Caballos en potencia

  • Esta Feria viene más cargada que nunca de carruajes · El Caballo de Oro ha recaído este año en una gran amante de esta modalidad hípica y para que nadie se pierda por el albero del Hontoria, he aquí las claves del viejo arte de enganchar

La de 2010 será una Feria del Caballo con más cascabeles que las anteriores. Y lo será, entre otros motivos, porque el premio Caballo de Oro de esta edición llegará hasta la pista central del Depósito de Sementales sobre ruedas. El mundo del enganche está de enhorabuena, pues una jerezana muy vinculada a las cuatro ruedas recogerá el prestigioso galardón de la ciudad de Jerez: Ana María Bohórquez Escribano, más conocida como Poti.

Por tanto, es el momento de saber algo más de esta singular modalidad hípica que practica un reducido círculo de aficionados en toda España y que, en la discreción, genera riqueza y empleo. La colección de carruajes de época es una afición que carece de respaldo público, es decir, la costea íntegramente el particular. Cualquier pieza original puede alcanzar elevadas cantidades económicas. La adquisición de un coche de este tipo, que incluso puede materializarse en otros países con profunda tradición, como Austria, Hungría, Holanda o Inglaterra, viene seguida de una minuciosa restauración (tapicería, carrocería, estructura…) que en ocasiones puede suponer un desembolso igual o superior al valor económico de la pieza. Así las cosas, el arte del enganche se perfila como una pequeña industria a nivel europeo que encuentra en España, y más concretamente en Andalucía, uno de sus principales núcleos de producción.

El enganche en Andalucía encuentra su origen en los grandes latifundios, que tradicionalmente han estado en manos de familias adineradas. En los cortijos andaluces, el carruaje era el modo más económico y eficaz de afrontar las labores agrícolas, ganaderas y domésticas. Así pues, el carruaje se divide en dos grandes grupos: el de campo y el de ciudad, ambos hoy día en desuso en nuestras latitudes. El coche de campo es austero y muy rústico, como el campo andaluz o como el caballo andaluz, raza preferida por los terratenientes, y se engancha con ejemplares que lucen guarniciones nada ostentosas: cascabeles y cuerda. A su vez, cochero y lacayos deben ir ataviados con traje de campo. Hay que decir que la calesera es un modo bastante informal y modesto de enganchar pero también es cierto que en plena ebullición del petróleo, el vetusto arte del cascabel y guarniciones de cuerda conquista el corazón de profanos y entendidos del enganche.

Por su parte, el coche de ciudad abarca en nuestra tierra un catálogo más amplio que el anterior y estaba reservado para los desplazamientos por núcleo urbano de los miembros de la familia del cortijo. El coche de ciudad se completa con guarniciones inglesas (cuero, charol y plata) y puede ser conducido por su propietario, que deberá ir sentando en el pescante (asiento delantero superior) tocado con un sombrero en el caso de los hombres y con una pamela en el caso de las señoras. Con estas claves, no será muy difícil reconocer en el albero del Hontoria unos coches de otros y en qué casos los carruajes van guiados por sus propietarios. Ana María Bohórquez Escribano, Caballo de Oro 2009, lo hará sentada en una majestuosa carretela de su propiedad y con soberbios ejemplares españoles alazanos con guarniciones inglesas.

Otro capítulo aparte merece el número de caballos que tira del coche, su colocación y su nomenclatura. En el gráfico que ilustra esta sección hípica de la Feria del Caballo se resumen las principales modalidades que se practican en nuestra tierra, todas ellas visibles en estos días de Feria. Un solo caballo recibe el nombre de limonera; dos caballos es un tándem si va uno detrás de otro y un tronco si van en paralelo. Tres caballos es un tresillo si uno va delante en pericón (liderando) y dos detrás en tronco, un 'trídem' si van en línea o una potencia si los tres van en paralelo, esta última una de las formas más bellas y andaluzas de enganchar.

Cuatro caballos reciben el nombre de cuarta si van dos líderes en paralelo y dos en tronco detrás. Esta es probablemente una de las modalidades preferidas por los cocheros andaluces, pues es la más fácil de manejar de entre las más difíciles.

Cinco caballos reciben el nombre de media potencia cuando van tres caballos de líderes en paralelo o potencia y dos detrás en tronco. Léase como ejemplo el monumento de la Plaza del Mamelón. También es una de las modalidades más autóctonas y aplaudidas del certamen y, al igual que la potencia, suele ir con guarniciones caleseras. Cinco caballos también pueden llamarse cinco a la larga cuando a la cuarta se le coloca un líder en solitario delante, convirtiéndose así en uno de los enganches de la Feria más difíciles de manejar.

Por último, seis caballos sólo tienen una forma de enganchar aquí en la Feria: seis a la larga, una modalidad reservada a cocheros con muchísima pericia y destreza.

Por último, destacar que las guarniciones a la calesera solo están reservadas para los troncos, las potencias, las cuartas, las media potencias y los cincos y los seis a la larga. En cambio, las guarniciones inglesas se usan para casi todas las modalidades, salvo la potencia y la media potencia, que son más amigas de los cascabeles que del charol.

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