Un año de cárcel para un policía que reventó los testículos a un sospechoso de extorsión

  • El agente de los Mossos d'Esquadra faltó a las "normas de cuidado elementales" al lanzar una granada de aturdimiento al interior de un vehículo.

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La Audiencia Provincial de Barcelona ha condenado a un año de cárcel y al pago de 168.000 euros de indemnización a un agente de los Mossos d'Esquadra que reventó los testículos a un sospechoso, al lanzarle una granada de aturdimiento en una operación policial para detener a un grupo de presuntos extorsionadores. En su sentencia, la sección octava de la Audiencia de Barcelona absuelve, por otra parte, al sargento Víctor E., jefe del operativo para quien la Fiscalía pedía 18 meses de prisión, porque el agente condenado asumió en el juicio que la decisión de lanzar la granada al sospechoso fue exclusivamente suya.

El condenado, Alberto M.C., miembro del Grupo Especial de Intervención (GEI) de los Mossos d'Esquadra, participó en noviembre de 2008 en una operación para la detención de una persona sospechosa de formar parte de un grupo de extorsionadores para el cobro de deudas. Durante la operación, en la que participaron ocho agentes de este cuerpo de élite de la policía autonómica, se bloqueó con dos furgonetas policiales el paso del vehículo en el que viajaban unos sospechosos.

Los ocupantes del vehículo no cumplieron las indicaciones de los agentes para que levantasen las manos y abriesen las puertas del turismo, según la sentencia, por lo que agentes rompieron los cristales del turismo, momento en que el vehículo se desplazó unos tres metros. El policía ahora condenado, "temiendo que el vehículo embistiese la furgoneta", lanzó una granada en el interior del turismo, aún sabiendo que el tiempo de retardo de la detonación era de dos segundos y que el artefacto iba a caer sobre el cuerpo de una persona, añade el tribunal.

La granada estalló sobre la víctima, de 25 años, que a raíz de la explosión perdió el testículo derecho y un 75% del izquierdo, lo que le ha dejado estéril, por lo que el tribunal ha fijado en 162.476 euros la indemnización a cobrar por las secuelas que arrastra. La sentencia reconoce que el uso de este tipo de artefactos en espacios reducidos está expresamente previsto en los protocolos de actuación del Departamento de Interior, pero cree que el mosso condenado infringió "las normas de cuidado más elementales" al lanzar la granada al regazo de la víctima en un espacio de tan reducidas dimensiones como un vehículo.

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