Vicente Gelo. Cantaor

"Intento dar mi toque a cada cante"

  • Este sevillano de 36 años quiere dar en Jerez el primer espaldarazo a su carrera en solitario

–Para el que no le conozca, ¿quién es Vicente Gelo?

–Es un cantaor que ha empezado desde abajo del todo, que no viene de familia flamenca y que empezó en esto de casualidad. Llevo muchos años luchando por hacerse un huequecillo ahí. Empecé cantando para bailar, que de hecho es lo que estoy haciendo, y en ese terreno he tenido muchísima suerte porque he cantado a los más grandes. Me he pegado con muchos años con Cristina Hoyos, con Isabel Bayón, con la que vine hace unos años al Festival de Jerez, con Pepa Montes, Milagros Mengíbar. Para baile he tenido mucha suerte. Luego, cantando delante no han sido muchas las oportunidades que me han dado pero también me he presentado a concursos y tengo premios. En fin, soy un chaval luchador.

–Hay que ver lo que cuesta que den oportunidades delante, ¿no?

–La verdad es que sí, lo que pasa es que mi presencia aquí ha sido un poco de casualidad. No mandé una propuesta o currículo, simplemente estuve en el lugar adecuado a la hora adecuada. Me llamaron un día para cantar en Sevilla en una fiesta privada y allí coincidí, sin yo saberlo, con Isamay, la directora del Festival. Cuando terminé se me acercó, me dijo que llevaba años escuchándome en el Festival y que tenía ganas de darme una oportunidad. Pensé que todo iba a quedar en eso pero me llamó meses después diciéndome, ‘Vicente, ya tienes tu día’, y así fue.

–Antes ha hablado de Cristina Hoyos y el Ballet de Andalucía, ¿ha sido tan importante en su carrera?

–Claro que sí, lo ha sido todo. Yo estudiaba biología y a mí el cante no me daba de comer, lo tenía como un hobby. Lo que realmente me ha hecho profesional de flamenco es entrar en la Compañía Andaluza porque me dieron una nómina como cantaor y entonces tuve que dejar los estudios y dedicarme de lleno. He estado nueve años con ellos girando por todo el mundo sin parar y sí, le debo muchísimo.

–Es curioso que a usted el veneno del flamenco se lo inyectaran cuando le regalaron una guitarra....

–Sí (risas). Yo era corneta de la Banda del Maestro Tejera de Sevilla, y a mí de pequeño me gustaba la música, pero sólo de Semana Santa. Soy de un pueblo de Sevilla, Albaida, y allí sólo había eso. Mi padre me regaló una guitarra y el único que me podía enseñar sabía flamenco, y así empecé. A partir de ahí pues fíjate dónde estoy.

–Dicen los que le conocen que usted es un cantaor al que le gusta componer...

–Sí que me gusta hacer mis letras, pero también me encanta hacer detallitos míos, darle una vueltecita a los cantes para hacerlos personales, aunque siempre manteniendo el origen. Me considero muy aficionado al flamenco y aunque entré escuchando a Camarón, luego he oído a todos los grandes, Tomás Pavón, La Niña de los Peines, El Carbonerillo, Canalejas... Ellos han sido mis fuentes, aunque yo intento aportarle a los cantes mis granitos de arena.

–¿Debería haber más gente como Cristina Heeren en el mundo del flamenco?

–Sí, creo que debería haber una en cada pueblo, por muy chico que sea. No me canso de decirlo, y Cristina Heeren es una señora a la que el flamenco le debe muchísimo. Como siempre pasa, el día que falte esta señora es cuando le querrán acordarse de ella. Esa Fundación, aunque la gente no lo sepa, le cuesta el dinero todos los años, porque todos los que hemos pasado por ahí están por becas, no nos cuesta el dinero, pero ella tiene que pagar a los profesores. Eso es un sitio que le recomiendo a todo el mundo, el que quiera formarse, tanto en el baile, el toque como el baile, debe pasar por ahí, por lo menos que haga un curso y lo pruebe. Aparte de aprender vas a estar rodeado de gente con tus mismas inquietudes, como fue mi caso.

–Volviendo al recital de hoy. ¿Le da respeto cantar en Jerez?

–A mí siempre me impone cantar en cualquier escenario, pero la verdad es que venir a Jerez es algo muy grande para cualquier artista porque es una de las grandes cunas del flamenco, entonces, es una responsabilidad enorme.

–Y de Villavicencio, ¿le han hablado ya? ¿Le da miedo cantar sin micro?

–No he estado nunca allí y pánico por cantar sin micro no me da porque llevo años trabajando en tablaos en Sevilla y allí tampoco hay micros. Tampoco sé la acústica que hay, ya veremos cuando llegue.

–¿Qué repertorio tiene pensado y quién le va a acompañar?

–Bueno, será un recital normal, haré soleá, malagueñas, cantiñas y lo que me vaya surgiendo pero siempre a mi manera. Me acompañará Tino Van der Sman, porque me entiendo con él a las mil maravillas.

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