El mejor cumpleaños en plena Feria

  • La 'gran familia' de González Byass celebra el 175 aniversario de la bodega reuniendo en su caseta a trabajadores antiguos y actuales junto con los descendientes de quienes crearon la firma en el siglo XIX

¿Qué mejor lugar que la Feria para celebrar también un cumpleaños? Máxime si lo que se cumplen son 175 años de historia como es el caso de la bodega González Byass. Con este motivo, la 'gran familia' -como la definió Mauricio González-Gordon- de esta firma se reunió ayer en la caseta, el templete que también es todo un veterano en el parque González Hontoria. Allí, trabajadores jubilados y actuales, junto con los descendientes de Manuel María González, el emprendedor que en 1835 puso en pie esta empresa, pasaron una inmejorable jornada de convivencia e innumerables recuerdos, que no en balde 175 años han dado mucho de sí para producir "estos mismos vinos que estamos hoy disfrutando".

"A lo largo de todos estos años -dijo el presidente de González Byass, Mauricio González-Gordon López de Carrizosa- han sido muchas las personas que habéis puesto vuestro tiempo, vuestro conocimiento y vuestra buena disposición para que las cosas funcionaran bien, desde la viña hasta la bodega, desde administración a todas las áreas comerciales, marketing, enoturismo, recursos humanos pasando por la asesoría jurídica, mantenimiento, informática... Entre todos, hemos logrado que un ciudadano de casi cualquier parte del mundo se pueda tomar una copa de Tío Pepe en perfectas condiciones. Parece fácil, pero el que no sabe lo que hay detrás de una botella de Tío Pepe no se lo imagina y yo os digo que con una sola marca y un vino hay muy poca gente en el mundo que pueda decir lo mismo".

Por todo esto, manifestó que "podemos sentirnos orgullosos de haber mantenido y ampliado la iniciativa de Manuel María González y todos los que con él y más tarde con sus descendientes colaboraron en este proyecto, entre ellos algunos de vuestros padres, abuelos y bisabuelos, porque hay familias que llevan dos, tres e incluso cuatro generaciones en González Byass". De esta manera, el presidente dio las gracias a todos "de corazón, de parte de la familia, por haber hecho posible que lleguemos hasta aquí y que seamos una empresa cada vez más fuerte y competitiva".

Buena fe de que lo dicho por el presidente es cierto la puede dar José Sixto, que ha trabajado en la bodega durante 44 años y se jubiló en el 96. "Soy -explicó- la cuarta generación de mi familia en la casa González. Empecé como se empezaba antiguamente: de meritorio, de botones, después estuve muchos años en laboratorio, porque hice cursos en Madrid y cuando vine de la mili, en el 63 me fui a la rama administrativa hasta que me jubilé. Para mí ha sido lo mejor que me ha podido pasar, porque todo lo que tengo, lo que soy y lo que es mi familia se lo debo a González Byass y no me da vergüenza decirlo sino al contrario, me enorgullece".

Un testimonio parecido es el de Joaquín Rivero Lobato, que ha trabajado en González Byass desde 1945 hasta 1990. "Empecé como aprendiz", contó, y allí aprendió todo sobre el oficio de arrumbador. Con nostalgia, recuerda "cuando se hacían los concursos de arrumbadores en la Feria de la Vendimia".

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