nono jero. guitarrista

"Acompañar no es tan fácil, aunque hubo un momento que parecía secundario"

  • Lleva el sello de su familia, de su padre Antonio y su tío Periquín, pero además ha sabido añadir a su toque un aire más actual sumándose a la interminable hornada de tocaores jerezanos de hoy

"Acompañar no es tan fácil, aunque hubo un momento que parecía secundario" "Acompañar no es tan fácil, aunque hubo un momento que parecía secundario"

"Acompañar no es tan fácil, aunque hubo un momento que parecía secundario"

A los ocho años actuó por primera vez en público pero desde que tiene uso de razón la guitarra ha formado parte de su vida. Ahora, a los 31, Nono Jero (Jerez, 1986) se ha convertido en uno de los guitarristas jerezanos en franca progresión acompañando el cante.

-¿No se quejará del 2017?

-(Risas) Sinceramente no, la verdad es que no me puedo quejar para nada, es más, estoy viviendo uno de mis mejores momentos desde que me dedico a esto profesionalmente. La gente poco a poco me va conociendo, y bueno, no me faltan cosas.

-Y este principio de año, ¿cómo se presenta?

-Bueno, pues ahora me voy con Isabel Pantoja a Miami y Puerto Rico. Será del 11 al 18 de febrero y varios días después, en cuanto llegue, tengo la presentación del nuevo disco de Vicente Soto en el Festival. También dentro del Festival actuaré con María Terremoto, con la que estamos preparando algo especial.

-Ahora mismo Vicente Soto y María Terremoto son sus dos pilares profesionales...

-La verdad es que sí, siempre digo que Vicente es mi padrino artístico y María es mi jefa (risas). También he tocado mucho con Lela Soto, que es una artista que va a dar que hablar, lo tengo clarísimo.

-Porque Vicente fue el primero en darle su sitio, aunque usted prácticamente ha vivido siempre con una guitarra...

-Sí, imagínate, en mi casa la guitarra ha sido siempre un hermano más. Mi padre (Antonio Jero) ha sido guitarrista toda la vida, y ya se sabe. Siempre iba con él a todos sitios, porque al ser cuatro hermanos mi madre le decía 'llévate uno, aunque sea' (risas) y me iba yo. Él, por lo que me cuenta, siempre vio facilidad en mí a la hora de hacer las cosas que él me ponía. Y así empecé, yo me llevaba todo el día en casa y estaba deseando que mi padre soltara la guitarra buena pa yo cogerla.

-Su toque lleva el sello de los Jero, sin embargo usted ha dado un paso más....

-No sé si habré dado un paso más, lo único que sé es que a mí me gusta hacer cosas actuales. Está claro que no voy a perder la raíz, porque eso es lo que he vivido desde chico, tanto con mi padre como mi tío Periquín, pero sí que he ido adaptándome a lo moderno. Hubo una época en la que, como muchos niños de Santiago, hacíamos cosas más modernitas, y bueno, eso me sirvió para tener otro aire.

-Le ha tocado a usted vivir una época gloriosa de la guitarra de Jerez...

-Eso está claro, si hace unas décadas llegó una época buenísima para el cante, con El Serna, Terremoto, Agujetas...., ahora ha tocado una época buena en lo que a la guitarra se refiere. Se está repitiendo la historia pero en la guitarra. Está Manuel Parrilla, Diego del Morao, Antonio Rey, Alfredo Lagos, Juan Diego....Son referentes, ya no sólo en Jerez sino en todo el mundo. La prueba está que cuando sales por ahí todo el mundo los conoce.

-Ya que habla de cante y guitarra, ¿entre los guitarristas no hay tanta rivalidad como en el cante?

-Yo creo que no, porque los guitarristas nos alimentamos de compartir. Lo que no se puede hacer es mangar (risas), eso está prohibido.

-¿Usted también, como otros compañeros, es un cantaor frustrado?

-Yo sí, a mí el cante me encanta, lo que pasa es que no sirvo. Por eso disfruto tanto con gente como Vicente o María. Con el tío Vicente tengo reparos y me infunde respeto, pero le pregunto mucho porque para mí es una enciclopedia viva del cante y el flamenco. A María, en cambio, le vacilo (risas). A ella también le encanta estudiar y a veces, por ejemplo, cuando vamos de viaje nos llevamos todo el camino hablando de cante y de estilos.

-Desde que está trabajando tanto, ¿de qué está más orgulloso?

-Si te soy sincero, me hizo mucha ilusión trabajar en la Fiesta de la Bulería, sobre todo en esta que se cumplían 50 años, pero luego también en otros sitios como la Bienal. Yo tengo grabado la actuación que hicimos con María en la Bienal hace dos años. Aquello fue algo increíble, se creó un clima especial, porque además, María no había cantado en su vida por seguiriyas. Para mí fue algo muy emotivo.

-Llevar 'Jero' en su nombre artístico, ¿sigue siendo bueno y malo?

-Sí. Suena a tópico pero es así. A mí me alegra mucho llevar ese nombre, para bien y para mal. Te abre puertas y hace que se miren con lupa, pero lo llevo bien. Es más, a veces cuando he estado en algunos sitios como Valladolid, por ejemplo, ha habido aficionados que me han dicho 'aquí estuvo tu padre tocando...' y bueno, eso te da alegría.

-Hubo un tiempo que el guitarrista de acompañamiento quedó postergado, pero ahora ha vuelto a resurgir. ¿Se valora más eso?

-Creo que sí. Quizás estamos aún en segundo plano, pero la gente se ha dado cuenta que acompañar el cante es una cosa muy difícil por el hecho de que el cantaor nunca sabes por dónde te va a salir. Está claro que la técnica es primordial, porque te crea seguridad, y te sirve para evolucionar, pero tampoco te puedes pegar diez minutos de falseta. Yo siempre me comparo con los futbolistas que salen de suplente y resuelven el partido en diez minutos que juega. Esos somos los guitarristas de acompañamiento.

-Usted ha crecido, como otros tantos, bajo la influencia de Paco de Lucía, al margen de su padre y su tío, está claro. Pero, ¿le ha influido alguien más?

-A mí me gusta mucho cómo hace las cosas Melchor de Marchena, todos los grandes estuvieron con él, y a mí es un tocaor que me encanta, porque no era machacón, sabía seguir al cantaor.

-¿Qué le pide al año nuevo?

-Quedarme como estoy (risas). Bueno, sobre todo salud, y que los proyectos que tengo en mente salgan. Por ejemplo, con el disco de María Terremoto tengo mucha ilusión porque ella deposita mucha confianza en mí y el equipo Terremoto, como decimos nosotros, somos una piña.

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