Rajoy afirma que las críticas "no van a minar" su voluntad de dirigir el PP

  • El líder popular admite que otros dirigentes del partido se consideren "más capacitados" pero rechaza que sus "principios y convicciones se pongan en tela de juicio" · "Nuestra situación es peor que delicada"

El presidente del PP, Mariano Rajoy, ejerció ayer de (único) candidato a la nueva presidencia de su partido en Valladolid con una idea clara. Sigue siendo el mismo que antes del 9-M y no va a admitir que tanto dentro como fuera del PP se critiquen sus principios. "Acepto que alguien se considere más capacitado que yo para gobernar el PP, pero no acepto que se pongan mis principios y convicciones en tela de juicio", arremetió.

Rajoy lanzó más advertencias -"las críticas no van a minar mi voluntad"- e insistió en que se presenta porque cree que es lo que debe hacer. "Nunca haré conscientemente daño al PP", señaló. "El futuro ya se escribirá por quienes tenemos que escribirlo".

Durante su intervención, reconoció la crisis interna que vive el partido pero aseguró que tras el congreso de Valencia el PP saldrá reforzado. "Voy a ser muy sincero, más sincero que nunca. Vivimos un momento difícil, es absurdo negarlo porque es verdad. Algunos votantes pueden estar desconcertados, quieren que acabe pronto esta situación y nuestra obligación es ponerle remedio y recuperar la normalidad. Tengo absoluta certeza de que lo vamos a hacer ", subrayó.

A pesar de las duras críticas de varios de sus compañeros y la amenaza de la posible presentación de candidatura de Juan Costa, Rajoy sostuvo que no ve a nadie de su partido como "adversario". "Sólo veo compañeros de partido", indicó antes de afirmar que ha demostrado que sabe ejercer la oposición. "Me puedo equivocar, pero creo que he hecho una oposición buena para España", añadió.

El núcleo duro del PP le critica por suavizar su mensaje y ser más condescendiente con el Gobierno. Pero Rajoy lo niega categóricamente y alegó que sigue siendo el mismo que fue elegido como candidato para las elecciones generales. "Soy el mismo que dije que no se podía negociar políticamente con ETA. Soy el mismo que dijo a Ibarretxe que la soberanía corresponde al conjunto español. Soy el mismo que no ha retirado el recurso contra el Estatut. Tengo mis defectos, muchos, y mis virtudes, pocas, pero tengo la misma voluntad. Y seré el mismo, si me dejáis, que explique las ideas, las recetas y los principios del PP".

Sin embargo, Rajoy se niega a cerrarse en banda y apuesta por el diálogo con el Gobierno. "No podemos estar aislados. Dialogar no es abdicar de nuestros principios, no es renunciar a nada", recalcó. En caso que el Gobierno escuche sus peticiones y renuncie a dialogar con ETA o se oponga a las pretensiones del lehandakari Ibarretxe de realizar un referéndum, promete no criticar. De lo contrario, "no tendríamos ningún crédito", subrayó.

Rajoy recordó también la crisis económica. "Estamos en una situación mucho peor que delicada y tenemos un Gobierno superado por las circunstancias que ha equivocado el diagnóstico y carece de tratamiento".

Antes de empezar el acto, Rajoy posó junto a sus principales valedores. A su derecha, el presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps. A su izquierda, el líder del PP andaluz, Javier Arenas.

Otro de los apoyos importantes de Rajoy, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, abrió el acto de Valladolid con los barones regionales defendiendo al presidente del PP. Además, en su intervención, Gallardón pidió un partido "sin exclusiones". En el acto no estuvieron la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que alegó "compromisos familiares", ni la presidenta del PP vasco, María San Gil.

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