Isamay Benavente. Directora del Festival de Jerez

"En España tenemos la asignatura pendiente de dar continuidad a los proyectos que funcionan"

  • Benavente considera que la crisis "no afectará al festival ya que tiene unas raíces muy sólidas"

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Aunque desde 1996 trabaja para el Teatro Villamarta, Isamay Benavente vive con especial emoción el XIII Festival de Jerez, principalmente porque desde el pasado mes de septiembre ha asumido el cargo de directora. Será su estreno en esta faceta, algo para nada extraño ya que desde el principio ha trabajado codo con codo con Francisco López.  

¿Más nerviosa por aquello de ser su primer Festival como directora?

No sé qué decirte. Ahora me estoy ocupando de otras cosas de las que antes no me ocupaba. Antes sólo me encargaba de la parte artística y ahora me preocupo de otra serie de cosas. Más nerviosa no, digamos que con una actividad más intensa y con cierta responsabilidad porque todo salga como siempre. Si miro el programa me relajo mucho porque sé que va a haber muchas cosas buenísimas. Afortunadamente, el Festival está consolidado ya y no estamos tan nerviosos como los primeros años.

¿Cómo lleva la crisis el Festival de Jerez?

En el flamenco, de momento, no se nota. El Festival de Jerez parte de un proyecto consolidado y con unas raíces muy sólidas, es decir, estamos ofreciendo un festival con lo mejor de cada año, en un periodo muy intenso y desde Jerez, una ciudad que tiene todos los encantos para el público flamenco. Por eso la crisis no nos está afectando, porque el Festival va destinado a un público especializado y a una gente que ya tiene un interés especial. Además, esta fórmula funciona a la hora de rentabilizar la inversión porque durante dos semanas el visitante toma dos cursos con grandes maestros, asiste al teatro, vive el ambiente de las peñas..., en definitiva, se marcha ‘empapadito’ de flamenco. Yo tenía algo de preocupación en septiembre, pero con el paso de los meses la aceptación en cuanto a cursos, por ejemplo, ha sido extraordinaria.

Seis meses asumiendo la dirección, ¿le han servido para aportar su pincelada?

En nuestro país, que toda la gestión de cultura es un tema relativamente reciente y no tenemos la tradición de países como Francia, parece que el que llega nuevo a un sitio tiene que cambiar toda lo anterior y aportar una cosa nueva. Creo que nuestra asignatura pendiente en España es precisamente eso, dar continuidad a proyectos que funcionan, eso siempre lo he tenido clarísimo. Ahora bien, en la programación artística sí que se nota algo tu personalidad. El Festival estaba diseñado cuando yo asumí la dirección, porque lo habíamos hecho entre Paco (López) y yo. Los cursos se sacaron a la venta el 1 de septiembre y ese mismo día asumí la dirección. Sí que he aportado el proyecto de la guardería flamenca y los cursos de compás y palmas. De cualquier forma, creo que el Festival tiene aún mucha potencialidad que desarrollar.

En los días posteriores a su nombramiento hablaba de atraer al público de Jerez en mayor medida, ¿lo conseguirá?

En eso estamos trabajando. Mi proyecto incluso era más ambicioso para este año, pero no lo hemos podido abordar. El Festival no está diseñado solamente para la gente de Jerez porque es imposible que una familia esté 16 días exclusivos viendo flamenco. Es casi imposible para los que vivimos el Festival directamente acudir a todas, imagínate para los que viven aquí. Lo que sí me he dado cuenta es que la ciudad de Jerez está cada vez más volcada. Al principio acudía a las ofertas más cercanas, a ver a los artistas de Jerez, pero ahora tienen curiosidad por ver otras cosas y por cosas sorprendentes. He visto a muchos presidentes de peñas, por ejemplo, en espectáculos de Israel Galván y eso para mí es una satisfacción porque aunque nada más que sea por curiosidad me parece muy interesante que se acuda a verlo. El Festival cada vez se abre más a Jerez pero evidentemente no está diseñado únicamente para Jerez.

Después de trece años, ¿hay algo que se pueda variar para seguir creciendo?

Hombre, nuestra idea este año era contar con un espacio escénico más, el de la Sala Paul, donde  queríamos hacer un ciclo de música más alternativa, pensada en la gente joven, pero al final no hemos podido. Espero que el año que viene sea una realidad. El resto es mejor no tocarlo porque una de las características de nuestro Festival y que forma parte de su personalidad es que permite ir de un espacio a otro andando sin tener que coger el coche, vivir la ciudad, ver espectáculos fuera del Teatro Villamarta en espacios históricos con un gran valor artístico como es el Alcázar, irte por la noche a la bodega González-Byass o las ruedas de prensa en el Consejo. Todo eso no lo queremos perder.

¿De qué se siente más orgullosa?

Con el Festival, dos cosas, una que con mi trabajo he contribuido a crear un proyecto que vende a Andalucía de la mejor manera posible, y dos  que el Festival ha servido para ampliar el conocimiento del flamenco en esta ciudad, haber ampliado esa cultura. Otra de las cosas de las que estoy orgullosa es haber conseguido que el Festival sea una plataforma para muchos artistas de Jerez, sobre todo del baile, aunque también de la guitarra y el cante.

Viendo el nivel del flamenco, ¿es más difícil ahora el proceso de selección?

Es difícil porque todo el mundo quiere estar, porque a veces ha habido malentendidos con el tema del espacio, gente que quiere estar en el teatro y no en otro sitio. El Festival es un festival dedicado al baile y la danza española y el teatro lo reservamos para proyectos de mayor envergadura. Para nosotros todos los espectáculos son importantes y para mí los ciclos complementarios en la bodega o en el palacio no son menos importantes, todo lo contrario. La selección es complicada, pero no sólo en cuanto al Festival sino en todo lo que compete al Teatro. Afortunadamente, nuestro Festival es anual y a veces no se está un año pero se está dos más tarde. Esto los artistas lo han ido entendiendo y cada vez se discute menos.

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