La Crítica · Villavicencio

La Plazuela se ha 'alborotao'

  • El público se puso en pie para despedir a los Carpio.

Entre tanta creación y novedad, lo primitivo acapara el protagonismo como merece en este Festival de Jerez. El cante sin pulir que arranca de las entrañas no conoce de caretas o disfraces, sólo de transmisión directa, sin maquillajes. Ahí los Carpio tienen mucho que decir. 

De la Plazuela nos vino a caer la pureza de los hermanos ‘Mijitas’, dos pilares del cante más ancestral y de la expresión menos teñida. El primero en salir fue Alfonso, el mayor de ellos. Éste se presentó con una profunda toná simple coronada con la grande de  Antonio Mairena. Aquí se habla de cante.

Fue construyendo su actuación acordándose de las seguiriyas de Paco la Luz, antecesor por parte de madre. En su genética, como en la de su hermano lógicamente, se recogen  los genes más prestigiosos de la gitanería de Jerez, tanto de Santiago como de San Miguel. Esa seguiriya fue rematada con un luchado macho en tono de liviana al que amparó Miguel Salado, gran guitarrista de la escuela jerezana, inmenso en todo momento. 

De Antonio Mairena pasó a Caracol, sin olvidarse de Manuel torre por malagueñas. Por zambras y bulerías recordó al de la Alameda, y a  su principal espejo, su padre Alfonso Carpio Gallardo ‘El Mijita’. Gran ovación para el cantaor que se sintió a gusto y se colocó en el escalafón del mejor cante de Jerez. 

Turno para José que llegaba con especial ilusión a la cita y con ganas de presentar parte de su último trabajo ‘La Plazuela en estado puro’. Elegante, se mostró grandioso en las iniciales bulerías para escuchar. El compás de Jerez se hizo notar con Domingo Rubichi, un seguro de vida en el acompañamiento. Su eco, una joya para el aficionado, se rebuscó en las seguiriyas escritas por Rafael Lorente. José, desde su humildad, rescató la esencia del cante de su barrio, los tesoros fueron desenterrados de forma sublime. 

Por fandangos dio lo que tenía, pureza a raudales. Ahí fue muy aplaudido el que realizó al estilo agujetero, influencia clara. Por tangos puso aquello boca abajo, como cuando lo hizo en la presentación oficial del disco junto a Capullo de Jerez. Buena tanda de aplausos. Concluyó por bulerías una actuación de primer nivel en la que resucitó los duendes más escondidos del barrio de San Miguel. Las palmas y el buen compás lo pusieron José de los Santos ‘Rubichi’ y Manuel Salado.

Como buenos gitanos, estuvieron acompañados de parte de la familia que no dejó de participar en el recital con jaleos y palmas con la máxima naturalidad.

“La Plazuela se ha ‘alborotao’ porque El Mijita se ha ‘emborrachao’”. El gentío en pie para despedir a los Carpio.  

Cante

Los carpio ‘,Mijitas’

Cante: Alfonso Carpio Fernández y José Carpio Fernández. Guitarra: Miguel Salado y Domingo Rubichi. Palmas: José Rubichi y Manuel Salado. Día: 27 de febrero de 2015.  Lugar: Palacio Villavicencio. Aforo: Lleno. 

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