Agosto volvió a traer la exaltación dedicada al crucificado de La Viga

  • Los actos de ayer incluyeron un año más la entrega de la distinción 'Cofrade Ejemplar', en esta ocasión dada al hermano de Las Cinco Llagas José Andrades

La hermandad del Cristo de la Viga ofreció ayer la única propuesta cofrade en agosto que se centra en el pregón dedicado a su Crucificado. Veintinueve años se cumplieron de esta cita que llenó el encantador patio de los naranjos de la Catedral, en esta ocasión para oír lo que dijo el cofrade y hermano mayor del Santo Entierro, Domingo Díaz, en un pregón que tiene como culminación la entrega de la distinción Cofrade Ejemplar que se concede cada año de forma preferente a los hombres y mujeres que hacen de su vocación cofrade una forma de vida.

El guión previsto se abrió a las nueve de la noche con una breve exposición del hermano mayor de la cofradía anfitriona, José Antonio Valenzuela, para seguidamente ocupar el atril Antonio Montoro, padre del presentador, que no pudo asistir, por lo que el ex hermano mayor de la Buena Muerte se ocupó de leer lo que su hijo preparó.

Domingo Díaz ostenta la máxima representación del Santo Entierro, una hermandad con estrechos e históricos lazos de unión con la de La Viga que tienen establecidas carta de hermandad. Por eso hizo un recordatorio de los momentos de 1926, cuando los hermanos del Calvario hicieron estación de penitencia con el Cristo de la Viga. Dedicó versos a los cofrades de su hermandad que hicieron posible aquel hito, además de recodar nombres y momentos relacionados con el pregonero "que han hecho de este pequeño rincón de Jerez - el patio de los Naranjos - uno de los lugares más entrañables y con más encanto donde puedo vivir y compartir mi fe".

Evidentemente el valor artístico del Crucificado de la Catedral formó parte del texto así como el devocional que lleva a la comprensión sobre "la importancia que tiene para nuestra ciudad y para cada uno de los cristianos en particular al ver en Él al propio Cristo muerto en la cruz, capaz de tendernos sus manos para darnos su perdón, su paz y su divina humanidad". Para el pregonero esta imagen tiene sólidos argumentos que le llevó a pedir el título de Regidor Perpetuo de la ciudad para el Santísimo Cristo de la Viga. El pregón no olvidó el Lunes Santo con versos evocando cada rincón de Jerez, cada Misterio y a cada rostro de Virgen "roto por el dolor, que no nos permite olvidar que su Hijo, el Hijo de Dios, vino al mundo, sufrió y padeció, para traernos la Salvación".

Esta cita agosteña tuvo una segunda parte no menos importante. Se trató de la entrega de la distinción Cofrade Ejemplar que este año recibió José Andrades, veterano hermano de Las Cinco Llagas y uno de esos cofrades que destaca por su labor callada y plena de abnegación hacia su cofradía. De esta forma lo destacó su hermano mayor, Francisco Barra, que se ocupó de hacer el ofrecimiento de este premio a toda una vida de total entrega a su hermandad.

Andrades cuenta 64 años y a diario se le ve en San Francisco atendiendo la visita a los altares de los titulares de la cofradía en la Capilla del Voto, y es el único que en la Madrugada, sin vestir la túnica, se ocupa de estar pendiente de la salida procesional de su hermandad. En su haber están sus años de pertenencia a diferentes juntas de gobierno, ahora ocupando el cargo de capiller, sus años de costalero del Señor de la Vía Crucis, y por supuesto las muchas horas dedicadas a atender las necesidades de la hermandad, muchas ingratas y esas que casi nadie quiere asumir.

Por cierto que ayer fue un día especial en un doble sentido para el pregonero por celebrar su onomástica y por los 73 años que cumplió el director espiritual de la hermandad del Cristo de la Viga, José Luis Repetto.

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