Huracán Shakira

  • La colombiana ha firmado un proyecto para crear una nueva escuela en Barranquilla y ha eclipsado con su último vídeo, que ya cuenta con más de 28.000 visualizaciones.

El día que visitó por primera vez el Paseo de la Fama de Hollywood, su madre le dijo convencida: "Shaki, un día tú tendrás aquí tu propia estrella". Entonces la colombiana era sólo una niña pizpireta a la que su abuela le había animado a aprender la danza del vientre para que conociera mejor sus raíces (su padre es de origen libanés), pero nada más. No había grabado -ni tenía intención de hacerlo- ningún disco, pero en casa supieron demasiado pronto que tenían una estrella. Quizá les dio alguna pista que con sólo cuatro años escribiera sus primeros poemas o que con sólo ocho compusiera una canción para su padre recordando a un hermano que murió cuando ella sólo tenía dos años. Shakira nació con un halo especial y, aunque sus comienzos en la industria musical no fueron todo lo halagüeños que prometían sus inicios como niña prodigio de la canción (ganó tres años consecutivos un programa de jóvenes talentos) pronto demostró que sus dotes escénicas estaban al alcance de muy pocos. Y ese mismo don lo sigue demostrando cada vez que pisa un escenario o, como ha vuelto a suceder esta misma semana, cada vez que lanza un tema al mercado. Sus vídeos se vuelven virales en cuestión de horas, como ha pasado con Deja Vu, el trabajo que acaba de grabar con el Prince Royce, que en sólo una semana ha arrasado con más de 2,4 reproducciones en Instagram y 28.000 visualizaciones en YouTube o con el vídeo que colgó ayer con Black Mesrimes en Instagram, que en sólo 16 horas tenía más de 1.1 millones de reproducciones.

El 'huracán Shakira' vuelve dispuesto a dar que hablar, como ya lo ha hecho en los últimos años cada vez que ha sacado un disco al mercado. Lo que es capaz de mover esta barranquillera está claro que no lo puede hacer cualquiera, y prueba de ello es que está considerada por la revista Times entre las 100 personas más influyentes del mundo.

Quizá tenga algo que ver que pese a tener plaza en la lista de los más ricos del planeta que elabora cada año Forbes, la colombiana sigue fiel a sus raíces y no le gusta levantar los pies del suelo, o también que, pese a que su coeficiente intelectual supere con creces al del resto de los mortales (141), ha sabido emplear su capacidad no sólo para las artes escénicas sino también para elevar la voz por los más desfavorecidos cada vez que ha tenido la oportunidad.

Siendo demasiado niña para entender la crudeza de la vida, Shakira le prometió a su padre que un día construiría una escuela para los niños pobres de su país y, cuando el éxito internacional llamó a su puerta se acordó de aquella promesa y creó la fundación Pies Descalzos. Desde entonces (tenía sólo 18 años cuando la fundación empezó a andar) y hasta ahora, la colombiana ha hecho realidad el sueño de miles de familias de su país a las que ha facilitado el acceso a la educación a través de siete escuelas. Asegura tajante que "invertir en la educación de los niños es mejor que ganar un Grammy", una declaración que tiene aún más peso cuando lo dice una de las artistas más premiadas del planeta. La pasión que pone en cada uno de sus proyectos filantrópicos consigue implicar a asociaciones y políticos de todo el mundo. A los últimos que ha convencido para invertir en la educación de los colombianos ha sido al Barça y a La Caixa, con los que esta misma semana ha firmado un convenio de colaboración para crear una nueva escuela (la octava) en su ciudad natal.

Shakira pone la misma pasión en todos los capítulos de su vida, y si no, que le pregunten a Gerard Piqué, del que quedó enamorado el día que le animó a participar en el videoclip del Waka Waka. La colombiana terminó la sólida relación que mantenía desde hacía 11 años con Antonio de la Rúa y apostó todo a la carta de aquel catalán de ojos azules. "La canción 23 trata sobre cómo él cambió mi vida. Pienso que antes de conocernos me sentía como una princesa atrapada en un castillo con un dragón dentro y él fue el príncipe que me rescató. Suena muy cursi, pero es así. Llevaba mucho tiempo buscando la felicidad y finalmente la encontré con él", dijo en su día la colombiana, que hoy, siete años después de aquel vídeo, sigue igual de enamorada que el primer día. Por él se mudó a Barcelona y con él ha iniciado una nueva vida que gira en torno a los dos hijos que han tenido en común, Milan y Sasha. A la colombiana le gusta ejercer de madraza y asegura que no le importaría seguir ampliando la familia, por eso no ha extrañado el rumor que apunta a que la cantante podría estar de nuevo embarazada. De ser cierto, está claro que al matrimonio se le caería la baba con una niña que moviera las caderas al compás de su famosa mamá.

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