Despacito y a compás

  • La Truco se gana al público de la Sala Compañía con un espectáculo simple pero eficaz y donde demostró su tremenda solvencia al bailar por soleá y alegías de Córdoba

Cuando una artista lo tiene tan claro difícilmente se equivoca. Su ambición y las ganas de agradar se palpan en el primer movimiento, en el primer desplante. Y es que en su puesta en escena, tan impactante y directa, ya se vislumbraba un final tan resultante.

Lo realmente triste es que esta personal bailaora haya perdido tanto tiempo, paradojas de la vida, pues de lo contrario ocuparía, sin duda alguna, los primeros puestos del baile nacional, porque cualidades le sobran y sensibilidad, una virtud en extinción en estos días, también.

'Pa mis adentros', su tercer montaje en la Sala Compañía, sirvió para despejar cualquier tipo de duda sobre los que aún ponían en entredicho su talento y puso de manifiesto su espectacular crecimiento como artista.

Sin recursos demasiados espectaculares, La Truco es una bailaora que sabe dónde golpear, sabe apuntar a la sensibilidad del espectador y con un simple escorzo o un leve zapateado demuestra que el baile, en ocasiones, no necesita de excentricidades para convencer a la gente. Lo hizo ella, pero también lo hizo su artista invitado, Joaquín Ruiz. El bailaor madrileño se marcó un repertorio de lo más varonil difundiendo con bastante acierto la escuela más clásica.

Por alegrías de Córdoba, un palo poco habitual pero de mucha belleza sonora, La Truco apareció en la escena nada más alzar el telón. Sobrada de confianza y ganas, la madrileña dio muestras nada más empezar de su sutil braceo y de un manejo del mantón convincente. Sin alardes que pusieran deslucir sus pasos, siempre mantuvo las formas, y perfectamente acompasada con el cante de la jerezana Sara Salado, de lo mejorcito del atrás, un tanto desigual y con muchos altibajos. Fue la única pega, además del abuso de la percusión (en concreto el plato y la caja) en determinados momentos.

La incursión de elementos más contemporáneos, como puede ser la flauta o el propio plato, tuvo una puesta en escena irregular pues durante algunos instantes su aportación fue magnífica, pero en otras resultó reiterativa y agotadora para el oído.

Para culminar el palo, La Truco contó con el acompañamiento de Joaquín Ruiz. Serio y eficaz en cada braceo, ambos manejaron con soltura el baile, sin barroquismos.

Fue cuidando sus gestos en todo lo que interpretó pues tanto en los tarantos posteriores como en la soleá demostró su facilidad corporal y su destreza a la hora de controlar los tiempos de cada baile. Vivaz en las alegrías, sobria en los tarantos y espontánea en la soleá.

Antes de esto último no habría que olvidarse de la aportación de Joaquín Ruiz. Por seguiriyas, evidenció hechuras de bailaor, recreándose en el sitio y surtiendo su quehacer con movimientos estilizados. Remató bien las tonás de Manuel Malena concluyendo su actuación por livianas, que ejecutó con solvencia Sara Salado.

La Truco dio ayer un paso más en sus visitas al Festival. Su próximo destino, el Teatro Villamarta.

Baile: Eliezer Truco Pinillos 'La Truco'. Artista invitado: Joaquín Ruiz. Cante: Manuel Malena, Sara Salado y José Jiménez. Guitarras: Antonio Españadero y Fernando de la Rúa. Percusión: El Bandolero. Flauta: Omar Acosta. Técnico de luces: Juan Carlos Osuna. Técnico de Sonido: Miguel Ángel Fraile. Lugar: Sala Compañía. Aforo: Tres cuartos de entrada.

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