Prisión para los tres detenidos en Ceuta por reclutar menores para Daesh

  • Investigadores creen que este grupo tenía la "decidida voluntad y la plena disposición de realizar acciones terroristas en territorio español"

El juez José de la Mata ha enviado hoy a prisión a los tres miembros de una célula yihadista, entre ellos su presunto líder, el conocido como "el talibán español", por reclutar menores ceutíes para su incorporación a las filas de la organización terrorista Dáesh, precursora del autoproclamado Estado Islámico.

El magistrado de la Audiencia Nacional ha adoptado esta decisión a petición del fiscal Daniel Campos, que acusa de integración en organización terrorista a estos tres detenidos el pasado martes en una operación policial en la popular barriada de El Príncipe en Ceuta, han informado fuentes jurídicas.

Los investigadores creen que el grupo tenía la "decidida voluntad y la plena disposición de realizar acciones terroristas en territorio español" y es lo que investiga ahora el juez en una causa que está declarada secreta.

Al comprobar que uno de los presuntos dirigentes de esta célula era Hamed Abderrahman Ahmed, Hmido, conocido como "el talibán español", los investigadores dedujeron que se trataba de un grupo peligroso, teniendo en cuenta la instrucción militar que recibió en Afganistán hasta su detención en 2002.

Hmido fue entregado a España por Estados Unidos en febrero de 2004 tras permanecer dos años preso en Guantánamo y, después de ser condenado por la Audiencia Nacional a seis años de cárcel por integración en la organización terrorista Al Qaeda, quedó finalmente en libertad al absolverle el Tribunal Supremo.

Su historia recuerda a la de otro preso de Guantánamo, el marroquí Lachen Ikassrien, quien residía en España tras denunciar en la Audiencia Nacional haber sufrido torturas en la base militar y que fue detenido en 2014 como líder de otra célula de reclutamiento para el EI que operaba en la Mezquita de la M-30 de Madrid.

La peligrosidad del grupo ahora desarticulado ha quedado también demostrada por la "decidida voluntad y la plena disposición de realizar acciones terroristas en territorio español", según informó el Ministerio del Interior a raíz de las detenciones.

Para ello, habían gestionado una serie de contactos en su entorno con el objetivo de adquirir armas y sustancias para fabricar explosivos.

Otro de los arrestados, al que Interior destaca por su papel "carismático y doctrinal" entre la comunidad radical islámica, estaba decidido a llevar hasta el extremo su compromiso con el Dáesh, convirtiéndose en un mártir como ya hiciera su hermano, que falleció en un ataque suicida en Siria.

En su labor de apoyo al Estado Islámico, cuyas acciones terroristas eran asumidas como propias, los detenidos habían establecido en Ceuta y en Marruecos una infraestructura de captación, adoctrinamiento, radicalización y envío de yihadistas.

Así, una de las viviendas y un local comercial que regentaba uno de los detenidos servían para celebrar las reuniones clandestinas de la célula, donde se instruía a los adeptos en las medidas de seguridad que debían adoptar.

Entre otras la vigilancia en las zonas de reunión, celebrar estos encuentros a altas horas de la madrugada o evitar las comunicaciones telefónicas, utilizar mensajes y lenguaje en clave o cifrado, medidas que el propio Dáesh propone a sus adeptos para no ser detectados.

La utilización de Internet, de las redes sociales y de blogs terroristas restringidos constituía una parte importante en la actividad del grupo en su "intensa labor de apología" del Dáesh, además de como medio de información y comunicación.

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