Lygizos pone rostro a los nuevos pobres

El director Ektoras Lygizos y el productor Argyris Papadimitropoulos presentaron ayer en la Sección Oficial Boy Eating The Bird's Food, un acercamiento a la nueva pobreza que vive la clase media en Grecia y que narra las vicisitudes de un contratenor sin trabajo. Lygizos destacó la "incertidumbre sobre todo" que se vive en su país. "Algo ocurrió en los últimos tres años, y ahora gente formada que tenía poder o el apoyo de las familias no lo tiene. En Grecia, la familia siempre ha ayudado, pero ese apoyo empieza a no producirse, y hay jóvenes que ni siquiera pueden encontrar alimentos para el día a día". El realizador, galardonado con una mención especial en Karlovy Vary por esta película, su ópera prima, eligió a un cantante joven y bello para reflejar la intensidad con que la pobreza se ha extendido por la sociedad. "Él es un chico que posee todos los dones, quizás no para conquistar el mundo pero sí para una vida cómoda. Pero estamos en un tiempo en el que el arte ya no es valioso, y la belleza, tanto la de su voz como la de su cuerpo, no se puede intercambiar. Lo que hacemos hoy tiene que ser útil", apunta Lygizos, que en esta película se distancia de otros compañeros de generación como Yorgos Lanthimos o Athina Rachel Tsangari. "Ellos utilizan una forma irónica, imaginativa, y mi intención es mostrar la realidad. Me marqué no usar el humor, porque de lo que hablamos es una situación muy seria". Junto a Lygizos, otros invitados que participaron ayer en la Sección Oficial fueron los directores Glenn Leyburn y Lisa Barros, que trajeron a Sevilla Good Vibrations junto al músico David Holmes, productor de la cinta.

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