Mercedes Ruiz

"Cuándo no tenga ilusión por ponerme los zapatos dejaré los escenarios"

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Mercedes Ruiz prepara en estos días su próximo montaje, un espectáculo que presentará de manera oficial en el XIII Festival de Jerez y que se llamará ‘Mi último secreto’. Con una agenda ajetreada a más poder (nos concedió la entrevista horas antes de partir a Varsovia), la bailaora procura sacar tiempo de sus continuas salidas al extranjero, hoy está en Polonia, la semana que viene en Canadá, luego en Alemania, y dar forma a un proyecto en el que “supondrá un choque”.

–¿Más nerviosa por aquello de salir de viaje?

–Casi siempre que te vas de viaje te pones nerviosa porque son muchas cosas las que tienes que preparar, la ropa, la compañía..., en fin, un jaleo.

–¿Ha cambiado mucho tu vida al tener que arrastrar con toda una compañía?

–Sí que cambia, ya no te tienes que preocupar solamente de bailar, sino que se te acumulan otras preocupaciones. Llevas mucha gente a tu cargo y todo cambia, no sólo estás pendiente de ti, te tienes que preocupar de todo lo demás. Menos mal que tengo a Santiago, porque me ayuda muchísimo. Llevar sola todo esto para adelante me costaría mucho más trabajo.

–¿Qué es lo peor de todo?

–Sobre todo que con tantas cosas te descentras un poco y a la hora de crear te cuesta un poco más. Tienes que estar pendientes de los billetes de avión, de que no te falta nadie a un ensayo, de que no lleguen tarde, son millones de cosas. No es sólo subirte al escenario y mostrar el espectáculo, hay mucho trabajo detrás. Lo importante es que cuando terminas de bailar, si una persona te llega y te dice que le ha encantado lo que has hecho, simplemente con eso eres feliz y te sirve para que todo lo trabajado valga la pena.

–¿Se te exige cada vez más ahora que tienes un nombre?

–Por supuesto. Ya puedes bailar en una peña, en el teatro más grande o en el teatro más pequeño que se te exige. De cualquier manera, yo soy la primera en exigirme y sé positivamente cuándo bailo bien o cuando bailo mal, no hace falta que nadie me diga nada. Me exijo y me critico muchísimo.

–Dice tu padre que siempre estás bailando, que te aislas del mundo cuando tienes algo en la cabeza.

–(Risas) Puede ser porque siempre estoy maquinando cosas y me exijo mucho. Como mínimo estoy cuatro horas al día, pero como en este caso preparo un montaje nuevo, muchas horas más. Normalmente, prefiero estar sola cuando tengo que crear y me grabo mucho. Hay veces que en el momento pienso que he sacado algo muy bueno y me voy contenta para casa, pero luego lo ves al otro día y dices, ‘esto no vale nada’. Por eso siempre me grabo, porque me gusta verlo en frío y me doy cuenta de las cosas. En mi caso personal, sola es como mejor me siento.

–El otro día en tu actuación en Tío José de Paula, alguien dijo: ‘Ole las que bailan antiguo’. ¿Qué piensas de eso?

–(Risas) A mí me gusta mucho respetar las fuentes, porque es de ahí de donde viene el flamenco. Lo que pasa es que vivo el día a día y mi baile también va en consonancia con los tiempos que corren. Además, bailo como lo siento, soy muy sincera conmigo misma. Que me digan que bailo antiguo me gusta porque eso quiere decir que no he perdido la raíz del flamenco.

–Últimamente los bailaores/as quieren rebuscar tanto que nadie los entiende. ¿Cómo llevas eso?

–Yo personalmente nunca me he metido en un espectáculo con argumento. Quizás un poquito Juncá, que iba dedicado a Jerez, pero no llevaba un hilo argumental ni nada. No me meto en eso porque soy de las bailoras que piensan que antes de hacer un espectáculo con argumento tienes que haber pasado por todos los palos del flamenco y conocerlos muy bien. Debes haber bailado por caña, por alegría, por soleá, por serrana, pienso que un bailaor tiene que ser completo antes de hacer un argumento. Yo sigo en mi línea que es bailar palos del flamenco e intentar buscar una unión musical. Respeto al que lo hace, pero como todavía no he bailado por garrotín o por caracoles, donde puedo enseñar otra Mercedes y expresar otras sensaciones, prefiero no hacerlo.

