Más de 50 razones para pasarlo bien

En la Feria hay mil y una razones para pasarlo bien. Los pequeños y los más osados tiene muy claras las cincuenta primeras que les vienen de pronto a la cabeza. Se ubican fuera del González Hontoria pero ese paraíso exterior es de los más visitado y más ayer, donde los precios para subirse a las atracciones estaba a la mitad de precio. El Ayuntamiento viene firmando desde hace unos años un convenio con la asociación de Feriantes de Andalucía, Ceuta y Melilla, que encabeza Antonio Palacio, con el fin de establecer el 'día de los cacharritos'.

Fue ayer cuando los padres no tuvieron muchas excusas, no más de las debidas, para acercarse a la zona de las atracciones billetera en mano para que sus niños disfrutaran de lo lindo en una tarde de Feria. Precisamente a partir de las seis de la tarde era cuando la afluencia de público era bastante constatable y así siguió hasta bien entrada la tarde.

En Jerez se alternan los cacharritos de toda la vida como los famosos caballitos de la reina con nombres como Lucero y Tritón, con otros que ponen a prueba los estómagos como por ejemplo el 'booster', en el que apenas pueden subir unos escogidos que desafían en pocos segundos la ley de la gravedad.

Los más pequeños tienen sus cacharritos propios como el miniscalextrix, el tronquito, motos, el dragón o el 'samba baloon', unos globos que suben y bajan y en el que ayer montaban hasta bebés con sus padres. Otros preferían quedarse abajo para hacer fotos a sus retoños e inmortalizar ese recuerdo. Buena parte son una réplica en miniatura de otros grandes en las que montan los adolescentes y adultos.

Los más mayores acuden a esta zona, que en vez del infierno es del paraíso, para buscar máximas sensaciones. Seguro que la familia de Cristina se acuerda de lo que supone montar en el kanguro o subir al 'Ratón vacilón' en el que se combina la altura con la velocidad. Lo mismo pasa con otros como la jungla encantada, en la que el agua juega además un papel muy importante y que seguro que triunfa si comienza a apretar el calor. No faltan los clásicos como el famoso látigo, la olla o la mítica noria, así como otros como el 'revolution' que permiten tener una visión muy particular de la ciudad, viéndola totalmente boca abajo. El 'king loop' también permite girar y girar sobre ti mismo, aunque la verdad, no se puede recomendar subir a esa atracción tras haber ingerido cualquier cosa o haber bebido en grandes cantidades.

La zona de los cacharritos es algo más que atracciones. Desde luego, pocos son los que pueden decir que no han podido disfrutar echando una tarde allí, salvo que a lo único que te dediques es a mirar cómo se lo pasan los demás. Allí junto a las atracciones se ha montado una 'miniciudad' en la que no falta de nada y en la que se puede pasar el día entero. Que uno se aburre, pues se toma un algodón de azúcar o entra en un bar. Que alguien tiene hambre, pues nada, o al bar o a merendar a la chocolatería cercana donde se puede dar cuenta de un buen paquete de churros, algunos incluso rellenos de vainilla o de chocolate, por ejemplo. Los helados y los gofres también están a la orden del día.

La zona ha ganado con creces desde que se puso el hilo musical común, aunque cada una de las atracciones pone su banda sonora particular, es decir, jalea de una manera o de otra para provocar la risa de quienes se hayan subidos en ese momento. Apenas son unos minutos pero ese ratito hace feliz a los niños, que ayer vivieron junto a los mayores, su día especial de la Feria.

Lo peor de todo será volver a la realidad de hoy y del resto de toda la semana de fiesta, en la que los precios más baratos son de tres euros por viaje en atracción y de ahí, subiendo. Quizá el Ayuntamiento se debería plantear para otra edición el conseguir un día más con descuentos porque seguramente la economía familiar de los jerezanos lo agradecería. Todo es proponérselo.

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