Herencia flamenca

  • Un paseo por los tesoros del Centro Andaluz de Flamenco (CAF), con la colección sonora más importante del mundo

"...¿Cómo cantaría aquel Silverio?", se preguntaba Federico García Lorca. "Los viejos dicen que se erizaban los cabellos, y se abría el azogue de los espejos". Bien le hubiera gustado a aquel Silverio Franconetti (Sevilla, 1829-1889) que en el Centro Andaluz de Flamenco (CAF) tuvieran testimonios escritos de sus cantes. Cómo sentiría envidia de Chacón o de Manuel Torre, de los que este espacio de la jerezana plaza San Juan guarda tanto.

Porque de tesoros hablan sus paredes, donde en cada rincón se arremolina el arte. Allí están los documentos sonoros, la discografía antigua como discos de pizarra y cilindros de cera, "seguramente la colección más importante que existe ahora mismo en el mundo", asegura Ana Tenorio, responsable del Departamento de Documentación del Centro, en el que lleva trabajando 22 años. Asimismo, de los sistemas de grabación más antiguos están los discos de cartón perforado, el primer sistema que permitía reproducir una melodía, no la voz humana, ya que eran como una cajita de música. El CAF guarda dos con palos del flamenco. De aquí se pasó al cilindro de cera, primer sistema que permitía grabar y reproducir la voz humana, que lo patentó Edison en 1889 en EEUU, que llega a España a principios de siglo XX. Desde que apareció este sistema, se empezaron a grabar las músicas que no permitían una anotación tradicional en partitura, como la ópera. "Así que las músicas de tradición oral tuvieron mucho éxito en estos sistemas. En EEUU se grabó, por ejemplo, a los indios, a las tribus africanas y a los indígenas de Sudamérica, y aquí en España se grabó flamenco. Algunos estudiosos dicen que se llegaron a grabar hasta 30.000 cilindros", cuenta Ana. En el Centro se conservan 80 y aunque puedan parecer pocos, "en realidad es una cifra importante porque es un sistema muy frágil, que si se cae se rompe en mil pedazos, se deteriora al escucharlo porque es cera sobre la que se desplaza una aguja metálica. El formato no es reconocible como un disco así que hay muchas personas que tenían en casa cilindros pero que no sabían ni lo que eran". Posteriormente apareció el disco de pizarra, el de gramola, en el que grabaron todos los grandes del flamenco y que se guardan en este espacio unos 3.000. "No existe una discografía definitiva que diga exactamente cuáles son los discos que se grabaron de flamenco. Es que en España se estuvo grabando pizarra hasta 1956", apunta.

En cilindro grabó sobre todo un cantaor llamado El Mochuelo y también Paca Aguilera. Hay que recordar que el cilindro era único, es decir, se grababa de uno en uno, aunque luego se perfeccionó y ya se pudieron hacer copias. Y en pizarra, del que ya sí que se podían hacer copias a partir de su matriz, pues están ya La Niña de los Peines, que fue quien más grabó, cuya voz es Bien de Interés Cultural (BIC), que 283 cantes registrados. El segundo dicen que fue Manuel Vallejo, de quien la Federación de Peñas de Sevilla acaba de publicar una colección de sus grabaciones con 213 cantes. "Ya luego dependió -comenta Ana- de la personalidad de los artistas, porque a muchos no les gustaba cantarle a una bocina que grababa. Antonio Chacón, Manuel Torre, Arturo Pavón grabaron pocos para lo que podían haber dejado".

El CAF ha recibido donaciones muy destacadas tanto de particulares como de instituciones. Hay que destacar la cesión de todo el material recopilado a lo largo de más de medio siglo de existencia de la Cátedra de Flamencología, un fondo de 3.000 elementos entre vestuario, discos, libros, cuadros, carteles, fotografías... Lo primero que se hace tras una donación es un inventario. Nada queda en el olvido.

Respecto a la literatura, el CAF tiene toda la que ha generado el flamenco a lo largo de su historia. El libro fundamental, aunque no el más antiguo, es la 'Colección de cantes flamencos de Demófilo' (Antonio Machado y Álvarez), una de las primeras personas que estudió el flamenco como una ciencia. Es una recopilación de cantes, asesorado por el cantaor de Jerez Juanele, que data de 1881 y es el original. "Es, digamos, el origen de la flamencología. Antes de eso hubo escritores románticos y costumbristas que describían fiestas y cuadros flamencos, pero el primer libro en sí es el de Demófilo", anota Ana. En la biblioteca también hay otras joyas como el original de 'La crotalogía o ciencia de las castañuelas' (1792); una colección de libros sobre gitanos y sus costumbres, y sobre Andalucía como territorio donde se desarrolla el flamenco. Además, el CAF tiene una colección de unas 2.400 partituras, que no ha sido fácil conseguir ya que el flamenco no se escribía entonces así.

Entre los objetos que se exponen en la sala de juntas del CAF está un piano fuerte de la casa de Antonio 'El Bailarín', los vestidos de la bailaora jerezana Rosa Durán, que estuvo toda su vida actuando en el tablao 'Zambra' de Madrid, y que donó muchos de sus objetos personales al Centro; una gramola (de las 30 que tiene el Centro ya sean de mueble, sobremesa, portátiles), con un disco de 'La Niña de los Peines', 'artilugios' para ver postales, "Para las visitas escolares ponemos en funcionamiento la gramola para que los chavales sepan cómo se escuchaba música antes, hace más de 100 años", apunta Tenorio.

Fotografías antiguas y actuales, carteles de los años 30, postales (1.075), cuadros como el decálogo del bailarín de Vicente Escudero (o cómo bailar en hombre), dedicado a José de la Vega, que donó el cuadro al CAF... Los tesoros aquí nunca acaban. Siempre se descubre algo nuevo.

La mayoría de la documentación que atesora el CAF está digitalizada, a disposición de las personas que la quiera consultar en las mismas instalaciones o a través de su página web y desde los diferentes Puntos de Información de Flamenco. A este respecto, Ana Tenorio se muestra sorprendida de las peticiones que hacen algunos extranjeros que vienen al Centro, "que tienen muchísimo conocimiento de flamenco. Piensas que vienen a escuchar a Paco de Lucía y te impresionan cuando quieren oír a Diego del Gastor. Pero también hay personas que tienen todavía la imagen de que aquí estamos trabajando con la bata de cola".

"Ahora su melodía duerme con los ecos. Definitiva y pura. ¡Con los últimos ecos!". Y ojalá que la melodía de Silverio hubiera dormido como ya lo hacen otras, en el CAF.

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