Carolina y Ernesto, 10 años juntos

  • Carolina de Mónaco celebra discretamente junto a Ernesto de Hannover diez años de matrimonios y de escándalos, fruto del violento y polémica carácter de su marido.

Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover cumplieron hace unas semanas su décimo aniversario de bodas en la más estricta intimidad.

Ya desde su juventud Carolina destacó por su elegancia, prudencia y discreción, algo de lo que siempre se diferenció de sus hermanos, Alberto y Estefanía, bastante propensos a dar comidilla a la prensa monegasca y extranjera. Los escarceos amorosos de Alberto de Mónaco– futuro heredero al trono que ya tiene varios hijos ilegítimos– han devaluado considerablemente el glamour que una vez tuvo el pequeño Principado cuando lo regentaba la elegantísima actriz y princesa Grace Kelly. Al fallecer su madre, Carolina heredó parte de sus responsabilidades, y pese a una vida amorosa marcada por la tragedia, su tónica habitual ha sido pasar desapercibida. Sin embargo, su tercer marido, con el que tiene una única hija en común Alexandra, ha dado pie en diversas ocasiones a ser el centro de las miradas por su carácter violento, especialmente con la prensa, y en otras ocasiones, por las consecuencias de su desmesura con la bebida. El ejemplo de tal descortesía pudimos verlo en la boda del Príncipe Felipe y Doña Letizia, al escaquearse de la ceremonia eclesiástica por sentirse “indispuesto”. Aunque en su momento se dijo que después de la cena ofrecida en el Palacio del Pardo, previa al enlace Real, Ernesto decidió recorrer en solitario la ruta de marcha madrileña, algo que disgustó a Carolina y por lo que discutieron acaloradamente en su habitación del Ritz.

Carolina, en su afán por dotar al principado de cierta normalidad, apenas ha podido contar con el apoyo de sus hermanos, y tanto es así que con su hermana pequeña apenas mantiene una relación de cordialidad. Estefanía ha sido más rebelde y traviesa incluso en su madurez. Pero a pesar de ello Carolina superó la repentina muerte de su madre, ocurrida tras un accidente de tráfico mientras viajaba con Estefanía, así como el fallecimiento de su segundo marido, Stefano Casiraghi, mientras intentaba revalidar el título de campeón de off-shore, tras chocar su embarcación contra una ola. Sumida en una depresión hizo de tripas corazón y consiguió, después de diez años de batalla con la Santa Sede, la nulidad de su primer matrimonio, por lo que sus tres hijos con Stefano fueron reconocidos legalmente formando parte de la linea sucesora.

A partir de entonces comenzó a verse con su amigo de toda la vida, actualmente su marido, Ernesto de Hannover con quien se casó en el día de su 42 cumpleaños en una ceremonia secreta, de la que no se supo nada, solo el escueto comunicado que emitió Rainiero de Mónaco mostrando la “gran alegría” por el casamiento de hija.

Desde su inicios la suya fue una relación marcada por la privacidad de su intimidad, al punto de ingresar 600.000 euros en un mismo año al ganar varios litigios contra la prensa en pro de su vida. Sin embargo la personalidad de Ernesto ha tirado al traste los deseos de su esposa por pasar inadvertidos.

Tras superar una grave pancreatitis que a punto estuvo de acabar su vida comentó “ a partir de ahora mi actitud cambiará”

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