La crítica · Palacio Villavicencio

Camino, garra y arte en Palacio

  • Pudimos vivir uno de esos momentos que los espectadores recordarán para historia del festival

El arte aparece cuando menos lo esperas. Ese duende, del que muchos hablan pero que nadie sabe bien explicar qué es. Podría decirse que se trata de un momento de apenas unos segundos, casi siempre inesperado, que se cuela en las retinas para quedarse una buena temporada, a veces, para siempre.

Ayer tarde pudimos vivir uno de esos momentos que los espectadores recordarán para historia del festival. Sobre todo, por lo curioso del instante. Estaba cantando Carmen Grilo, dejándose el pellejo, y en las bulerías que cerraban la tarde quiso contar con nada más y nada menos que con las palmas de Carlos Merino y, para sorpresa de todos, de David Lagos y Joaquín Grilo. Con el toque de Juan Requena, Carmen llamó con la mirada a su hermano y éste realizó una pincelada con la que encumbró la tarde.

Antes, dos jóvenes mujeres, la primera aún más que la segunda, inauguraron el ciclo 'Conciertos de Palacio' en Villavicencio.

María de Terremoto dejó buenas sensaciones a pesar de que lleva poco tiempo en esto. Su talento lo trae desde la cuna, pues es nieta del mítico Terremoto de Jerez e hija de Fernando 'Terremoto'. A él nos recordó cuando se entonó por malagueñas, controlando los bajos y sin prisas. Manuel Valencia estuvo sublime en el toque por tientos-tangos en los que vimos a una María a caballo entre Triana y Jerez. Bien arropada por el público, remató estos aires a compás acordándose de Juana la del Revuelo.

Cierto es que su cante posee transmisión viniendo de donde viene, pues parece que ha heredado la sensibilidad de sus ancestros. Eso lo comprobamos en los fandangos y en las bulerías del final. Con apenas veinte años, parece que tiene un camino prometedor que debe saber aprovechar con el apoyo de su gente.

Tras ella apareció Carmen Grilo, una artista más curtida en los escenarios y que controla el escenario sin preocupación. Es racial, su alma sustituye a su garganta cuando ésta aminora la fuerza.

Si antes recordábamos a la saga de los Fernández, con Carmen nos trasladamos a la bohemia voz de Manuel Molina, al que homenajea con 'Todo es de Color'. Carlos Merino sube al escenario para ayudarla con el compás de una tabla india. Por tientos tangos prosigue su actuación con mención en las letras a Moraíto, otro de los grandes de nuestro flamenco.

Empleó sus recursos en la bulería por soleá con un gran acompañamiento de Juan Requena a la guitarra y un público que premiaba su esfuerzo. Antes de que ocurriera lo explicado al principio, se rebuscó en la memoria de los fandangos.

Cante

María Terremoto y Carmen Grilo

Cante: María Terremoto y Carmen Grilo. Guitarra: Manuel Valencia y Juan Requena.


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