La crítica

Al punto de sal

  • Eduardo Guerrero dejó patente que el roce con artistas como Eva la Yerbabuena o Javier Latorre le han marcado notablemente

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Compartir experiencias dancísticas y estéticas con maestros del mundo de la danza y el baile flamenco han permitido a Eduardo Guerrero labrar su propio sendero. Un sendero plagado de enseñanzas y momentos, un sendero plagado de pasos y mudanzas, pero un sendero al que le ha añadido su propia sal y sus propios condimentos para hacer realidad su sueño, ‘De Dolores’. Ayer en la Compañía, el gaditano aglutinó, a lo largo de hora y cuarto, todos esos conocimientos, y lo hizo de una manera original y en la que dejó patente que el roce con artistas como Eva la Yerbabuena o Javier Latorre le han marcado notablemente.

Eduardo Guerrero explotó hasta la extenuación la sala, un escenario complicado para poner en práctica cualquier invento que se salga de lo común. Sin embargo, lo pudo lograr, en parte gracias a un extraordinario trabajo de iluminación y en parte gracias a su talento, que tiene y mucho.

Porque este joven artista es capaz de bailar por derecho una caña o unas alegrías siguiendo los cánones más clásicos igual que es capaz de recurrir a una seguiriya para exprimir de su escultural cuerpo, esa cultura del movimiento que parece estar tan de moda ahora mismo entre los bailaores. Eso sí, todo con la parsimonia y el detalle preciso para no caer ni en el esteriotipo ni en la extravagancia, dos extremos con los que, si te despistas, es fácil tropezar.

Eduardo estuvo torero al bailar una caña en la que destacó su laboriosa coreografía y a la que ‘capeó’ con elegancia. Con suaves braceos y sutiles juegos de muñecas, el gaditano fue rebuscándose hasta encontrar en el baile por tangos uno de sus puntos álgidos.

Bien secundado por El Pulga y El Londro, su manejo corporal, algo que ya demostró en su etapa en la Compañía de Eva la Yerbabuena, fue una constante, ganándose a pulso el respaldo de un público entregado.

Con viveza y nuevamente con un cuidado vestuario (un elemento importante, junto a la iluminación, dentro de su espectáculo), el gaditano prosiguió con alegrías y coqueteó con gracia por las bulerías de Cádiz, un aperitivo de lo que veríamos a continuación. Era la sorpresa anunciada, un regalo musical en la voz de Pasión Vega, que interpretó a capella la zambra Soleá de mis pesares, al compás del baile de Guerrero. Fue de lo más emotivo.

Baile

De dolores               

Baile: Eduardo Guerrero. Cante: Antonio El Pulga y Miguel El Londro. Guitarras: Óscar Lagos y Andrés Martínez. Lugar: Sala Compañía. Ciclo: Solos en Compañía. Día: 3 de marzo. Aforo: Lleno.        

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