La violencia de género deja una muerte en Jerez

Acuchilla a su exnovia hasta matarla cuando iba a estudiar

  • La joven Miriam Tamayo, de 21 años y madre de un niño de meses, huía de su agresor cuando éste le apuñaló en la avenida de Lebrija. Trabajadores de una clínica lo retuvieron

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Varias puñaladas, dos de ellas mortales de necesidad, acabaron ayer con la vida de Miriam Tamayo Rodríguez. El presunto autor, una vez más, fue la expareja. Se trata de Germán Jiménez (26 años), quien atacó a la joven, de tan sólo 21 años y madre de un pequeño de menos de un año, en la avenida de Lebrija, vial entre la avenida José León de Carranza y la rotonda del Leroy Merlin, a la altura de Ceret Alto. En el suelo, una vez retirado el cadáver por el furgón dos horas más tarde, se pudo ver una bolsa con pertenencias y una carpeta con libros de estudio, ya que en ese momento se dirigía a la Escuela de Hostelería, donde estaba realizando un curso de servicio de bar y cafetería.

El detenido cuenta con antecedentes en comisaría, concretamente por delitos contra las personas tales como un robo con violencia y amenazas graves. Contra lo que pudiera parecer, no había interpuesta solicitud de alejamiento ni denuncia por malos tratos entre ambos. Tampoco las había en el Ayuntamiento. 

Los hechos, como suele suceder en muchos de estos salvajes actos de violencia, tuvieron testigos. Germán forcejeaba con Miriam por uno de los caminos entre las casas de Montealto. De hecho, dicen que ya una mujer increpó al presunto asesino la actitud violenta que mantenía con la joven. Lo que comenzó por una pelea fue a más y Miriam cruzó la avenida dirección a Ceret Alto pidiendo ayuda y gritando "llamen a la Policía, llamen a la Policía". Varios trabajadores de la Clínica Fresenius Care, un centro de diálisis concertado con la Junta de Andalucía que se encuentra en la avenida de Lebrija, se encontraban en ese momento hablando en la puerta del centro porque en el interior del edificio no hay buena cobertura con el móvil. "La vimos cruzar gritando y todo ocurrió en cuestión de segundos", relató uno de estos empleados apenas con un hilo de voz. 

A pocos metros del paso de peatones, Germán alcanzó a la joven y le asestó varias puñaladas, al menos una de ellas en el tórax y otra en el brazo. Una vecina de una de las casas cercanas, alertada por los gritos de la joven, salió en ropa de baño a la calle pidiendo auxilio. En ese momento, una enfermera que iba a recoger a sus hijos al colegio, paró el coche y atendió a la joven tirada en el suelo y aún con vida. La sanitaria entró en el centro de diálisis pidiendo material para coger a Miriam una vía, ya que la joven ya tenía colocado un 'guedel' (dispositivo introducido en la boca de la víctima para evitar el desplazamiento de la lengua hacia la vía aérea). Mientras que esta enfermera atendía a Miriam en plena calle, trabajadores del centro de diálisis consiguieron agarrar al presunto autor y retenerlo hasta la llegada de la Policía. La actitud del joven llamó la atención sobremanera, y de hecho, cuentan los testigos que el presunto autor se acercó a la enfermera y en actitud "increíblemente tranquila" preguntó hasta en dos ocasiones "¿se pondrá bien, no?". Una vez retenido y avisada la Policía Local (la comisaría de El Almendral está relativamente cerca) agentes municipales se hicieron cargo del detenido de inmediato. La agresión mortal se perpetró con un cuchillo de cocina de "enormes dimensiones", de algo así como de dos palmos de longitud "pero sin llegar a ser un cuchillo jamonero". El detenido fue trasladado de inmediato a la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía.

A pesar de los intentos por mantener con vida a la joven, el dispositivo del 061 no logró estabilizarla y fueron los servicios de Servisa los que directamente trasladaron el cuerpo al Instituto de Medicina Legal en Cádiz, donde se le realizará hoy la obligada autopsia. Apenas unos minutos más tarde de que ocurriera el terrible desenlace, la alcaldesa, que volvía a Jerez de un acto celebrado en las bodegas de Luis Pérez se encontró con el dispositivo policial. Bajó del coche, se acercó y "quedó consternada" con lo que vio. Acompañada por varios delegados municipales, todos reconocieron estar "como perdidos, como zombis ante este suceso".

"Venía corriendo, ha sido..., ha sido terrible. Estamos todos en shock y hasta hemos tomado lexatin para tranquilizarnos. Una ve estas cosas por la televisión y no te imaginas que puede ocurrir tan cerca, pero ocurre", declaró una de las empleadas del centro de diálisis. "Esto es muy fuerte. Pedía auxilio, ayuda, pero de verdad que todo ocurrió en cosa de segundos. No nos dio tiempo a nada, sólo a retener al novio. Esto es muy fuerte, muy fuerte", apuntó otro trabajador aún con manos temblorosas. Los vecinos alarmados por los gritos y las sirenas se asomaron a las ventanas echándose las manos a la cabeza y los que paseaban por la zona no daban crédito a lo sucedido. "Dicen que el cuchillo era enorme, así de grande", dijo un joven gesticulando con sus manos. "Ay Dios, ¿cómo pueden ocurrir estas cosas? Vámonos, porque si le mueven la sábana y le veo la carita  me da algo", decía otro joven a las puertas del centro de diálisis.

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