–Háblame de tu próximo montaje, el cuarto creo, ¿no?

–Bueno, va a ser un espectáculo que quiero presentar en el Festival de Jerez y que se va a llamar ‘Mi último secreto’, porque es mi creación más reciente. En él voy a tocar palos que nunca he hecho o que nadie me ha visto, y maneras que no se me conocen. Va a ser muy flamenco y creo que va a gustar bastante porque no tiene nada que ver con Juncá. Va a ser un choque. Será en la misma línea, porque no me apetece hacer otra cosa, pero musicalmente distinto. La dirección musical es de Santiago Lara y hemos querido darle otro enfoque.

–¿Qué supone montar un nuevo espectáculo?

–Comerte la cabeza un montón porque hay que preparar desde diseño de luces hasta el vestuario. Yo creo que se puede comparar con los preparativos de la boda, es como si te fueras a casar. Es un rollo, pero bueno, todo se lleva para adelante. Ahora, personalmente me encuentro muy bien conmigo misma y me apetece crear. Tengo más responsabilidad si cabe y sé que se me exige más, pero a la vez tengo muchísimas ganas y por qué no decirlo, también muchísimo miedo. Es el cuarto y es una cosa muy seria.

–Antes me has comentado que delegas mucho en Santiago Lara. ¿Qué te ha aportado?

–Me aporta estabilidad tanto en lo personal como en lo profesional. Es mi mano derecha, y sin él todo sería diferente. Sabe lo que quiero en cada momento y eso para mí es una suerte. Él y mi compañía, tanto David Lagos como El Londro, me ayudan muchísimo. Me conocen desde hace mucho tiempo y llevamos tanto tiempo trabajando juntos que para mí es un alivio porque sé que el día que estoy bien me van a apoyar y el día que estoy mal me van a arropar.

–Ya que hablas de tu compañía. Siempre llevas a gente de Jerez o de la zona, ¿por alguna razón?

–No, porque pienso que Jerez da muy buenos flamencos. Antes que nada me siento jerezana y me gusta apoyar a la gente de Jerez y de la zona. Creo que hay que darles una oportunidad y si son buenos pues ‘palante’. Ahora estoy trabajando con Vanesa Reyes, que es de Chipiona, y con Carmen Herrera. A Carmen la conocía de haberla visto bailar, pero nada más. Un día hablé con ella, se vino a las clases y le vi maneras, le vi que era inteligente y sabía absorber lo que yo quería, entonces, si es alguien de Jerez y que vale, ¿por qué no llevarla? También me ha pasado con Javier Ibáñez. Me hacía falta un segundo guitarra y Santi me dijo que lo llamara.

–Aparte de tu baile, cuidas mucho tu imagen encima del escenario. ¿Quién se encarga de eso?

–Me encargo yo misma. El que me conoce desde fuera dice que soy muy guay, pero después tengo leche (risas). Suelo diseñar lo que necesito y busco siempre algo con lo que me sienta cómoda y que favorezca a mi imagen. Yo digo lo que quiero pero luego me lo confecciona un modisto de Sevilla.

–¿Qué ha sido lo más duro?

–No lo sé, pero sí que he aprendido a base de palos, y sin ninguna ayuda, ni políticamente ni de ningún tipo de Agencia Andaluza ni nada de eso. Todo lo que tengo lo he conseguido con un trabajo muy duro y subiendo los escalones con mucho trabajo.

–¿Qué es lo más difícil en el día a día?

–Mantener la ilusión, tiene que estar viva esa ilusión y tener ganas de ponerte los zapatos para bailar. El día que no tenga ganas de eso dejaré de bailar en un escenario, daré clases, cursillos, pero dejaré los escenarios. Cuando me subo a un escenario me gusta darlo todo, siempre digo que me desnudo. Cuando Mercedes sale al escenario ya no soy persona, lo doy todo al público. El día que eso no pase lo dejaré, porque un artista debe tener ilusión y motivación para crear coreografías y para crear todo. Eso es lo más importante.

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