Las bestias del Zúrich

  • El ultra del Betis que agredió a un hombre en Bilbao en mayo pasado es uno de los radicales que se enfrentaron en Barcelona tras la manifestación del 12 de octubre

Colectivos de ultraderecha portando banderas preconstitucionales. Colectivos de ultraderecha portando banderas preconstitucionales.

Colectivos de ultraderecha portando banderas preconstitucionales. / EFE

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Zurich es una de las cafeterías emblemáticas de Barcelona, en una de las esquinas de la plaza de Cataluña y muy cerca de la fuente de Canaletas, el establecimiento es lo que pudiera ser los Italianos en Cádiz o la Campana en Sevilla. A 1,15 euros el café, camareros de camisa blanca y pantalón negro, servilleta de papel para servir los dulces y una polémica sostenida con la alcaldesa Ada Colau a cuentas de los veladores. Antes del atentado de agosto y de las proclamaciones de octubre, la alcaldesa había emprendido una batalla contra los excesos del turismo en la Ciudad Condal. La terraza del Zurich era uno de sus objetivos. Ahora es probable, que la veamos en las ferias promocionando la ciudad. La facturación de restaurante cae en Barcelona y las reservas hoteleras se esfuman. Ya no hay turismofobia.

Fobias y filias también hubo en la plaza de Cataluña el pasado 12 de octubre, donde dos grupos de ultraderechistasligados a equipos de fútbol se dieron mamporrazos entre sí en la terraza del Zurich. Los mossos ya han identificado a 25 de estas personas, se tratan de radicales de diversas ciudades españolas que fueron a Barcelona a, según ellos, defender España y de camino pegarse en mitad de la calle. Entre estas personas, Antena 3 ha identificado a Manuel Herrera, el hincha del Betis que en mayo pasado le pegó una paliza a un hombre en Bilbao con motivo de un partido en el nuevo San Mamés. Según ha explicado uno de los camareros del Zurich, dentro de la cafetería había un grupo de ultras ataviados con ropa militar, símbolos de la Legión, banderas españolas y toda la parafernalia fascista que se acompaña en estas ocasiones. Pidieron 30 cervezas, pero al momento paso otro grupo de ultras, vestidos de paisanos, por así decirlo, y ambos grupos se liaron a golpes y patadas, mientras volaban todas las sillas de la terraza que Colau quiere evitar.

Según la Guardia Urbana, hubo ultras del Frente Atlético, del Yumes (Valencia) y del Hooligans Vallés, de Sabadell. Pero no hay ningún detenido. Los camareros tuvieron que cerrar el local y asistir a muchos clientes extranjeros que creyeron que se trataba de algún atentado: a pocos metros de allí se produjo la matanza de las Ramblas de este verano.

La manifestación por España del 12-O reunió a 65.000 personas en la plaza de Cataluña, todo transcurrió con normalidad, a excepción de lo ocurrido con estos ultras. Equivocados, por cierto, porque la extrema derecha más clásica se reúne todos los años cerca de Montjuic para quemar estelladas. Allí estuvo uno de los jefes falangistas que reventó un acto de la Diada en 2013 en Madrid. Sí hubo en la plaza un grupo de Hogar Social Madrid, que es una formación ultra y xenófoba que ocupa pisos para albergar a indigentes, siempre que sean españoles. Y una pancarta de Amanecer Dorado, otro grupo ultra que copia al partido griego. Buena parte de los medios independentistas opina que la aparición de este tipo de grupos es fruto de la bestia que está despertando las llamadas a la unidad de España.

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