Embarazos reales

  • Victoria de Suecia y Marie de Dinamarca son las primeras princesas mamá de 2012. También en Inglaterra la familia crece aunque, de momento, no sea por los duques de Cambridge. En Mónaco es donde se espera un heredero con más ganas.

Un embarazo y el posterior nacimiento de un nuevo miembro de la familia siempre son motivo de alegría. Pero, en el caso de las familias reales europeas, esta alegría se contagia alrededor de todo el continente. Por eso hace pocos días nos enternecían las primeras imágenes de la princesa Estelle, primogénita de Victoria de Suecia y el príncipe Daniel. Por esta razón, también, los rumores de un posible embarazo de Charlene de Mónaco o de la princesa Catalina de Inglaterra, que contrajeron matrimonio el año pasado, saltan a la palestra cada dos por tres. En España, además, muchos analizan cualquier mínimo gesto o comentario de la Princesa de Asturias para ser los primeros en dar a conocer que Leonor y Sofía tendrán un nuevo hermanito o hermanita. Al fin y al cabo, Don Felipe y Doña Letizia ya anunciaron en su pedida de mano que su intención no era quedarse con la parejita.

La boda de la heredera del trono sueco con Daniel Westling en junio de 2010 se convirtió en un auténtico cuento de hadas. La princesa Victoria, destinada a reinar en Suecia, había superado múltiples escollos para darle el 'sí quiero' a su entrenador físico, que pasó del gimnasio a palacio en unos años. Por eso el nacimiento de Estelle, el pasado 23 de febrero, ha puesto el colofón a una bonita historia con final feliz.

Un mes antes, a finales de enero, Dinamarca había compartido una felicidad similar con los príncipes Joaquín y Marie al convertirse en padres de una niña, el segundo de los dos hijos que tienen en común (aunque Joaquín tenía ya otros dos de un matrimonio anterior). La estampa de alegría se repite al ver las fotos oficiales de la nueva princesita con sus papás que la casa real danesa difundió pocas semanas después de venir al mundo.

El último nacimiento real en dicho país se había producido solo un año antes, en enero de 2011, cuando los príncipes Federico y Mary dieron la bienvenida a sus mellizos, un niño y una niña que presentaron a los medios de comunicación en las mismas puertas del hospital donde se produjo el alumbramiento.

Hablando de bebés, la última familia real que ha recibido a un nuevo miembro es la inglesa. Esta misma semana Peter Phillips, el único hijo varón de la princesa Ana (hija a su vez de Isabel II), y su esposa Autumn, convertían en bisabuela por segunda vez a la soberana. La pareja, que acaba de tener una niña, tiene ya otra de un año.

La que no se ha decidido aún a darle algún bisnieto a la reina Isabel es Zara Phillips, hermana de Peter, quien se casó hace ocho meses con un jugador de rugby, Mike Tindall. Ni tampoco los duques de Cambridge, cuya boda se celebró en abril, pero que quizás, por su juventud, prefieren primero disfrutar del matrimonio. Lo que aún hacen, de momento, Alberto de Mónaco y Charlene. Aunque, en su caso, ya adelantaron que querían tener descendencia pronto.

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