Fútbol At. Onubense 1 - Xerez CD 1

Grupo D: Rusia

El acorazado Hiddink

  • La mano del ‘mago’ holandés Guus Hiddink y la explosión del Zenit en el concierto europeo ha cambiado la fisonomía de un equipo tremendamente joven y descarado que no ha perdido un ápice la fortaleza física y mental que siempre le ha caracterizado.

Rusia irrumpe en su tercera Eurocopa desde su desmembración con un look remozado. La llegada de Guus Hiddink al banquillo y la explosión del Zenit de San Petersburgo en el concierto europeo han devuelto protagonismo a un país ausente de éxitos en las últimas décadas. Éstas son las dos claves del nuevo acorazado ruso, disfrazado de oranje por el estilo vistoso y ofensivo que le ha imprimido el mago holandés.

Hiddink, tentado por los petrodólares, aceptó la propuesta de reconducir el proyecto ruso. El holandés, cuya última experiencia a nivel de selecciones fue conducir a octavos de final del Mundial de Alemania a la modesta Australia, llegaba tras conseguir el doblete en Holanda con el PSV. Pero el gusanillo volvió a picarle, como le picaba al mítico Bora Milutinovic cada vez que se acercaba alguna competición internacional. Y aceptó el reto.

Rusia ya está en el Eurocopa, después de dejar en la cuneta a la todopoderosa Inglaterra y finalizar segunda de su grupo, sólo superada por Croacia, tras una agónica fase de clasificación que decidió su triunfo ante la débil Andorra. A Austria y Suiza llega sin ningún tipo de complejos y con la firme intención de romper la barrera de la fase de grupos en la que se ha quedado clavada en sus dos apariciones anteriores en Inglaterra’96 y Portugal’04.

Juventud al poder

La apuesta para lograr tamaño objetivo ha sido rejuvenecer el bloque. Hiddink dio desde el principio los galones a la nueva hornada rusa, jugadores que se han visto beneficiados de la potenciación de la liga doméstica por el impulso económico dado por los nuevos magnates petrolíferos. Ahí está el ejemplo del Zenit, flamante campeón de la Copa de la UEFA con un juego alegre y descarado que ha asombrado al continente. Seis de sus jugadores forman la columna vertebral de una selección que quiere hacer rememorar a los futbolistas soviéticos de antaño, aquellos que bajo el signo de la URSS alzó el trofeo continental en 1960 y se quedó a las puertas del título en 1964 y 1988... donde se impuso el juego de toque de Holanda. El mismo que ahora ha impuesto Hiddink como receta del éxito.

El técnico oranje dejó claras sus intenciones desde el primer momento. Quería jugadores jóvenes y con hambre de gloria en todas sus líneas. Akinfeev, los hermanos Berezutski, Arshavin, Pavlyuchenko y Pogrebnyak dieron el pase al frente, dejando de lado a clásicos como Titov, Smertin o Kerzhakov que, pese a ser importantes en la fase de clasificación, se han quedado fuera de la Eurocopa.

Un bloque desde atrás

Libertad para los hombres de arriba; sobriedad en el resto. Ése es el libreto ruso. Akinfeev, el nuevo Yashin, se perfila como titular con la intención de reafirmar la seriedad defensiva de un equipo que apenas encajó siete goles en la fase de clasificación. Por delante, en la línea de cuatro es intocable el muro del CSKA formado por los hermanos Berezutski e Ignashevich, que podrían estar acompañados por el rocoso lateral del Zenit Anyukov. El centro del campo también está bien cubierto. Semshov y Zyrianov, mejor jugador de la liga rusa en 2007, serán los encargados de las labores de contención en la medular, mientras que la magia de los jóvenes valores Zhirkov, Bystrov y Bilyaletdinov intentará surtir de buenos balones a la vanguardia rusa. Esta tripleta tiene casi asegurada su participación en el duelo inaugural del grupo D ante España, pues Arshavin, que suele ser el enganche habitual, está sancionado. Arriba, la corpulencia y estado de gracia de Pogrebnyak le convertían en fijo, pero las molestias surgidas en el primer test de preparación puede abrir las puertas del once a otra emergente estrella, el ariete del Spartak Pavlyuchenko.

La estrella: Pável Pogrebnyak

El espigado delantero se ha destapado esta temporada y ya llama la atención de los grandes de Europa. Máximo goleador de la última edición de la Copa de la UEFA con 10 tantos y el principal sustento ofensivo del campeón Zenit de San Petersburgo, se ha hecho con un puesto en el once de Hiddink. Una lesión en el primer amistoso de preparación ante Kazajstan pone en duda su concurso en el debut ante España.

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