Pasarela

Una boda para el pueblo y para el 'merchandising'

Dos turistas se fotografían junto a imágenes de los novios a tamaño real ayer en Windsor. Dos turistas se fotografían junto a imágenes de los novios a tamaño real ayer en Windsor.

Dos turistas se fotografían junto a imágenes de los novios a tamaño real ayer en Windsor. / efe

Windsor calienta motores para la esperada boda del príncipe Enrique y la estadounidense Meghan Markle, que se celebra mañana. La ausencia del padre de la novia no ha minado el espíritu festivo que se respira en este pintoresco pueblo, de 30.000 habitantes, donde ayer se realizó el ensayo general del desfile que seguirá a la ceremonia prevista para el mediodía del sábado (hora local, las once hora española). La pareja del momento se trasladó ayer precisamente a la villa para tomar el té con la reina Isabel II, una reunión a la que estaba previsto que acudiese también la madre de Meghan, aunque se desconoce si se trasladó con su hija y su futuro yerno, que sí que fueron vistos a su llegada en un coche.

Varios cuerpos del Ejército británico pasearon al son de música de tambores y trompetas, interpretados por una banda, que marcó el compás de los soldados que acompañarán a los recién casados por las calles de esta localidad en el gran día. A un día del enlace, cientos de personas no quisieron faltar ayer a esta prueba, entre ellas Wendy, habitante del pueblo y jubilada, que prefiere evitar las multitudes que se congregarán mañana. "Habrá tanta gente que lo veré por televisión", indicó Wendy. La policía local, de hecho, ha adelantado que se espera la visita a Windsor de hasta 120.000 personas. Todas ellas podrán hacerse con multitud de recuerdos que conmemoran la boda y que se venden en las muchas tiendas de souvenirs que rodean el castillo, escenario de la ceremonia religiosa que fue construido en el siglo XI y es conocido como el refugio favorito de Isabel II.

La Policía de Windsor espera la visita de 120.000 personas mañana para el enlace del príncipe Enrique y Meghan Markle

Sookie, de mediana edad y dueña de uno de estos negocios, declaró ayer su alegría por el aumento de las ventas de todo tipo de objetos con la estampa de la pareja. "Estoy muy ocupada. Estamos vendiendo de todo. Esta boda es muy buena para el pueblo, para los británicos, para el país y para la economía", aseguró. Tazas, llaveros, cucharillas, posavasos, platos, bandejas, libretas, peluches, imanes, banderas, bolígrafos e incluso caretas de los miembros de la familia real inglesa se pueden adquirir en los alrededores del castillo.

Mientras algunos ciudadanos ya hacen noche junto a las vallas que impiden el acceso al recorrido que harán los novios, decorado con banderas británicas, 79 cadenas internacionales y más de 5.000 profesionales de los medios de comunicación están acreditados para cubrir el compromiso matrimonial del nieto de Isabel II. Sobre todo abundan los periodistas estadounidenses para no perderse detalle de lo que haga su compatriota, ex actriz y protagonista de la serie Suits.

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