Alcaldesa como supervivencia

  • Mamen Sánchez esquiva las dificultades que ha tenido en la primera mitad del mandato y afronta en una mejor posición su objetivo de repetir como candidata en 2019

La alcaldesa, Mamen Sánchez, y el delegado de Economía, Santiago Galván, en una imagen de archivo. La alcaldesa, Mamen Sánchez, y el delegado de Economía, Santiago Galván, en una imagen de archivo.

La alcaldesa, Mamen Sánchez, y el delegado de Economía, Santiago Galván, en una imagen de archivo. / manuel aranda

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Mamen Sánchez acaba de cumplir dos años como alcaldesa. Llega al ecuador de su mandato en mejores condiciones de las que algunos le auguraban cuando cogió el bastón de mando de Alcaldía con un equipo escasamente cohesionado y sin apenas apoyos de la ejecutiva de partido para gestionar un ayuntamiento tan complejo y problemático como el de Jerez. Aún le resta un bienio de gobierno donde debe presentar al electorado algo más que proyectos y promesas de consenso si quiere situarse en una buena posición para tratar de mantener el único pilar que la sustenta: ser la alcaldesa de Jerez.

Hasta la fecha, Sánchez ha salido relativamente indemne de las dificultades que ha tenido en esta primera parte de mandato. Una fuente muy próxima al ejecutivo hace un paralelismo con algunos programas de televisión de supervivencia en islas recónditas. "En esos concursos suele ganar quien mejor sabe resistir y a Mamen le pasa eso, que sabe resistir", resume. En este sentido, añade: "Sabe marcar bien los tiempos y es muy tranquila; nunca se altera, tiene paciencia y eso muchas veces desespera a su equipo".

No fue precisamente un camino de rosas su proceso de investidura puesto que el partido era reticente a la fórmula que Ganemos e IU les estaba condenando. Esta fuente señala: "El partido tenía claro que no iba a dejar que siguiera Pelayo pero no quería gobernar con solo siete concejales; fue Mamen Sánchez quien acabó tirando del carro porque tampoco tenía otra salida". Eso sí, en pleno proceso negociador Sánchez, experta en buscar titulares, lanzó uno que luego se le volvió en contra. "Una ciudad como Jerez no se puede gobernar con siete concejales", dijo escasos días antes de que acabara tomando posesión un gobierno que acabó siendo de seis por la marcha de Isabel Armario a la Diputación.

Precisamente, esta pérdida de un efectivo en el ejecutivo es consecuencia de uno de los problemas que Sánchez ha tenido y sigue lidiando. Es un secreto a voces su falta de 'feeling', por ser suaves, con la ejecutiva local y provincial de su partido. En un principio, Armario contó con delegaciones pero se dejó fuera de la junta de gobierno, una decisión que corroboró las diferencias internas. Dos años después, la desconfianza entre ambas facciones socialistas sigue viva, aunque las apariencias se guarden en público. No en vano, en el entorno del gobierno se echa en falta más apoyo explícito desde la calle Sevilla. Se ha visto recientemente con el pulso entre el ejecutivo y el Ministerio de Hacienda para salvar el presupuesto de este año donde los pronunciamientos de la agrupación local han sido escasos en un asunto tan trascendental.

Esta división se extrapola al propio gobierno donde mucho se ha especulado con sus discrepancias internas. No obstante, una fuente consultada señala que, aunque son ciertos los dos bloques, no hay una división irreconciliable. "Esto no es como en la época de Pilar Sánchez donde había dos grupos que ni se hablaban; ahora hay diferencias pero se han dado cuenta de que, o todos reman en la misma dirección, o acabarán fracasando todos", explica.

Su peor momento en estos dos años, cuentan desde su entorno, fue la decisión de descartar el reingreso de parte de los afectados por el ERE municipal. En ese colectivo se consideró una traición, cuando pocos meses antes les había dicho en un pleno: "Bienvenidos a vuestra casa" -otro de esos titulares que se le han vuelto en contra-. "Los afectados pensarán que le hemos mentido pero se intentó hasta el último momento y se optó por no hacerlo cuando se comprobó que no se podía hacer y de las consecuencias penales que se podrían derivar", apuntan fuentes próximas al ejecutivo.

En cambio, esto le provocó un mayor distanciamiento con Ganemos e Izquierda Unida y supuso el principio del fin de que fraguara un acuerdo de gobierno con estas fuerzas. Sánchez estaba confiada en que, una vez pasadas las generales de 2015, las partes emprendieran un acercamiento. Sin embargo, lejos de esto, vio que Ganemos se convertía en su mayor azote dificultando la aprobación del presupuesto -el de 2016 salió adelante tras una segunda votación - y participando, ya sea voluntaria o involuntariamente, en un extraño episodio donde se cuestionó en el seno del PSOE la continuidad de Sánchez al frente del gobierno. La agrupación de electores anunció entonces que dejaba de colaborar con el gobierno mientras siguiera Sánchez al denunciar los incumplimientos del acuerdo de investidura. Semanas más tarde, en un gesto sin precedentes, la ejecutiva regional del PSOE tuvo que ratificar públicamente a la regidora para anular el globo sonda interno y, de paso, lanzar un mensaje a los socios. Mamen Sánchez superó aquel envite pues Ganemos acabó respaldando el presupuesto y meses después se abrió un proceso negociador que fracasó porque la agrupación de electores había apostado demasiado fuerte y ya no podía ceder, un gesto que IU supo aprovechar convirtiéndose en promotor y liquidador de un proceso que apenas tuvo recorrido. "Ganemos cometió un error estratégico ya que se dejó llevar por rumores; IU fue más hábil y lo demostró meses después cuando marcó los tiempos de la negociación al promoverla y darla por finalizada", sentencia una persona próxima a la alcaldesa.

A favor de Sánchez, y a ello se agarra, juega la situación económica de la ciudad con una bajada del número de desempleados y una relativa paz social a las puertas del Ayuntamiento. No en vano superó la fuerte presión generada por los sindicatos CGT y SIP por los recortes realizados en los complementos salariales de la plantilla municipal. A pesar de las pintadas en su vivienda y el episodio del ácido corrosivo sobre su vehículo, no le hicieron perder los nervios. "Mostró tranquilidad y firmeza; peor lo llevó Laura Álvarez", dice esta fuente. Meses después, y tras un proceso de negociación, se empezaron a aplicar las medidas. La oposición sindical persiste pero ya no hace ruido en la calle Consistorio.

Ahora bien, sigue siendo una asignatura pendiente la lentitud que arrastra cualquier proyecto municipal. De hecho, voces de la bancada de la oposición le reprochan su falta de liderazgo y de mayor iniciativa, tanto suya como de su gobierno, para hacer frente a los grandes problemas municipales y de la ciudad. "Gobernar es algo más que arreglar dos baches", señalaba días atrás un dirigente vecinal en una tertulia.

Sin embargo, y a pesar de las críticas, Sánchez ha logrado resistir pero su futuro sigue estando estrechamente ligado al bastón de mando de alcaldesa. En él se cimienta su supervivencia.

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