Pedro Carrasco 'Niño Jero'. Guitarrista

"Antes era más difícil grabar en un estudio"

  • Periquín, como le llaman muchos, ha logrado hacerse un hueco en la historia del flamenco jerezano, en gran medida por su personalísima manera de tocar

–Ha participado usted, como en tantos otros, en este recién estrenado disco ‘Jerez al cante’. ¿Qué le supone?

–Un orgullo muy grande y el estar ahí supone mucho. El mero hecho de estar ahí, con la gente que ha grabado ese disco, ya es privilegio, es algo de peso. Agujetas, Luis El Zambo, Fernando de la Morena, Manuel Moneo, El Torta y Capullo, casi ná. Esa es la generación que queda y si no se le hubiera grabado el disco a toda esta gente se hubieran ido sin pena ni gloria. Luego también es bueno haber compartido estudio con Diego del Morao, con Parrillita, Fernando Moreno, todos esos niños que tocan la guitarra muy bien. Me siento satisfecho de que hayan contado conmigo, que ya era hora.

–Hay que ver cómo pasa el tiempo porque es usted de los guitarristas que han grabado el más veterano...

–(Risas) Qué vamos a hacer hijo mío, esto es así. Ahora me dicen que soy el último mohicano de la guitarra, el Niño Jero, el último mohicano (risas).

–Estuvo un tiempo un tanto distanciado de los escenarios y apenas se le escuchaba, pero ahora se le ve como si fuera un chaval que acaba de empezar....

–Sí, ahora mismo tengo muchas ganas de tocar y de seguir dando guerra con la guitarra. Antes a la gente le gustaba escucharme, pero tenía un concepto de Niño Jero muy distinto. Siempre me ponían en el grupo de los guitarristas que sólo tocaban bulerías y tangos con los Montoya, pero eso no es así. A lo largo de mi carrera he tocado con gente muy buena y creo que mi guitarra ha sido puntera para acompañar.

–Y usted que ha grabado tantos discos a lo largo de su trayectoria, ¿es distinto meterse en el estudio ahora que antes?

–Sí que han cambiado las cosas, ahora todo está más controlado y lo meten todos en ordenadores y máquinas si tienen que arreglar algo. Antes eso no se podía hacer. Antes no se regrababa ni nada de eso tenía que salir todo perfecto. De hecho, hay un disco que se llama ‘Agujetas en París’ que lo grabé con 27 años y grabarle con esa edad a alguien como Agujetas no lo he hecho todo el mundo. Eso me lo quedo para mí. A mí la verdad prefiero grabar como se hacía antes, era todo más natural.

–De un tiempo a esta parte usted siempre ha comentado que quería grabar un disco en solitario con sus falsetas más representativas. ¿Cómo lleva ese proyecto?

–Pues mira con ello estoy liado. Mi hijo Luis tiene un estudio chiquitito y ahí he grabado algunas cosas. Yo espero que pronto pueda ser realidad. El otro día, que coincidí con mis hijos, algunos guitarristas y el Grilo le dije, esperaos ahí que voy a tocar una soleá de mi disco. El Grilo salió llorando, algo que no esperaba, y Gamboa se quería dar con un vaso en la cabeza. Es una soleá por bulería muy bonita que he hecho.

–¿Cómo está hoy día la guitarra según Niño Jero?

–¿La guitarra? No me hables, si estoy yendo a tocar con tres cuerdas (risas). Fíjate cómo está el mundo de la guitarra. La crisis está afectando a todo el mundo, y en mi caso también, pero qué vamos a hacer. Ahora lo que pasa es que de un guiso de papas hago dos (risas). Ahora sin bromas, en realidad no me puedo quejar porque estoy haciendo cosillas con Capullo y con el Cuchi (Joaquín El Zambo). Esta semana voy con él a la Peña El Pescaero.

–Pero, ¿ha cambiado mucho la guitarra de un tiempo a esta parte?

–Sí que ha cambiado. La guitarra flamenca es flamenca y ya está, y no voy a hablar de gitanos ni nada de eso. Lo único que digo es que los tonos raros para una seguiriya no valen. Está muy bonito para las cosas que hacen estos chiquillos, y con esto no le quiero quitar mérito a Poveda o a Arcángel porque son buenos artistas, pero una seguiriya, por ejemplo, se debe tocar con tonos de seguiriyas, poner su cejilla y ya está. Si haces otra cosa ya no suena a seguiriya. Es lo único que ha cambiado. Es verdad que ahora la técnica es mayor, porque se tiene todo el mástil entero, pero a mí me sigue gustando más los tonos clásicos con su cejilla, eso es lo que le gusta a la gente.

–Ahora todos los tonos se transportan, ¿no?

–Transporte le daba yo a más de uno (risas). El que quiera transporte que salga el Domingo de Ramos en La Merced (risas).

–El guitarrista para acompañar, ¿se está perdiendo? 

–Yo creo que sí porque cuando uno coge la guitarra puede hacer con ella lo que le dé la gana, pero para el cante tiene que hacer ‘tome usted, castaña’. Todo el mundo no sabe acompañar y eso es verdad que se está perdiendo, los chavales jóvenes sólo quieren mástil para arriba y para abajo pero luego no saben esperar al cantaor.

–¿Está más valorado ahora el tocaor que antes?

–Que va. Eso siempre ha sido así, el cantaor se lleva la mayor parte del dinero y al guitarrista le da trescientos euros, aunque no todos son así. 

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