Evolución y revolución del traje de volantes

  • Dos diseñadoras jerezanas, Macarena Beato (De la Feria al Rocío) y Amparo Maciá, desgranan la última moda flamenca

Meses antes del inicio de la Feria, allá por febrero, cuando comienzan los desfiles de traje de flamenca y aparecen los nuevos modelos tanto en los escaparates como en los medios de comunicación, son muchas las mujeres que empiezan a pensar ya en cuál es el modelo que van a lucir en el parque González Hontoria. Y es que, a pesar del importante desembolso económico que cuesta vestirse de gitana, este es el único vestido regional que cambia con las modas, así que, si se pretender ir a la última por el Real, no hay más remedio que enterarse de las últimas tendencias.

La diseñadora Macarena Beato, propietaria de uno de los establecimientos de trajes de flamenca más renombre en la ciudad, 'De la Feria al Rocío', nos desgrana algunas de las claves de la moda flamenca 2010.

En cuanto a los colores, los clásicos como el rojo y el negro continúan siendo una apuesta segura cualquiera que sea la temporada, "aunque este año está entrando con fuerza el beige porque favorece tanto a las rubias como a las morenas y se puede combinar con accesorios de cualquier color, en tonos fuertes especialmente. También se lleva mucho el color cardenal, el verde aguamarina y el coral".

Para los diseños, este año ha optado por "volantes muy vaporosos y la manga larga o semilarga, bien a la altura del codo o a la muñeca". Con el fin de que los vestidos sean vaporosos y no pesen, elige telas como el cristal de organza "que le da al traje mucha 'bulla' y queda pomposo. El talle continúa siendo bajo, para marcar la figura".

Y de uno de los elementos fundamentales de estos trajes como son los volantes dice que "se lleva de todo: muchos chiquititos o uno o dos grandes y también se llevan, como decía antes, los de tipo canasteros".

Si el vestido es de gasa, para darle más volumen se le mete tanza al filo de los volantes".

También se llevan mucho los trajes canasteros que, según explica Macarena, "tienen los volantes pegados uno al filo del otro y a simple vista parece un solo volante".

En cuanto a las telas, dice que "se apuesta mucho por los lisos y los lunares de todos los tamaños. En muchas ocasiones esos lunares son 'al trapo', es decir, postizos bordados sobre la tela. Lo que ya no se lleva tanto son los estampados".

Pero todo esto no quedaría completo, e incluso podría estropear el efecto, si no se combina con unos bonitos complementos. En este sentido, Macarena recomienda "unos aros grandes o lágrimas y la flor grande y colocada arriba. Los mantones de lleva el fleco de sea pero hechos a nudos enteros, muy calados".

También se llevan mucho otro tipo de accesorios como los cinturones de pedrería y como zapatos, aconseja "unos cómodos de salón".

También es una prestigiosa diseñadora jerezana de trajes de flamenca Amparo Maciá, que defiende también los colores rojo, blanco y negro en sus trajes como valores seguro aunque, como novedad, apuesta por colores cítricos como el naranja, el amarillo y el verde.

Sus telas favoritas a la hora de confeccionar un vestido para la Feria son "los popelines tradicionales, la organza y el organdí. También hace una aparición fuerte el hilo y para la noche, cuando se lucen trajes de flamenca más sofisticados, el punto de seda y la gasa".

En la actualidad se decanta más por las telas lisas, "aunque con detalles como apliques y cinturones". Los volantes prefiere colocarlos "muy bajos, muchos volantes pero muy lejos del cuerpo". El talle bajo y en cuanto a las mangas, no se anda con términos medios: "o larga o sin mangas".

Es una firme defensora de los complementos "de calidad, una bisutería buena: collares, peinas..." y en cuanto a los zapatos, reniega de las tradicionales zapatillas de esparto "que son espantosas. Para El Rocío están bien, pero para la Feria no".

Otra cuestión a la que también hay que prestar atención es la del peinado. Para vestirse de flamenca, lo más tradicional es el pelo recogido, bien tirante e incluso con fijador, dando un efecto mojado y con un moño bajo, o bien con un recogido más 'relajado', es decir, donde algunos mechones se escapan aquí o allá. El peinado recogido favorece a casi todas las mujeres, claro que hay que no acaba de 'verse' y opta por llevar el pelo suelto. Al fin y al cabo, el libro de los gustos está en blanco. El caso es ir a gusto... y cómoda en la medida de lo posible.

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