Una visión de la Feria hecha a retazos de recuerdos propios

  • Miguel Primo de Rivera Oriol ofreció ayer en Garvey y arropado por buena parte de la sociedad jerezana el mejor prólogo de las fiestas que comienzan en unos días

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Como ya anunció, el pregón de la Feria del Caballo que dio ayer Miguel Primo de Rivera Oriol en la bodega de Garvey fue un pregón lleno de recuerdos familiares y ‘entreverado’ de versos, algunos propios y otros prestados por otros autores que también han ensalzado esta feria jerezana.

Su presentación estuvo a cargo de Antonio León Bohórquez, buen amigo del pregonero que además estuvo bien arropado en el acto por la presencia de su madre Blanca, su hermano Pelayo y personas como la directora de relaciones públicas de Nueva Rumasa en Jerez, Paloma Ruiz-Mateos; el presidente de Zoilo Ruiz-Mateos, Fernando Martínez de Irujo, la condesa de Garvey, Lourdes Dávila Ybarra; la ganadora del Caballo de Oro, Ana María Bohórquez, el fundador del Club Karcomedo, Miguel Ruiz, los hermanos Ponce de León, el director de la cadena de hoteles Hace, Antonio Real y los concejales del PP María José García-Pelayo, Javier Durá y Antonio Saldaña entre otros.

El pregonero agradeció a Garvey haber recuperado el pasado año el pregón de la Feria del Caballo, una iniciativa que fue creada por el Club de Amigos Karcomedo. Como no podía ser menos, Primo de Rivera recordó que su padre, el alcalde perpetuo de Jerez, fue el creador de la Feria del Caballo tal y como la conocemos hoy en 1965 y que también fue pregonero en 1990. En este sentido, también tuvo un momento ‘Michi’ como lo conocen sus amigos, para recordar a los anteriores pregoneros.

Para Primo de Rivera, nacido en Jerez aunque residente en Madrid, la Feria del Caballo es precisamente “una de las grandes ocasiones que tengo de estar con mis amigos. Pero no es una ocasión cualquiera. Yo tengo la suerte de venir con cierta frecuencia a Jerez y disfrutar de mi gente, pero en la Feria se está de otra manera”.

El pregonero se detuvo en repasar el ambiente de las casetas, especialmente las dos de las que es socio, el Círculo Lebrero y el Casino Nacional, además del Círculo de Labradores, González Byass, Diario de Jerez y otras.

No pudo dejar pasar su pasión por el flamenco y los toros aunque confesó que “alguna vez he puesto los cuernos a la fiesta nacional por lo a gustito que me encontraba en la Feria”. El vino de Jerez tampoco podía faltar en su pregón “sentado en la terraza de la caseta o pegado a la barra, de pie o a caballo, en el pescante de un coche de caballos, en los toros o por la calle, incluso agarrado a una farola, qué bonita estampa la del hombre o mujer con la copa de jerez en la mano”.

El protagonista de la Feria, el caballo, centró una parte del pregón, aunque el autor tuvo que reconocer que “mi relación con los caballos es una relación de amor/odio” y en este punto se acordó de su bisabuelo, el general Primo de Rivera, al que le dedicó estos versos: “Encima de Tunecino / monta serio el general, / pues se acaba de enterar/ que el bisnieto es un cretino. / Que le gusta mucho el vino/ las mujeres a rabiar/ y el flamenco sin parar,/ pero odia los equinos./ Con su paso ya cansino/ se viene del Arenal/ a buscarme en el Ferial/ ‘pa’ mandarme al quinto pino”.

También utilizó el verso para cantarle al amor en la Feria del Caballo, algo que tuvo ocasión de experimentar personalmente y como prueba de ello, recuperó un poema escrito durante su adolescencia: “¡Qué suerte que fui a la Feria,/ qué suerte que fui a Jerez,/ qué suerte que allí tú estabas!/ ¡qué suerte tiene Migué!”

Tras el pregón, la condesa de Garvey le entregó a Primo de Rivera un catavino de plata y Miguel Ruiz le entregó al pregonero, al presentador y a la bodega Garvey el título de Karcomedos.

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