta idea su discurso en la localidad zaragozana de Caspe, donde glosó el pacto al que llegaron aragoneses, valencianos, mallorquines y catalanes para nombrar a un castellano rey de la Corona de Aragón en 1412, tras la muerte dos años antes de Martín I, El Humano, sin dejar descendencia. Durante su intervención en el templo gótico de la Colegiata de Santa María la Mayor, el Príncipe recordó "con respeto y admiración" los hechos históricos ocurridos hace 600 años en la Corona de Aragón y durante los cuales Caspe cobró un especial protagonismo. En 1410, aragoneses, catalanes, mallorquines y valencianos, tras "casi trescientos años compartiendo un proyecto político común", se enfrentaron a la "insólita situación" de un "vacío de poder legítimo y legal", en un momento en el que "las identidades de cada uno de los territorios habían crecido en el respeto a los intereses del conjunto", relató don Felipe.

A pesar de que aquella "unión largamente conservada" estuvo "en riesgo de una ruptura que nadie había previsto" -agregó el Príncipe-, los territorios de la Corona, "iguales y diferentes entre sí", demostraron su madurez y sabiduría "convencidos de la necesidad de proteger, sobre todo, la gobernación, la justicia y los derechos de todos por encima de los intereses particulares". De este modo, una sociedad civil, que hacía su entrada en la Historia agrupada en unas instituciones parlamentarias, las Cortes, fue capaz de demostrar su oposición a que "la solución se buscara por medio de la guerra y la violencia". Y esa es la idea que firmaron los nueve compromisarios en Caspe, mostrando "una grandeza de espíritu y una amplitud de miras que debe ser reconocida y ensalzada con orgullo y emoción por todos los españoles", insistió.

Tras reconocer que "el paro es el problema más importante" que padece España como consecuencia de la crisis económica, el Heredero de la Corona puso la localidad turolense de Alcañiz y la Comunidad Autónoma de Aragón como ejemplo de "dinamismo", de "pragmatismo" y del "mejor espíritu emprendedor".

En el mercado de Abastos, el alcalde de Alcañiz, Juan Carlos Gracia, aprovechó para recordarles a los Príncipes la necesidad de mejorar sus comunicaciones hacia el centro peninsular y la costa y de acometer los desdoblamientos de las carreteras para aprovechar las oportunidades que tiene esta tierra.

Pero también les transmitió su apoyo a su "legítima aspiración" para recuperar el ferrocarril, desaparecido en 1973.

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